batalla de Belchite

Soldados republicanos en la plaza de Goya de Belchite, punto de resistencia de los defensores que se mantuvo hasta el 3 de septiembre. A la derecha puede apreciarse el arco de la Villa que da acceso al interior de la localidad. Biblioteca Nacional de España, GC-CAJA/10/7/1/1

Podemos afirmar que hablar de la Guerra Civil española y no citar Belchite es imposible. Por este nombre se conoce a la operación militar que el Gobierno de la República planificó para tomar Zaragoza en agosto de 1937, operación que al fracasar en su objetivo inicial, Zaragoza, pasaría a la historia con el nombre de la batalla de Belchite, tanto por ser la población en la que llevaron a cabo los combates más duraderos, como por las extremas características de los mismos, alcanzando el comportamiento de atacantes y defensores el calificativo de verdaderos héroes por el valor allí derrochado en su más alto grado; pues si los defensores no rindieron ninguna posición y las defendieron hasta la última gota de sangre, los atacantes debieron tomar dichas posiciones al asalto, derramando para conseguirlo la suya en abundancia. Por todo ello alcanzó el grado de mítica, y a ello contribuyó en gran parte también la participación de las Brigadas Internacionales, circunstancia que propició una gran difusión a nivel internacional, engrandeciéndola, casi desproporcionadamente.

Desde las primeras fechas de inicio de la Guerra Civil quedará Belchite en primera línea de frente, en el conocido como sector Sur-Ebro. Durante los trece meses que transcurrieron hasta la famosa batalla, se sucedieron diversos combates que no alcanzaron gran notoriedad, aunque alguno de ellos manifestase gran virulencia, como el de la toma del Lobo por los republicanos en agosto de 1936, y los combates de las nieblas; merece una mención especial la toma por los republicanos de La Serna,1 a primeros de diciembre de 1936, y la reconquista de esta por los franquistas en cuya operación el famoso capitán del ejército sublevado, Santapau, obtendría un ascenso por méritos. En los combates de aquella noche de intenso frío y lluvia en forma de matacabra terrible perderían la vida muchos soldados de ambos contendientes. Entre ellas resaltan la de los capitanes republicanos Marchirant y Jubert, y la de Carmen Crespo –miliciana conocida como la Francesita, compañera sentimental del carismático capitán Jubert que estaba al frente de las tropas del Gobierno en el sector de Lécera-Belchite–, ya que consecuencia de la muerte del segundo la formación republicana conocida como Columna Ortiz, pasó a denominarse División Jubert.

Algo de lo más sorprendente de la batalla de Belchite es que a pesar de ser tan famosa y haberse escrito tanto sobre ella, nadie la haya estudiado en profundidad, ni desde el mundo universitario ni desde el militar. Casi todos autores cuando escriben sobre la misma se limitan a realizar artículos más o menos extensos, pero en realidad poco o nada nuevo aportan sobre la batalla, son lo que popularmente se conoce como “refritos” ya que se limitan a utilizar el material publicado por otros anteriormente. En honor a la verdad hay que decir que algunos añaden ligeros detalles de su breve investigación, aunque a la vista de sus publicaciones poco han rebuscado en los archivos y seguro que casi ninguno ha visitado, y mucho menos caminado, el terreno.

Incluso Martínez Bande, en su libro La gran ofensiva sobre Zaragoza, en el que dedica a esta batalla más de la mitad de sus páginas, deja patente su desconocimiento sobre las construcciones defensivas belchitanas por las escasas referencias que aporta sobre las mismas.

El cinturón defensivo de Belchite

Tras muchos años de investigación sobre esta batalla, yo no había conseguido información sólida sobre el cinturón defensivo belchitano,2 aunque sí alcancé un alto grado de familiarización con el mismo. Y, si “todo esfuerzo tiene recompensa”, es una muestra de ello el haber podido identificar de forma inequívoca que el contenido del libro titulado Defensa anti-tanque,3 se refiere por completo al sistema defensivo construido en la localidad durante la Guerra Civil por la 3.ª Compañía de Zapadores Minadores, los Barbis, un manual militar del que es autor el capitán de dicha compañía en aquel momento, don Roque Adrada Fernández. Este hallazgo es sin lugar a dudas uno de los más importantes de los que he logrado sobre la Guerra Civil en Belchite y lo considero un premio a la constancia, completado con la recompensa de compartirlo con todo el mundo.

Cabe preguntarse por qué nadie cita esa obra al escribir sobre la batalla de Belchite –a excepción de mi amigo, el investigador Jaime Latas, que en su artículo sobre los Barbis lo menciona al referirse a ella como otra publicación más de ese autor al no sospechar del valor de su contenido–.

bunker ametralladora Belchite defensa anti tanque Adrada

Sección de un fortín de ametralladora, procedente de la obra Defensa anti-tanque del capitán Adrada. Corresponde exactamente con los vestigios que se conservan del búnker sur de la posición defensiva del Saso, a las afueras de Belchite.

Así pues, nunca nadie fue capaz de identificar que todo el contenido de la obra se refiere a Belchite, y así Defensa anti-tanque estuvo durante años y años en las estanterías de bibliotecas militares y civiles, pasando inadvertida para miles investigadores de todo tipo. Sí, nada menos que ochenta años, que son los transcurridos desde su publicación en 1937 hasta este descubrimiento.

Su autor hace en el prólogo una exposición de sus pretensiones al escribirlo: “La necesidad de establecer lo más rápidamente posible una defensa anti- tanque […] sobre el modo de defenderse de estos ingenios de combate […]” y, paso a paso, el manual describe una población situada en primera línea de frente, de la que aporta todos los detalles de la orografía y vías de comunicación, y detalla como dotarla de la defensa contra aquellas modernas máquinas de guerra que eran los tanques.

Su pequeño tamaño no es obstáculo para aportar la teoría de técnicas de combate ofensivo y defensivo, utilizando tanques y todo tipo de armas, incluso de aviación, sin excluir la infantería. Con detalle de aspectos técnicos de ubicación, enmascaramiento, resistencia de materiales, tipologías constructivas (pozos de tirador, erizos, fosos, puesto defensivo activo, terraplenes, nido blindado y para cañones antitanque y para ametralladoras, asentamiento de piezas antiaéreas y de 7,5 cm, trincheras, inundaciones, alambradas, barreras y otros tipos de obras, dedicando además un pequeño capítulo a las minas. Aportando en el capítulo cinco consejos sobre defensa antitanque, tanto para la tropa de infantería como para sus oficiales.

En él es desarrolla un completo sistema defensivo en un hipotético sector detalladamente descrito que se corresponde con Belchite aunque nunca lo cite, con detalles minuciosos de cada elemento a construir y su misión. También contiene los planos, con medidas acotadas, de los búnkeres y posiciones que dicha unidad construyó en Belchite.

Habla detalladamente de las minas, desde las botellas incendiarias a las minas automáticas, pasando por los artilugios explosivos artesanales, y aportando valiosa información de los “artefactos explosivos utilizados por los rojos”.

Aprovecha para anunciarnos las monografías que está preparando: Guerra química. La protección; Explosivos; Fortificación de campaña y la que sin duda hubiese sido una obra de gran interés para estudiosos de este periodo de nuestra historia, que titulará: Mi compañía de zapadores (el alzamiento nacional. –Hechos y trabajos. – Enseñanzas de guerra). Sin olvidarse de dejarnos una copia del curiosísimo decálogo de honor de los Barbis y unas páginas en blanco que permiten tomar notas a los futuros alumnos que usen ese manual.

Al final contiene un apéndice de páginas desplegables sobre “armas especiales y tipos de carros” en unos cuadros de datos técnicos sobre diversos tipos de cañones de infantería y anticarro; ametralladoras de grueso calibre, y otras armas especiales y carros de combate. En otra lámina desplegable, expone toda una serie de dibujos prácticos sobre minas explosivas y su instalación en todo tipo de vías de comunicación y en campos de minas.

capitán Adrada, Defensa anti-tanque mapa defensas Belchite

Plano contenido en la obra del capitán Adrada, Defensa anti-tanque. Volteado 180º reproduce con precisión el sistema defensivo de Belchite, cuyas posiciones construyó la 3.ª Compañía de Zapadores Minadores, conocida como los Barbis.

Termina el manual con un plano desplegable de 45 por 51cm que refleja con detalle todo lo que se ha descrito en el libro. Ese plano es el que yo he calificado de Plano Invisible. Dicha facultad de invisibilidad la consigue con el solo hecho de presentarlo girado sobre sí mismo lateralmente 180º o, lo que es lo mismo, en sentido inverso al que en la realidad tienen sus puntos cardinales. Esta pequeña maniobra de despiste es una muestra de la astucia de su autor, al que el paso del tiempo le ha dado la razón en su creencia de que en general el público es la mayoría de las veces incapaz de reconocer lo que tiene frente a sus ojos, y –aun a riesgo de repetirme– así ha sido; durante ochenta años nadie fue capaz de descubrirlo. ¿Y saben por qué? pues porque muchos son los escribieron o escriben sobre esa mítica batalla de Belchite sin haberla estudiado con suficiente profundidad.

Notas

1 Sierra situada al sur del santuario del Pueyo y a unos 3 km de Belchite.

2 No considero necesario referenciar todas obras que citan, parcialmente, el sistema defensivo de Belchite.

3 De forma monográfica se detalla todo el sistema defensivo construido en Belchite, aunque nunca se cite dicha población.

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