“Infames y famosos. La seducción del mundo del espectáculo en Roma” por David Vivó

DFAQ2-5

El pueblo romano estaba ávido de espectáculos. El circo, en anfiteatro y el teatro eran los lugares predilectos en los que reunirse y disfrutar sin las preocupaciones diarias que conlleva la vida urbana. Pero los protagonistas de estos espectáculos, gladiadores, actores y aurigas se movían en un mundo ambivalente entre la adoración y el más absoluto desprecio, tal como nos cuenta Tertuliano: “¿Por qué los promotores y organizadores de los espectáculos al mismo tiempo ensalzan a los aurigas, actores, luchadores y gladiadores, hombres que levantan pasiones y a los que otros hombres les entregan su alma y las mujeres sus cuerpos, y a la vez los denigran y menosprecian por culpa de entregarse ellos mismos a las mismas cosas que critican?” (De Spectaculis XXII).

Una contradicción que debe entenderse por la consideración tanto moral como legal de estas actividades calificadas como de infames (es decir sin reputación o fama; entendida esta última como el reconocimiento público). Uno de los tópicos comunes en la literatura romana es el de la atracción que sentían algunas matronas hacia estos famosos personajes, algo que dejamos plasmado a través de una magnífica ilustración de Sandra Delgado con una de estas matronas y un cansado gladiador tracio como protagonistas.

Imagen de adelanto: Ilustración página 38 y mosaco páginas 34-45 © Sandra Delgado y Museu d’Història de Girona

¡A la venta el 17 de julio!