Uno de los cambios operacionales más importantes implementados por el ejército de tierra alemán entre las campañas de Polonia en 1939 y la de Francia en 1940, fue la concentración de las unidades acorazadas en grandes fuerzas propias, dirigidas por jefes experimentados en el arma y con capacidades de movimiento y ataque no desplegadas hasta entonces. Así, el 10 de mayo de 1940, las divisiones Panzer alemanas que cruzaron las fronteras en dirección oeste lo hicieron organizadas en cuatro cuerpos de ejército: XVI (Hoepner, 3.ª y 4.ª), XV (Hoth, 5.ª y 7.ª), XXXXI (Reinhardt, 6.ª y 8.ª) y XIX (Guderian, 1.ª, 2.ª y 10.ª). Solo falta una en el listado, la 9.ª División Panzer.

9.ª División Panzer conquista de Holanda 1940

PzKpfw IV, carro armado con un cañón corto de 75 mm cuya función era apoyar a la infantería. Fotografiado en Holanda en algún momento de la campaña.

Creada el 4 de enero de 1940 –apenas cinco meses antes de la campaña– con unidades diversas, el origen de la 9.ª División Panzer estaba en la 4.ª División Leichte (ligera), que a su vez descendía de una unidad de caballería. De hecho, sus dos regimientos de infantería motorizada fueron clasificados en el arma de caballería hasta el 18 de marzo de 1940, y la división no tuvo regimiento acorazado hasta el 2 de febrero del mismo año, cuando fue organizado el 33.º con la Plana Mayor del Regimiento Panzer Lehr (de instrucción), el 3.er Batallón del 5.º Regimiento Panzer (que se convirtió en 1.º del 33.º) y el 33.er Panzer Abteilung (para el 2.º batallón).

En vez de unirse a las demás, la 9.ª División Panzer, que como hemos visto había sido formada recientemente y que tenía pocos carros de combate en comparación con sus hermanas, se unió al 18.º Ejército de Infantería para convertirse en punta de lanza de una misión muy particular: conquistar Holanda. La historia de la conquista de Holanda tiene mucho que ver con el Limburgo, un saliente de tierra que se extiende hacia el sur en paralelo al río Mosa, entre Alemania y Bélgica, hasta la ciudad de Maastricht. Si los alemanes pretendían invadir Bélgica para rodear las defensas francesas, su logística no podía quedar estrangulada en la franja fronteriza germano-belga entre Aquisgrán y Luxemburgo, casi toda ella en las Ardenas, sino que necesitaba más espacio, había que cruzar parte del territorio holandés, y estos se negaron a permitir, sin más, que Hitler cruzara su territorio para ir a invadir otra nación soberana.

9.ª División Panzer conquista de Holanda 1940

Una columna motorizada alemana espera, en la frontera holandesa, a que los ingenieros acaben de volar los obstáculos que impiden el paso.

Una vez tomada la decisión, las fuerzas armadas alemanas fueron conscientes de que el plan de los holandeses era concentrar sus defensas en la llamada Vesting Holland (fortaleza Holanda), el territorio al oeste de Utrecht en el que se hallaban las ciudades más importantes del país, defendido al sur por los cauces de los ríos Rin, Mosa y Waal, y al este por amplias llanuras inundables, y para conseguirlo decidieron implementar un plan muy parecido a la controvertida Operación Market-Garden de Montgomery de 1944: tomar Holanda desde el aire por medio de un pasillo aerotransportado por el que ascendería, hasta el corazón del país, la 9.ª División Panzer.

Los paralelismos de esta operación con la de la campaña aliada en Europa son llamativos. El 10 de mayo los alemanes lanzaron sus tropas paracaidistas y su infantería aerotransportada sobre diversos puentes y objetivos (de sur a norte): los dos de Moerdijk, a ambos lados del Hollandsch Diep; los dos que unen Dordrecht con Zwindrecht, separados por el ramal viejo del río Mosa; el aeródromo de Waalhaven, en la isla de Ijsselmonde, que debía convertirse en un centro logístico vital para toda la operación (curiosamente, en Market-Garden no se ocupó un aeródromo que pudiera servir como base de suministro) y los cuatro puentes que cruzaban el ramal nuevo del Mosa en Rotterdam. Solo en este último caso fracasarían los atacantes, que sin embargo si conquistarían el cruce, pero iban a verse atrapados en su extremo norte.

9.ª División Panzer conquista de Holanda 1940

Foto de propaganda en la que se puede ver la reconstrucción del asalto paracaidista en Moerdijk

La 9.ª División Panzer, por su parte, esperó a que transcurrieran 24 horas antes de ponerse en marcha hacia su destino, tiempo suficiente para que las divisiones de infantería rompieran el frente holandés y le abrieran paso, de modo que esta unidad, la única acorazada disponible en el norte, no se desgastara antes de tiempo; y también para saber si las tropas aerotransportadas habían cumplido su objetivo, ya que en caso contrario no tenía sentido dirigirse hacia Moerdijk, en el extremo sur del pasillo, sino más hacia el norte, en dirección a Utrecht y el centro del despliegue defensivo holandés. El día 12 de mayo, una vez certificado el éxito de las tropas de la Luftwaffe, penetró en Holanda y llegó hasta St. Hertogenbosch, donde se dividió en dos grupos: uno en dirección a Moerdijk y el otro, por Tilburg, hasta Breda, donde acababa de hacerse presente una nueva amenaza: la 1.ª División Mecanizada Ligera del 7.º Ejército francés.

Dicha unidad gala, que había avanzado en vanguardia de las tropas aliadas en virtud de la variante Breda del plan Dyle, fue derrotada contundentemente el mismo día 12, tanto en su posición avanzada en Tilburg como en su línea defensiva principal, a lo largo del río Mark a su paso por Breda. Entretanto, la columna del norte siguió hasta el puente que cruzaba el Hollandsch Diep, donde llegó justo a tiempo para socorrer a los asediados paracaidistas de las compañías 7.ª y 8.ª del 1.er Regimiento de Fallschirmjäger.

9.ª División Panzer conquista de Holanda 1940

Dos PzKpfw III de la 9.ª División Panzer en Moerdijk, justo antes de cruzar el puente para ser enviados a combatir en el sector de Dordrecht.

Nada es fácil en los campos de batalla, pero sin duda se puede decir que una vez que llegaron los carros de combate los paracaidistas pudieron ocupar sus objetivos con rapidez. El 13 de mayo los carros de combate expulsaron a las tropas holandesas que habían contraatacado al sur de Dordrecht, y el 14 combatían en la isla de Ijsselmonde, más concretamente en Barendrecht, donde por muy bien que se defendieran los holandeses, que llegaron a destruir varios Panzer con sus cañones contracarro, la suerte estaba echada, y pronto tuvieron que retirarse.

Para entonces, la 9.ª División Panzer, que ya había cumplido con su misión, se detuvo y empezó a reagruparse para ir a Francia a reunirse con las demás. Solo quedaba tomar Rotterdam, pero la ciudad había demostrado ser un duro demasiado duro de roer para los paracaidistas, y pronto, tras una compleja serie de desgraciadas circunstancias, iba a ser completamente arrasada por los bombarderos de la Luftwaffe.

Javier Veramendi, director de Desperta Ferro Contemporánea