Inscripción funeraria de Aquincum frontera romana limes romano

Inscripción funeraria de Aquincum, en el borde noreste de la provincia romana de Panonia, en pleno limes romano. El texto reza: Francus ego cives Romanus miles in armis / egregia virtute tuli bello mea dextera sem(p)er. Primera mitad del siglo IV. © Budapest – Magyar Nemzeti Múzeum. Fotografía: Ortolf Harl 2006.

Si bien desconocemos muchos detalles de su vida, Charieto representa muy bien cual era el modus vivendi de muchos de los habitantes de la frontera del siglo IV, a caballo entre el mundo bárbaro y el romano. No conocemos la fecha de su nacimiento, aunque sin duda era de origen germano, tan solo nos es descrito como un hombre de imponente tamaño y gran valor(3). Probablemente se había enrolado en el ejército romano a finales de la década del 340, y formó parte de las tropas que apoyaron el asesinato del emperador Constante el 18 de enero del 350 en la Galia; un golpe de Estado ingeniado por el maestro de finanzas de Constante, Marcelino, y que llevó al comandante de la guardia imperial Magnencio a usurpar la púrpura(4).

Tras el breve reinado de este usurpador, que se extinguió en el 353 tras la desastrosa batalla de Mursa (351), Charieto decidió instalarse junto a otros germanos en Augusta Treverorum, actual Tréveris, probablemente fuera ya del servicio en el ejército romano. La situación de la provincia no era buena en aquella época, hacía tiempo que los francos y los alamanes habían intensificado sus operaciones de saqueo en la orilla occidental del Rin, haciendo colapsar buena parte del sistema defensivo romano. En este momento, nuestro protagonista decidió sacar provecho también y, sorprendentemente ¡comenzó a atacar los incursores bárbaros durante la noche para robarles su botín!(5) Aunque no aparezca directamente reflejado en las fuentes, es probable que también extorsionase a los provinciales galos, bien directamente o bien a cambio de protección.

Tras la batalla de Estrasburgo (357), y para cuando el césar Juliano llegó a Tréveris, Charieto contaba ya con un importante número de seguidores, atraídos con toda seguridad por la posibilidad del botín. Durante las campañas de los años anteriores, Juliano había descubierto la dificultad que suponía enfrentarse a los saqueadores germanos, por lo que decidió enrolar a Charieto para combatirles, poniendo también bajo su mando tropas de los francos salios para que devastasen el territorio de los cuados, mas allá del Rin. De nuevo, Charieto y este nuevo grupo comenzaron a desarrollar una serie de ataques nocturnos, durante los cuales llegaron a hacer prisionero al hijo de uno de los reyes cuados, consiguiendo asi firmar la paz con ellos.

En el año 358 se desarrollaron toda una serie de operaciones en la desembocadura del Rin para someter a los últimos grupos hostiles, atacando allí el territorio del rey germano Hortario, quién había luchado contra Juliano en Estrasburgo. Durante esta campaña Charieto actuó acompañado por Nestica, tribuno de los Escuderos (tribunus Scutariorum), una de las unidades de la guardia imperial, quién también era de origen germano(6). En este punto el relato de Amiano Marcelino, destaca como los soldados romanos se dedicaron a la quema de los campos, el robo del ganado y el asesinato de aquellos que habitaban más allá del Rin.

Del limes romano a la Persia sasánida

Después de estas campañas en la frontera renana perdemos la pista a nuestro protagonista, por lo que es poco probable que siguiese a Juliano en su expedición contra la Persia sasánida, aunque el emperador sí que fue acompañado por toda una pléyade de otros generales (y futuros cónsules) de origen germano como Flavio Nevita y Dagalaifo, o el sármata Víctor. No obstante, no debió de permanecer ocioso demasiado tiempo, pues cuando volvemos a tener noticias de él en el 365, casi siete años más tarde y tras las muertes de los emperadores Juliano primero y de Joviano después. En aquel momento ostentaba ya la grandilocuente posición de comes per vtramqve germaniam (conde de ambas Germanias), un título del que no se tiene ninguna otra referencia aparte de esta(7).

En el mes de enero del 365 los alamanes parecían haberse recuperado de las durísimas campañas transrenanas de Juliano, comenzando de nuevo a adentrarse en la orilla romana del Rin y saqueando nuevas partes de la Galia en pleno invierno. Charieto reunió a las tropas romanas en el área, uniéndosele el conde Severiano, un hombre que en aquel momento es descrito como débil y anciano (invalido et longaevo)(8), con las unidades de los Divitenses y de los Tongrecani, dos legiones palatinas de alto rango provenientes de Italia(9), que por su nombre bien podrían tener también un origen germano.

Una vez reunidas las tropas se procedió a construir un puente sobre uno de los afluentes del Ródano, lo que da una muestra de hasta dónde pudieron penetrar los asaltantes. Los alamanes permanecían divididos en tres grandes grupos y los condes romanos resolvieron avanzar en formación compacta para enfrentarse al primero de ellos. Las fuerzas romanas no tardaron en avistar a los germanos en las cercanías de la localidad de Cabillona, actual Chalons-sur-Saône, dando comienzo a la batalla con el tradicional intercambio de proyectiles. No conocemos en detalle la composición de ninguno de los dos ejércitos, ni tampoco poseemos ningún relato muy detallado del enfrentamiento, pero de las parcas menciones podemos deducir que a diferencia de Estrasburgo (357) donde la caballería tuvo un papel esencial, este enfrentamiento estuvo protagonizado sobre todo por la infantería, con mínima presencia de jinetes en ambos lados(10).

El choque cuerpo a cuerpo de ambas formaciones no se demoró demasiado, siendo rechazados los romanos ante el duro acoso que les infligieron las tropas alamanas, que en el ínterin acabaron con la vida del conde Severiano tras arrojarle de su caballo, y se apoderaron de los estandartes de los Batavi y de los Heruli. Estas dos unidades de auxilia palatina, las de mayor rango dentro del ejército, ya se habían enfrentado a los alamanes en Estrasburgo, siendo en aquella batalla especialmente destacado el papel de los Batavi en cerrar la brecha abierta en el centro de la formación romana.

En ese momento, Charieto se lanzó al combate para frenar la desbandada general romana, intentando con su resistencia sembrar la vergüenza entre la tropa, aunque él mismo acabó cayendo en el combate. La batalla de Cabillona supuso así una durísima derrota para las fuerzas romanas, que no pudieron restablecer la paz en la Galia hasta comienzos del 366 cuando Jovino derrotó a las divisiones alamanas en tres batallas sucesivas(11).

Se cerraba así la vida de Charieto tras años de servicio en el ejército romano, dejando tal vez un hijo también llamado Charieto(12), que llegó a ser magister militum en la Galia en torno al 389. Su vida y obra nos sirve para mostrar un buen ejemplo de como era la vida de los hombres de frontera, individuos para quienes nociones como bárbaro o romano no debían ser categorías tan rígidas como nosotros podamos concebir, o como unas fuentes provenientes de la élite romana han querido transmitir. Estas personas tuvieron que sortear toda una serie de avatares sociales, económicos, militares, políticos, etc. muy complicados, pues no podemos perder de vista que nuestro protagonista de hoy sirvió a las órdenes de cinco emperadores y de un usurpador (o dos) en apenas quince años de servicio militar aproximadamente. Sus vidas y las soluciones interpuestas a los problemas, por tanto, debían ser a menudo poco ortodoxas, a veces incluso extremas en cierta medida; pero constituyen un testimonio imborrable de que no podemos considerar estos espacios y a sus ocupantes en términos maniqueos o bipolares.

 

Notas

(1) CIL III, 3576

(2) PLRE I, p. 200.

(3) Zósimo Nueva Historia, III.7.1.

(4) Libanio, Oraciones, XVIII.104.

(5) Zósimo Nueva Historia, III.7.2 – 3.

(6) Amiano Marcelino, Res Gestae, XVII.10.5.

(7) Ibídem, XXVII.1.2.

(8) Ibídem, XXVII.1.2 – 3.

(9) Notitia Dignitatum Occ. V.

(10) La fuente principal es, de nuevo, Amiano Marcelino, Res Gestae XXVII.1.4 – 6.

(11) Ibídem XXVII.2.

(12) PLRE I, p. 200.

 

Bibliografía

  • Amiano Marcelino, Res Gestae, ed. Maria Luisa Harto Trujillo. Madrid: Akal, 2002.
  • Martindale, J. R., Prosopography of the Later Roman Empire. Cambridge: Cambridge University Press, 1971.
  • Notitia Dignitatum. En Concepción Neira Faleiro. 2006. La Notitita Dignitatum: nueva edición crítica y comentario histórico. Madrid: CSIC.
  • Zósimo, Nueva Historia, ed. José María Candau Morón. Madrid: Editorial Gredos, 1992.

 

Este artículo forma parte del II Concurso de Microensayo Histórico y Microrrelato Desperta Ferro en la categoría de microensayo. La documentación, veracidad y originalidad del artículo son responsabilidad única de su autor.

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