“La defensa de Kudia Tahar: el preludio de Alhucemas” por Roberto Muñoz Bolaños – Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado

DFC10-8

La capital del protectorado español, Tetuán, estaba defendida por una línea de fortificaciones. De este conjunto de posiciones defensivas, las más avanzadas eran el Gorgues –recientemente fortificada– y Kudia Tahar, enlazadas ambas entre sí por los puestos del lomo de Tazarines, y por los de Hafa el Ma y los Nator con Ben Karrich. Este saliente, y más concretamente la posición de Kudia Tahar, fue el escogido por Abd el-Krim para desencadenar una acción ofensiva que desbaratase el plan de desembarco en Alhucemas.

Kudia Tahar era una posición cuadrangular, cuyo débil parapeto era incapaz de resistir los proyectiles de artillería. Su guarnición estaba formada por 130 hombres a las órdenes del capitán de Infantería José Gómez Zaracíbar y la integraban una compañía del Regimiento del Infante n.º 5; un destacamento de artillería a las órdenes del teniente Ángel Mejón, del que formaban parte el sargento Miguel González, dos cabos y 20 soldados que servían cuatro piezas de montaña Schneider de 70 mm, y algunos telegrafistas que manejaban un heliógrafo. El ataque comenzó, a las 5.40 horas de la mañana del 3 de septiembre, mediante un bombardeo artillero de granadas rompedoras de 75 y 105 mm que fue extraordinariamente eficaz, ya que desarboló las defensas españolas e inutilizó la artillería de Kudia Tahar.

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