“La privatización de la seguridad en Irak”, por Christopher Spearin – Canadian Forces College

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Pese a que los funcionarios del Gobierno de Estados Unidos insistían en que su país estaba liderando en Irak una “coalición de voluntades”, Peter Singer señaló con acierto que realmente se trataba de una “coalición para la facturación”. Irak era una auténtica guerra de contratistas. Por tomar 2007 como muestra, la Oficina de Presupuestos del Congreso de Estados Unidos informó de que había 190 000 contratistas trabajando en Irak, cifra que no solo era superior al número de tropas proporcionado por los países de la Coalición, sino también al de militares norteamericanos. En concreto, de esos 190 000 contratistas, 35 000 eran personal armado al servicio de compañías militares y de seguridad privadas (PMSC, en su acrónimo en inglés), procedentes de un amplio abanico de países, desde Estados Unidos y Reino Unido a Sudáfrica, Colombia, Uganda, Fiji o Nepal, además de los muchos iraquíes que trabajaban para ellas. Como colectivo, esas personas desempeñaban numerosas funciones para sus clientes del Gobierno estadounidense, tales como el Departamento de Defensa o el de Estado.

A la venta el 26 de junio