“Las tácticas de los piratas del Caribe” por Benerson Little

DFM17-11

Solemos pensar que a los piratas les resultaba fácil saquear y hacerse ricos; incluso algunos bucaneros sin experiencia también llegaron a creer, en ocasiones, que las piezas de a ocho se podían “recolectar como peras en un árbol” pues después de todo, enriquecerse por la fuerza de las armas, tanto en el mar como en sus orillas, consistía simplemente en atacar opulentos y poco defendidos barcos y ciudades. Pero estos novatos solían ser objeto de burla por los veteranos, que conocían mejor la situación y “perecerían antes que volver sin plata”.

¿Cómo se hacía? Esa es la pregunta. Acechar a la presa, engañarla para poder subir a bordo o perseguirla por la inmensidad del mar, conseguir que los tripulantes no plantaran cara y, si lo hacían, derrotarlos, eran otras tantas cuestiones que exigían del pirata tanto valentía como osadía. Y eso solo en el mar. En tierra los botines eran más ricos, pero también más difíciles de conseguir.

En la imagen, ¡Al abordaje!, por Antonio José Gil Ortega, también con una ilustración de Felipe Rodna.