¿Qué es Via Scipionis? El proyecto de Via Scipionis consiste en recrear la marcha de las tropas de Publio Cornelio Escipión desde su salida de la actual Amposta hasta la toma de la ciudad de Cartago Nova. Se trata de un proyecto totalmente innovador y pionero en la Península Ibérica. Integrado dentro de una propuesta turística y cultural de alcance internacional denominada VIA ANNIBALICA, el objetivo es realizar el mismo camino a pie, perfectamente caracterizados de época como tropas romanas republicanas y auxiliares, y emplear esta iniciativa como reclamo mediático hacia la misma.

El día de inicio fue el 3 de agosto de 2015, con la salida desde Amposta, lugar donde se encontraba el campamento de Nova Classis. La llegada a Cartagena, el día 17 de agosto.

Y qué mejor, para conocer a fondo esta empresa, que una entrevista a Eduard Ble, Albit Espuña, José Miguel Gallego, Javier García, Pau Menéndez, Alberto Pastor, Víctor Puente y Pau Valdés, creadores del proyecto VIA SCIPIONIS.

1.En el curso de la Segunda Guerra Púnica, la península ibérica se convirtió en un escenario fundamental de la contienda, y uno de sus hitos principales fue la toma por el general Escipión, en el año 209 a. C., de la ciudad de Carthago Nova (actual Cartagena), que hasta entonces había sido cabeza del esfuerzo cartaginés en la península. Su conquista supuso un gran revés para Cartago y facilitó la expulsión de los púnicos de Hispania. El proyecto VIA SCIPIONIS tiene como objetivo la reconstrucción del itinerario seguido por Escipión en su marcha desde Tarraco (Tarragona), por entonces base militar romana, hasta Carthago Nova, para ponerle sitio. ¿Cómo y de quiénes surgió la iniciativa y con qué apoyos institucionales o privados cuenta el proyecto?

Foto 1. Autor: J. García

Via Scipionis Foto 1. Autor: J. García

El proyecto VIA SCIPIONIS es una propuesta que originalmente fue concebida por la empresa privada ARTIFEX, conservación y recreación del patrimonio arqueológico. La idea era rememorar este episodio histórico acontecido durante la Segunda Guerra Púnica desde un punto de vista totalmente innovador, hermanando una disciplina científica, el entretenimiento, el turismo cultural de calidad y la difusión de la Historia. Fue diseñada a lo largo del año 2013 para ser desarrollada durante 2014 con el apoyo académico e institucional de la Universidad Autónoma de Madrid a través de su Laboratorio de Arqueología Experimental dirigido por el catedrático Javier Baena, de la Asociación Española de Arqueología Experimental, Experimenta, dirigida por el Sr. Rodrigo Alonso y de la red internacional de museos al aire libre, EXARC con sede en Holanda. Desgraciadamente, el primer intento de financiación, mediante crowdfunding (o micro- mecenazgo), no siguió adelante, pues no se pudo superar el 35% del total. Aquella edición pretendía también llevar a cabo una recaudación con fines sociales pues una parte de los ingresos tenían que ir destinados a la ONG Educo y su programa “becas- comedor”.

Posteriormente, ante las dificultades para recibir el apoyo y la financiación públicos procedentes de los ayuntamientos de los municipios por donde transcurría el itinerario, se decidió desarrollar el proyecto y su ejecución con fondos privados. La intención era poner de manifiesto la potencialidad de la propuesta, despertar el interés de las administraciones públicas que inicialmente la habían ignorado y animarles a apoyar el proyecto económicamente. Así pues, la VIA SCIPIONIS fue finalmente realizada por ocho voluntarios, el equivalente a la unidad mínima de la legión republicana (el contubernium), entre los que había arqueólogos, historiadores, estudiantes y aficionados. Por suerte, contamos con la decisiva colaboración de los grupos de recreación histórica Evocati Apri Scipioni y Ibercalafell, que cedieron desinteresadamente parte de su equipamiento, y el apoyo de la empresa privada LA SUBURA, que sufragó buena parte de los gastos derivados del transporte. Todo ello, para desarrollar un evento de arqueología experimental y recreación histórica itinerante que se prolongó entre el 3 y el 17 del pasado mes de agosto entre las localidades de Amposta y Cartagena.

2.La distancia entre ambos puntos es de unos 480 km, y los historiadores Polibio y Tito Livio afirman que la marcha duró siete días (Pol. X.9.7; Liv. XXVI.42.6). Pero esto ha sido tradicionalmente objeto de controversia, habiendo quien da esa cifra por espuria o exagerada, considerando imposible realizar en tan breve tiempo el traslado de un ejército a lo largo de tan gran distancia. ¿Es acaso la confirmación o refutación de este relato uno de los objetivos del proyecto? ¿Y, en tal caso, a qué conclusión habéis llegado?

Foto 2. Autor: X. García

Via Scipionis Foto 2. Autor: X. García

A diferencia del episodio histórico, la propuesta de la VIA SCIPIONIS no pretendía igualar la hazaña si no simplemente estudiar las legiones republicanas en marcha. Por esta razón, se dividieron los tramos en distancias que pudieran ser asumidas diariamente sin llegar a la extenuación crítica de los participantes, dando lugar a un total de 15 etapas. Se determinaron unos puntos de acampada inspirados en las distancias que se calculan como plausibles para un ejército de aquella naturaleza en marcha. Tomando como punto de inicio Amposta, siguieron las poblaciones de Traiguera, Coves de Vinromà, Borriol, Nules, Sagunto, Valencia, Algemesí, Xàtiva, Moixent, Caudete, Elda, Elche, Rojales, Pilar de la Horadada y finalmente Cartagena. En concreto, los voluntarios marcharon una media diaria de unos 30 km, con algunas etapas superando los 36 km. que tuvieron que recorrer con calzado y equipamiento histórico con temperaturas que algunos días se remontaron por sobre los 40ºC.

Dicho esto, resulta inevitable que la vivencia de esta marcha en nuestras propias carnes (y pies) nos haya formado una opinión respecto a la verosimilitud de la famosa mención de los “siete días” de los autores clásicos. Es cierto que este ritmo implicaría que aquellos hombres recorrieron una distancia diaria media de unos 60 km, y como muchos autores han remarcado se trataría de una hazaña atlética digna del mismo Hércules, que impresionó incluso a los contemporáneos. Sin embargo, consideramos que sigue siendo una marcha plausible, teniendo en cuenta que se trató de un hecho excepcional. Además, no hay que olvidar el apoyo logístico que el ejército recibió de la flota comandada por Cayo Lelio, que navegaba en paralelo al avance terrestre, preparada para proveer con suministros las tropas de tierra o facilitar su evacuación en caso de un ataque enemigo. Su presencia habría permitido aligerar al máximo el equipo portado por los legionarios, disminuyendo sensiblemente su carga, y al mismo tiempo desatender distintas tareas de carácter logístico, con lo que toda la atención se centraría en la marcha. En definitiva, si un grupo de voluntarios sin un entrenamiento físico específico previo y que usaron por primera vez calzado histórico con suela plana fueron capaces de hacerlo en 15 días, ¿por qué no debería serlo un ejército acostumbrado a las largas marchas y formado en gran parte por tropas veteranas con casi 10 años ininterrumpidos de milicia a sus espaldas?

3.La recreación incluso se hizo empleando la indumentaria y armamento de los soldados del periodo. ¿Habéis podido deducir alguna conclusión acerca del atuendo, la suspensión de las armas, o de la necesidad o no del empleo de bestias de carga?

Foto 3. Autor: J. M. Gallego

Via Scipionis Foto 3. Autor: J. M. Gallego

En efecto, el primer objetivo de este proyecto fue llevar a cabo un estudio científico de arqueología experimental sobre las legiones republicanas en marcha. Con este objetivo, los siete participantes (todos ellos voluntarios) que llevaron a cabo la travesía, iban caracterizados de la época como legionarios romanos (centurión, veles, hastatus, princeps y triarius) y como tropas aliadas itálicas o auxiliares (samnita e íbero layetano). Durante los quince días que duró la marcha se pudieron recoger numerosos e interesantes datos tanto en el plano físico y personal (desgaste calorífico, hidratación, patologías más frecuentes, lesiones, etc.) como en el plano material (desgaste del calzado, sistemas de suspensión de los escudos, sistemas de transporte de los bagajes y armas, montaje de tiendas, etc.). Toda esta información, que se encuentra actualmente en proceso de recopilación, estructuración, revisión y estudio, comienza a proporcionar algunas perspectivas alternativas sobre las legiones republicanas en marcha. Los resultados finales serán publicados en congresos, revistas especializadas y publicaciones de difusión general tanto del ámbito científico como de la recreación histórica.

Por ahora podemos avanzar algunas hipótesis en torno al desgaste del calzado, un aspecto muy influenciado por la excesiva cantidad de vías asfaltadas que nos vimos obligados a recorrer. Se pusieron en práctica tres tipos de calzado: sandalias de tipo caligae con clavos cónicos, con clavos planos y carbatinae (calzado cerrado de cuero sin tachuelas). El resultado fue que la cantidad y gravedad de las lesiones en los pies fueron directamente proporcionales al tamaño de los clavos, siendo el participante que empleó carbatinae el que menos sufrió. Evidentemente, el desgaste del calzado fue mucho menor en el caso de las opciones tachonadas, teniéndoles que añadir a las carbatinae suelas de cuero nuevas en dos ocasiones. A nivel de la suspensión del equipo, optamos por las soluciones más simples. El escudo iba dispuesto a la espalda a modo de mochila con dos asas fabricadas con tiras de lana. Los pila / lanzas / soliferrea que portaba cada participante según su rol se apoyaban sobre el escudo, atándoles el casco o un hatillo por detrás de éste, a modo de la furca de época imperial. Finalmente, para el transporte de líquidos decidimos utilizar pellejos de piel y calabazas. Puestos ambos sistemas en práctica, comprobamos como la segunda solución resulta mucho más adecuada, por sus mayores propiedades de estanqueidad y conservación térmica.

4.En vuestra página web publicasteis una dieta típica del soldado romano del periodo. ¿También se recrearon las dietas y el alojamiento propios del ejército romano? ¿Y, en tal caso, qué pudisteis deducir de ello?

Foto 4. Autor: M. Agoiz

Via Scipionis Foto 4. Autor: M. Agoiz

En efecto, de forma paralela a la marcha se recreó también la alimentación de los legionarios romanos y sus actividades cotidianas. La dieta que adoptamos fue diseñada especialmente para la VIA SCIPIONIS por uno de los miembros del grupo en base a la documentación escrita disponible. La base, por su puesto, era el cereal, que consumíamos sobre todo en forma de bucellatum, un pan ácimo que no se deteriora con el tiempo, pero también en forma de gachas para la cena. Esto se complementaba con abundantes frutos secos, fruta, legumbres, queso y algo de carne, sobre todo cerdo. Éste último fue el único elemento que racionamos de forma exhaustiva, con una ingestión máxima de 200 g por participante y día. Todo esto se veía complementado con los frutos que éramos capaces de recolectar en marcha, tales como higos, moras o algarrobas, haciendo en cierto modo honor a la clásica cita de Catón el Viejo: bellum se ipsum alet (la guerra se alimenta a sí misma). Por lo que respecta al líquido, bebíamos tanto agua como posca, una mezcla de vino avinagrado con agua. Su consumo por participante se situó entre los 5 y 6 l de media, aunque los días de más calor llegamos a los 8 l.

Cada día, una vez se llegaba al lugar de destino, los legionarios montaban una sección proporcional de un campamento militar, con tiendas y mobiliario histórico. En el interior de estas tiendas, se disponían esterillas de mimbre y sobre ellas el sagum (o capa de lana) que cada participante portaba consigo. Esta pieza de tela constituía a la vez la sábana, la manta cuando hacía frío e incluso la almohada. Posteriormente, había una serie de tareas diarias que los distintos miembros del contubernio se repartieron, como pueden ser la búsqueda de leña para el fuego, la cocina, la reparación del equipo (especialmente el calzado) y la limpieza de los enseres, las curas de los pies o la preparación de la siguiente jornada de marcha.

5.¿Cuánta aceptación tuvo el proyecto Via Scipionis en las poblaciones por las que pasasteis? ¿Hubo seguidores o incluso voluntarios que se unieran a recorrer esos km con vosotros?

Foto 5. Autor: J. M. Gallego

Via Scipionis Foto 5. Autor: J. M. Gallego

Otro de los objetivos principales de la VIA SCIPIONIS era también despertar el interés del público sobre su propio legado patrimonial a través de la didáctica y la recreación histórica. Esta disciplina, conocida en el mundo anglosajón como “re- enactment”, puede ser considerada tanto una excelente herramienta cultural y pedagógica como un excelente reclamo por turismo de calidad. Así pues, al llegar a la localidad de acampada, se llevaba a cabo durante un par de horas una charla sobre el proyecto, sobre el periodo histórico y sobre las posibilidades de este tipo de actividades como elementos de dinamización a nivel turístico, social y económico. Esto permitía aproximar el público al pasado de una forma amena y directa, rompiendo la barrera que habitualmente lo separa del vestigio arqueológico o literario a través de la accesibilidad en réplicas de piezas que se encuentran expuestas en una vitrina a los museos o mencionadas en las fuentes clásicas. Se invitaba al público a conocer cómo era la vida diaria de aquellos hombres que conquistaron Cartagena en tan sólo un día, dándoles la oportunidad extraordinaria de probar los mismos alimentos y bebidas que los participantes en la vía, y por tanto, que los legionarios romanos del pasado. En total, esta edición ha recibido la visita de más de mil personas, una cifra muy considerable, especialmente si tenemos en cuenta que no ha disfrutado de una publicidad óptima.

En un futuro, la idea es que la VIA SCIPIONIS se convierta en un evento participativo que permita, no sólo presenciarlo como público espectador, sino también revivir la marcha como un miembro más del ejército romano. En este sentido, en esta primera edición hemos contado ya con la participación de dos voluntarios que se nos unieron durante una jornada de marcha. La organización los proveyó con el equipo necesario y ellos solo tuvieron que aportar las ganas y la ilusión por la historia.

Además, ha levantado el interés de varios medios de comunicación audiovisuales (TVE, RNE, Cadena Ser o COPE entre otros) y prensa escrita (“El Periódico de Cataluña”, “Diario de Tarragona”, “El Punto” o “La Verdad” entre otros) además de decenas de blogs y usuarios de redes sociales que se han hecho eco de la originalidad y valor de la iniciativa. Este interés también llegó a los representantes políticos tanto a nivel local como regional y numerosos concejales y alcaldes así como técnicos culturales y patrimoniales recibieron esta propuesta con los brazos abiertos. Entre ellos, cabe destacar necesariamente la presencia del Consejero de Educación, Investigación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, D. Vicent Marzà, el cual se mostró dispuesto a dialogar sobre el apoyo institucional de la Generalitat en futuribles ediciones de la VIA SCIPIONIS. En este mismo sentido, prácticamente todos los representantes políticos coincidieron y mostraron su predisposición a ofrecer más apoyo a todos los niveles, desde el económico hasta el organizativo.

6.Cuando finalizó el recorrido en Cartago ¿también recreasteis el asedio?

Foto 6. Autor: P. A. Cases

Via Scipionis Foto 6. Autor: P. A. Cases

No, ¡aunque hubiera sido increíble! Lo cierto es que el último día estábamos tan cansados que llegar hasta Cartagena fue ya todo un logro. De todos modos, el recibimiento digno de héroes que nos brindaron el Ayuntamiento y la Federación de Tropas y Legiones de las fiestas de Cartagineses y Romanos en el teatro romano fue una más que bienvenida recompensa. Del mismo modo, en muchos otros municipios y pueblos nos recibieron por todo lo alto, como en Traiguera, donde los líderes ibéricos de Intibili nos entregaron simbólicamente las llaves de la ciudad, o en Sagunto, donde los duomviros de la ciudad nos esperaron a sus puertas y nos escoltaron hasta el área arqueológica de la Vía del Pórtico, donde aún se conservan restos de la Via Augusta cuyo trazado íbamos siguiendo.

En cualquier caso, la posibilidad de recrear un asedio o una batalla es una idea muy interesante y atrayente que nos planteamos para futuras próximas ediciones. De hecho, varios ayuntamientos y grupos de recreación histórica nos han hecho saber su interés en el desarrollo de actividades paralelas de este tipo. ¿Quién sabe si en futuras ediciones podremos ver una recreación de la batalla de Hibera, disputada años antes entre Cneo Cornelio Escipión (tío de “nuestro” Escipión) y Asdrúbal Barca en un lugar entre el Ebro y Traiguera, o los increíbles asedios de Sagunto o Cartago Nova? En este sentido, también se está valorando la posibilidad de ampliar el itinerario con la inauguración de un segundo tramo entre Cartagena y Alcalá del Río en Sevilla (en conmemoración de la batalla de Ilipa que tradicionalmente se ha ubicado allí) o Cádiz (su rendición a Escipión representa el fin definitivo de la presencia púnica en Iberia).

7.Nos gustaría conocer vuestras impresiones generales acerca de la experiencia, tanto desde el punto de vista científico como personal.

Foto 7. Autor: Kivi Osma

Via Scipionis Foto 7. Autor: Kivi Osma

La impresión general es que a pesar de la dureza general de la marcha (después del primer día, ni nosotros mismos apostábamos porque esto fuera realizable), una vez pasadas las tres primeras etapas, nuestro cuerpo se fue adaptando a las jornadas y poco a poco culminábamos las etapas antes, realizábamos menos parones y más cortos, e incluso el consumo de agua disminuyó. Así, el gran limitador no fue tanto el cansancio como las lesiones que fueron apareciendo, sobre todo ampollas, pero también dolor articular. Ni la dieta ni la dureza del suelo al dormir supusieron problema alguno, adaptándonos todos rápidamente a la “dureza” de la vida castrense. En el plano físico y fisiológico, por tanto, pudimos apreciar una notable adaptación a las dificultades.

En el plano psicológico o personal, fue fácil “meterse en la piel” de los antiguos legionarios que debían realizar estas marchas a menudo. A lo largo de los más de 30 km diarios de marcha, hemos tenido tiempo de sobras para ello y para reflexionar profundamente al respecto. Un ejemplo, es que el rigor que se experimenta en estas marchas permite suponer que constituían un factor que aportaba una gran dureza a aquellos hombres que, después de haber sufrido lo indecible en la marcha, no estarían dispuestos a vender su vida fácilmente al presentar batalla. Más bien, todo lo contrario. En cierto modo, puede especularse con el hecho de que la desmoralización inicial que nos produjeron las penurias con el tiempo se transformó en la sensación opuesta y se mutó en un estado anímico muy positivo.

8.¿Tenéis intención de acometer proyectos similares a Via Scipionis en el futuro?

Foto 8. Autor: Kivi Osma

Via Scipionis Foto 8. Autor: Kivi Osma

De cara a futuras ediciones, en el desarrollo de las que ya estamos trabajando, se prevé la implementación de nuevos objetos de estudio experimental así como de nuevas actividades y de nuevos temas divulgativos, para ampliar tanto las posibilidades científicas como los atractivos turísticos. Dentro de las novedades también se está estudiando la posibilidad de ampliar el grupo de participantes a dos contubernia (es decir 16 personas más dos ó tres personas encargadas de la logística), contando con la participación de recreadores europeos, o incluso la utilización de mulas (cada contubernium llevaba una) o carruajes.

Finalmente, la VIA SCIPIONIS puede ser considerada como el prefacio de otro proyecto mucho más ambicioso llamado VÍA ANNIBALICA, que actualmente se encuentra en proceso de desarrollo. Su objetivo es usar la recreación multitudinaria de algunos de los eventos y batallas más importantes protagonizados por Aníbal Barca a nivel internacional, como el paso de los Alpes con elefantes o la batalla de Cannae, y la participación de las máximas autoridades académicas a nivel mundial como un atractivo científico y turístico a lo largo de los países que hoy en día albergan dentro de sus fronteras escenarios de aquellos hechos (España, Francia, Italia y Túnez). El abanico de posibilidades es muy amplio, y así lo han entendido los municipios y personalidades científicas que ya la apoyan, aunque aún nos falta el definitivo revulsivo económico que estamos intentando obtener de la Unión Europea.

¿Dónde podéis encontrarles?

 

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En el n.º 17 de Antigua y Medieval “La Segunda Guerra Púnica” dedicamos un artículo completo a la campaña de Escipión; “La conquista de Cartago Nova. Punto de inflexión en la guerra de Iberia” por Franciso Garcia Alonso de la Universidad de Barcelona, así como un estupendo mapa a doble página (pp.8-9).

 

Desperta Ferro - Ataque aCartago Nova.

Desperta Ferro – Ataque a Cartago Nova.

 

 

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