“Vivir en los bajos fondos de la Urbs. Mitos y realidades” por Cyril Courrier y Jean-Pierre Guilhembet

DFAQ2-7

La imagen de la ciudad de Roma que deriva de las fuentes antiguas es tremendamente ambivalente. Aunque Augusto podía vanagloriarse de haberla transformado en un modelo de urbanidad, algunas descripciones que conocemos son más bien negativas y reflejan una ciudad en la que reinaba la miseria y habitaba una población de marginados y pobres infelices.

Cuando se habla de los bajos fondos de la ciudad se suele referir a lugares en los que son habituales la prostitución y la infamia; o en los que se vive de forma provisional –o más bien, precaria–, pero ¿cómo se explica una imagen tan negra? ¿Se trata de una realidad verídica o, al menos parcialmente, de estereotipos literarios o prejuicios sociales? ¿Hasta qué punto se trata de fórmulas de estigmatización y desprecio aristocrático de unos autores que pertenecían, en efecto, a las capas altas de la sociedad; a imagen de lo que Cicerón (Contra Catilina, I.5.12) llamaba “la sentina de la ciudad”? Veamos si la arqueología nos esclarece algo más sobre las realidades de los grandes alojamientos en los que se confinaban centenares de personas.

Acompaña a este artículo una ilustración de José Luis García Morán con una sección de uno de estos inmensos bloques en los que podemos observar el comportamiento de sus habitantes, desde la taberna y la caupona a pie de calle hasta los libertos del primero o el mendigo que ocupa el ático mientras sus obras de rehabilitación siguen paradas.

Imagen de adelanto: Restitución de un edificio comunitario página 49 © Cortesía de la Université de Caen Basse-Normandie, Plan de Rome (France)

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