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Surrender at Appomattox, de Tom Lovell

Abril de 1865, la contienda está llegando a su final. Tras 10 duros meses de asedio entre Richmond y Petersburg, el Ejército confederado de Virginia del Norte abandona las trincheras con el objetivo de ir a reunirse con las fuerzas que aún combaten en Virginia del Norte, seguido rápidamente por las tropas unionistas, que no quieren dejar escapar a su emblemático oponente.

Tras una serie de encuentros y escaramuzas de diversa importancia, el Ejército unionista consigue atrapar a los confederados cerca de la localidad de Appomatox Court House. Al alba del 9 de abril, el general Robert E. Lee lanza una ofensiva para romper el frente unionista pensando que está formado al completo por caballería, pero cuando se da cuenta de que los jinetes de Sheridan están apoyados por dos Cuerpos de Ejército de infantería y que la derrota es inevitable, comprende al fin que la mejor opción es rendir su fuerza ante el teniente general Ulysses S. Grant.

Así, ese mismo 9 de abril de 1865 se firmó en Appomatox la rendición del Ejército confederado de Virginia del Norte, el más emblemático de todos los que combatían por la confederación; aunque su disolución no se formalizaría hasta el día 12, momento en el cual soldados y oficiales abandonaron definitivamente las armas y llegó la paz a Virginia. Tras este acontecimiento solo era cuestión de tiempo que las demás fuerzas confederadas se fueran rindiendo, dando fin a la Guerra de Secesión y origen a una nueva nación.