Si el mundo arqueológico ya se había conmocionado tras la ocupación de Palmira por el autodenominado Estado Islámico, estos días el impacto por la acción del grupo terrorista es mayor después de confirmarse que el importante arqueólogo sirio Khaled Asaad, de 82 años, fue ejecutado ayer.

El jefe de Antigüedades y Museos de Siria, Maamun Abdulkarim, ha confirmado hoy su fallecimiento y ha resaltado la labor de Asaad en la protección de esta ciudad milenaria. El diario británico The Guardian asegura que el grupo terrorista acabó con la vida del arqueólogo tras un mes de interrogatorios para que el experto les indicara dónde se encontraban las antigüedades de la ciudad.

Palmira

Templo de Baal Shamin. Palmira. Autor: Juan Llanos. Publicada en Flickr. Licencia Creative Commons.

Desde aquí, queremos recordar la labor de  Khaled Asaad, defensor de Palmira, su cuidador y el hombre que pasó a ser parte de la historia de una ciudad que, siglos después de su creación, aún se lucha por conservar. Estuvo más de 50 años dedicado a la historia de Siria, en especial a la de esta ciudad. Fue director general de la Dirección de Museos y Antigüedades de Palmira y es destacable su labor para que la UNESCO incluyese a Palmira en la lista Patrimonio de la Humanidad en 1980.

Desarrolló las principales excavaciones en la ciudad y dedicó su vida a la arqueología de la antigüedad. Además, transmitió su pasión a su hijo Walid Asaad, que siguió sus pasos y también se convirtió en arqueólogo. Tras el estallido de la Guerra Civil Siria, la UNESCO incluyó todos los lugares históricos sirios en la lista Patrimonio de la Humanidad en peligro, también Palmira, y Khaled Asaad colaboró también en este proyecto.

El experto arqueólogo fue secuestrado en julio tras más de un mes de ocupación de los terroristas en la histórica ciudad. Durante un mes, Asaad se habría negado a mostrar dónde habían guardado valiosos restos arqueológicos y antigüedades de la ciudad ante lo que finalmente los miembros del E.I. le decapitaron con un cuchillo y lo ataron a una columna en la plaza de la ciudad.

Desde que el E.I entró en Palmira el pasado mayo de este año, han publicado vídeos en los que  aparecen destruyendo restos arqueológicos y tanto la Interpol como la UNESCO se han puesto manos a la obra para evitar la compra venta de estas antigüedades en manos de los terroristas, que consiguen financiación gracias a esta actividad.