Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Si seguimos el relato de César (Bell. Gall. IV.1-15), en el invierno del año 55 a. C. se produjo una migración de tribus germánicas (usipetes y téncteros) que avanzaron en dirección al Rin y chocaron con las tribus que habitaban aquel lugar (más concretamente, con los menapios). Pidieron permiso a César para cruzar el río pero éste se lo denegó y, no satisfecho con ello, se lanzó a su ataque, provocando una masacre entre los germanos. Hoy, gracias a los esfuerzos del equipo dirigido por el profesor Nico Roymans, se ha podido identificar el lugar exacto en el que se desataron estos trágicos hechos y desde Desperta Ferro hemos podido realizarle la interesantísima entrevista que os dejamos a continuación.

Dr. Roymans, ¿podría explicarnos qué es exactamente lo que han hallado?

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Hemos reevaluado el mencionado texto de César en el que relata la masacre de los téncteros y usipetes, que tuvo lugar cerca de la confluencia entre los ríos Mosa y Rin, una verdadera ratonera en la que los germanos habían quedado atrapados. La reconstrucción de la antigua topografía y de los cauces de ambos ríos, junto con el dato –revelado por César– de que la confluencia de ambos ríos se hallaba a unos 120 km de la costa, nos ha permitido hallar el emplazamiento exacto donde se produjo este episodio, concretamente entre las poblaciones modernas de Kessel y Lith. Y, precisamente en este lugar (en un punto que formó parte antaño del cauce del Mosa) y con ocasión de unas recientes obras de drenaje, se han hallado grandes cantidades de armas de tipo laténico, así como restos óseos humanos. Aunque la interpretación de este yacimiento no está exenta de problemas, al carecer de un contexto claro y preciso, la mayor parte del material hallado parece sugerir un episodio de carácter bélico, y bien puede ser el reflejo de un único episodio. No podemos asegurarlo con absoluta certeza pero las características de los restos óseos humanos, así como los hallazgos metálicos, apoyan la hipótesis de que nos hallemos ante un escenario de masacre, tal y como el que César describe en su De Bello Gallico.

¿Había alguna indicación previa o indicio que permitiera suponer que la ubicación de este episodio fuera precisamente esta?

Algunos historiadores, y entre ellos el emperador Nepoleón III de Francia, ya apuntaron la posibilidad de que el episodio se produjera entre las mencionadas poblaciones de Kessel/Lith y, a partir de 1970, empezaron a obtenerse evidencias arqueológicas que apuntaban en el mismo sentido. No obstante, hasta la fecha no se había llevado a cabo ningún estudio interdisciplinar que conjugara los datos históricos y arqueológicos.

¿Se enmarca acaso este descubrimiento en un proyecto o investigación más amplio?

Sí, pertenece a un proyecto mucho más amplio (codirigido por el profesor Manuel Fernández-Götz, de la Universidad de Edimburgo) dedicado al estudio de la violencia empleada durante la conquista romana del norte de la Galia y el norte de Hispania, así como sobre la influencia que esto tuvo, en términos sociales, sobre las poblaciones indígenas.

Y, respecto a las razones que llevaron a estos pueblos germánicos a emigrar en dirección al Rin, ¿sabemos algo?

César explica que tanto téncteros como usipetes habían sido desalojados de sus tierras por la presión de los suevos. De modo que, tras deambular durante tres años por Germania, en el año 56/55 a. C. se decidieron a probar suerte en el norte de la Galia.

¿Qué llevó a César a frenar su avance y a resolver su aniquilación?

La razón de que César negara el asilo a estas tribus germánicas y de que después las atacara se comprende porque lo último que deseaba era la presencia, que habría sido sin duda desestabilizadora, de un nutrido grupo de inmigrantes en la Galia. Su afán es convencer al lector de que los germanos suponían una grave amenaza para la seguridad de la Galia. Se presenta a sí mismo como un protector de Roma y sus provincias septentrionales frente a la agresión de los pueblos germánicos, un tópico que en el Senado de Roma evocaría el recuerdo de la invasión de cimbrios y teutones, medio siglo anterior.

¿Qué podemos deducir de los restos óseos humanos hallados en el lugar? ¿pertenecen a varones únicamente o incluyen también mujeres y niños, tal y como sugiere el testimonio de César? ¿Podemos identificar heridas de arma blanca en ellos?

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

En total hemos hallado 700 huesos humanos, pertenecientes a un mínimo de 70 individuos. Los análisis de carbono 14 indican que la mayoría pertenecen al periodo La Tène Tardío. Del conjunto de restos óseos podemos señalar algunos datos llamativos: se trata de una población tanto masculina como femenina, y con presencia tanto de adultos como de niños. Además, 15 huesos muestran huellas de heridas, que en algunos casos serían mortales de necesidad.

¿Permite el análisis de estos huesos extraer información acerca del origen étnico de estas personas?

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Se sometieron los restos dentales de tres individuos a un análisis de isótopos, en la ambición de descubrir si su origen era local o exógeno. Hasta la fecha los resultados de estos análisis, en concreto su análisis de la presencia de estroncio en las piezas dentales, indican que ninguno de ellos era nativo del tipo de ambiente reinante en la zona durante el Holoceno; debían de provenir, forzosamente, de otro lugar. En estos momentos se está analizando un segundo conjunto de huesos con objeto de ampliar la muestra y tratar de concretar el lugar de partida de estos grupos poblacionales.

Además de los restos óseos humanos habéis hallado gran número de armas. ¿A qué tipología pertenecen? ¿Son armas propias de los pueblos germánicos, o se pueden identificar otras tipologías distintas?

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Entre los hallazgos de La Tène Tardía documentados en el antiguo lecho del río en Kessel/ Lith había 23 espadas o vainas de hierro, algunas puntas de lanza, un casco de hierro y 22 hebillas de cinturón de tipo germánico. Las espadas corresponden a un modelo de hoja larga característico de la caballería (tipo Kessel) que incluye numerosos discos de bronce dispuestos en la empuñadura, una fórmula que puede fecharse en el estadio LT D2 (La Tène D2). Son tan idénticas entre sí que parecen producidas en un mismo taller. La misma fecha sugieren las 18 hebillas de bronce en forma de cinta, de tipo Kessel, que probablemente correspondían a atuendos femeninos. Estas son también muy similares, e igualmente podrían haber sido productos del mismo taller. Finalmente, está el casco de hierro ornamentado con motivos en forma de cejas y cuernos en el frontal, una pieza que puede considerarse como un casco bipartito del tipo Port, con guardanuca ribeteado. Este tipo de cascos eran utilizados por los auxiliares galos del ejército romano a mediados del s. I a. C.

La ausencia total de equipamiento militar romano tardorrepublicano es muy significativa, aunque no del todo sorprendente, puesto que los romanos lograron vencer con pérdidas mínimas; ¡César relata que ni un solo soldado romano cayó en la batalla!

¿Sería posible, a la luz de las evidencias, identificar los hallazgos en relación a los combates entre las tribus germánicas y las galas que poblaban el territorio, o bien encajarían mejor con la masacre del campamento germánico por parte de César?

Los hallazgos arqueológicos sugieren más probablemente una relación con el episodio final de la masacre de las dos tribus, con su huida masiva en dirección a la confluencia del Rin y el Mosa tras la caída de su campamento a manos de los romanos.

Por otra parte, el material arqueológico de la batalla en Kessel/ Lith no permite datar con mayor precisión que en el período LT D2, esto es: entre el 80 y el 30 a. C. aproximadamente. Esto es lo que hace más plausible su relación con la campaña de César en el 55 a. C., aunque no hay una certeza absoluta al respecto. En teoría, los restos arqueológicos podrían corresponder a otra batalla librada en el mismo sitio y en el mismo periodo. Lo cierto es que sabemos que César organizó genocidios masivos contra los eburones en la misma región entre el 53 y el 51 a. C., pero estas campañas tenían un carácter muy distinto, sin grandes batallas, puesto que los eburones optaron por una estrategia de total descentralización y difusión.

En relación a las armas halladas, ¿corresponden a una selección particular de objetos de particular relevancia, o podríamos decir que serían armas corrientes, del tipo que esperaríamos encontrar entre los guerreros de esta época?

Las armas y ornamentos que han sido hallados no incluyen ningún ejemplar que pudiéramos considerar excepcional. Las espadas parecen haber correspondido a un grupo relativamente pequeño de soldados de caballería, mientras que las hebillas de cinturón probablemente las llevaban mujeres germánicas.

Algunas de estas armas parecen mostrar ciertos pliegues voluntarios y alguna especie de tratamiento ritual. ¿Sería posible identificar los restos como parte de un trofeo erigido por los romanos tras la batalla?

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Copyright Vrije Universiteit Amsterdam

Solo podemos especular en relación a la forma en que los cuerpos humanos legaron al río Mosa. Podemos imaginar un escenario doble: por una parte, los hallazgos podrían reflejar una batalla en la que un grupo de gente fue empujada hasta el río, donde fueron asesinados o se ahogaron, tal como cuenta César. Otro escenario alternativo sería el de un ritual de deposición posterior a la batalla y en el que los cuerpos y las armas fueron recogidas del campo de batalla por parte de los supervivientes entre los téncteros y los usipetes, o bien por parte de los habitantes eburones. Con anterioridad he interpretado este material como un hallazgo ritual complejo debido a la existencia de pliegues antiguos en las hojas de algunas espadas y a su probable asociación con huesos de animal (muchos de ellos de bóvidos) y cerámica. Una interpretación ritual de este tipo no contradice en absoluto su relación con una batalla; muchos restos de batallas antiguas han sido objeto de manipulaciones posteriores, y a menudo pueden hallarse depositados en lugares de culto en la Edad de Hierro de la Galia, como por ejemplo en Ribemont-sur-Ancre o el propio yacimiento de La Tène.

¿Este tipo de acontecimientos, eran habituales en esta época? ¿Conocemos casos similares?

La evidencia histórica sugiere que los conflictos intertribales eran excepcionales pero no desconocidos en la Edad del Hierro del Occidente europeo. Sin embargo, nos faltan datos históricos, por ejemplo en lo referente a los conflictos relacionados con las migraciones de los cimbrios y los teutones, y en comparación estamos mucho mejor informados acerca de las grandes batallas relacionadas con la conquista romana de la Galia. Sin duda el creciente interés en el campo de la arqueología del conflicto va a ayudar a incrementar sustancialmente nuestro conocimiento sobre el conflicto militar a gran escala en las sociedades antiguas.

¿Qué otros proyectos tiene en mente para el futuro?

Durante el 2016 queremos continuar con nuestra investigación en Kessel/Lith, especialmente focalizándonos en los análisis de isótopos de los restos humanos. Además, mi intención es trabajar en el proyecto sobre la conquista romana de la Galia septentrional que he mencionado anteriormente.