“La guerra en el norte 1833-1835” por Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera (Instituto de Estudios Históricos, CEU)

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Contra lo que muchas veces se ha planteado, Navarra y Vascongadas no se sublevan en 1833 a favor de don Carlos con el propósito de defender sus fueros, sino que se sublevan porque existían sus fueros. El ejército de Fernando VII fue sometido durante el último año del reinado a una cuidadosa depuración de sus filas que hizo que a la muerte del monarca ninguna de las unidades del ejército regular se alzara, pero esta no era la única fuerza armada que existía en la España de finales del Antiguo Régimen, sino que junto a él estaban los voluntarios realistas, que en Navarra y el País Vasco escaparon de la depuración precisamente porque dependían de los organismos forales. Con ellos construyeron los carlistas el núcleo de su ejército, y con este último Zumalacárregui fue capaz de derrotar a todos los comandantes en jefe gubernamentales que se atrevieron a combatir contra él: Sarsfield, Quesada, Rodil, Espoz y Mina o Valdés, todos ellos fueron derrotados o cayeron en desgracia. En la imagen, la carga de Viana por Augusto Ferrer-Dalmau. Mapas de Mario Riviere y Carlos de la Rocha.

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