“Vivir en Iberia. Las desigualdades sociales entre los iberos”, por Arturo Ruiz

DFAQ1-19

Las citas que de los pueblos iberos hacen Polibio y Tito Livio durante la Segunda Guerra Púnica permiten distinguir que, a ojos de los romanos, había dos grandes grupos entre ellos: el primero se caracterizaba porque cuantificaba sus reinos por el número de oppida que su príncipe gobernaba. Fue el caso de Culchas, cuyo  territorio estaba en el sudeste de la Península, que gobernaba sobre 28 oppida cuando fue a ofrecer su ayuda militar a Escipión en el 206 a. C. para la batalla de Ilipa. La otra referencia remite a Orisón, que gobernaba sobre 13 oppida y cuyo territorio debía de estar entre Jaén y Albacete. El segundo grupo de pueblos iberos se reconoce en las fuentes escritas porque sus gobernantes siempre son citados como príncipes de grupos étnicos o de pueblos iberos, siendo el caso más conocido el de Indíbil y Mandonio príncipes de los ilergetes, que dirigían un ejército del que formaban parte ausetanos, lacetanos y, en ocasiones, suessetanos.

Nadie mejor que el profesor Arturo Ruiz puede explicarnos cómo, a través de la arqueología, podemos percibir las claves del control social que ejercían las aristocracias sobre la población de su entorno, o las distintas formas de dominio y servidumbre social en el Ibérico Pleno, con una especial atención a algunos yacimientos clave de la Alta Andalucía como la necrópolis de Baza, el oppidum de Puente Tablas o el magnífico santuario heroico de El Pajarillo, para el que contamos con una presentación infográfica con fotografías, mapas e ilustraciones integrados en una doble página.

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