Introduciendo el número 3, “De tesoros hundidos a documentos históricos” por Xavier Nieto

DFAQ2-8

Desde una óptica terrestre suele verse el mar como una barrera, un obstáculo que impide ir más allá. Desde una óptica marítima, el mar se concibe en cambio como la gran vía de comunicación que permite el transporte de mercancías y hombres y, con ellos, de las ideas, pero también como un espacio de guerra que ha permitido ganar y mantener imperios. Son dos percepciones de una misma realidad que todavía hoy se mantienen a pesar de la uniformización cultural, pero que era más patente en los tiempos en que agricultores, ganaderos y marinos creaban sus propios mitos, sus propios dioses y, en suma, sus culturas específicas.

La Arqueología, en su calidad de investigación histórica, entiende el barco hundido como una cápsula cerrada, como un reflejo de la sociedad de su momento, un compendio de los conocimientos científicos y técnicos, además de una consecuencia de los avatares políticos y  de la situación económica de un tiempo concreto. Bajo esta percepción, el barco se convierte en un documento histórico imprescindible para el conocimiento de nuestra evolución como sociedad. Junto a este artículo, un mapa de Carlos de la Rocha a doble página nos muestra los principales hallazgos subacuáticos realizados en España en los últimos quince años, algo que nos da una idea bastante precisa de la importancia de la investigación y la conservación del patrimonio cultural subacuático en este país

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