“La escultura ibérica en los siglos IV y III a. C.”, por Teresa Chapa

 

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Los iberos tuvieron una relación muy restrictiva con el mundo de la imagen durante amplias etapas de su historia, no tanto porque su empleo estuviera absolutamente vedado, sino porque solo algunas producciones excepcionales tenían el privilegio de albergar manifestaciones iconográficas complejas.

Así, mientras que las cerámicas locales se decoraron únicamente con temas geométricos hasta épocas tardías, los vasos áticos importados de Grecia podían incluir en su superficie ricos cuadros de figuras que representaban relatos míticos. Otra excepción, esta vez producida localmente, fue la escultura en piedra, soporte que se consideró adecuado para representar a las divinidades, expresar las ideas religiosas y relatar las hazañas de los héroes y aristócratas que conformaban la cúspide de la sociedad ibérica.

Distintas imágenes de animales recurrentes en la estatuaria, con significados simbólicos muy diferentes, o figuras emblemáticas del mundo ibérico como la Dama de Baza o el conjunto del heroon del Pajarillo son analizados en detalle en este artículo.

A la venta el 27 de mayo de 2015