“La organización del Ejército del Norte” por Carlos Canales Torres

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Cuando Zumalacárregui se hizo cargo de las tropas que defendían la causa de don Carlos en las Provincias Vascongadas y Navarra, con lo que contaba básicamente era con los animosos miembros de los cuerpos de voluntarios realistas, algo que a finales de 1833 los jefes legitimistas habían tratado de solucionar llamando a filas a los jóvenes en edad de hacer el servicio militar, pero evitando realizar levas forzadas. Con este núcleo, su líder fue construyendo un ejército sólido y bien entrenado, capaz de hacer frente al ejército regular, a priori mucho mejor entrenado y equipado, que se había mantenido completamente leal al gobierno. Así, fueron naciendo los diversos batallones de infantería, agrupados directamente en divisiones regionales, y los escuadrones de caballería, que se demostrarían sorprendentemente eficaces dada la falta de tradición en la guerra montada de la región y, finalmente, los cuerpos más especializados, como la artillería o los ingenieros. En la imagen, Soldados de infantería carlista en uniforme de verano y de invierno, por Michael Perry. Con más ilustraciones del mismo autor y de Augusto Ferrer-Dalmau.

¡A la venta el 30 de septiembre!