Miles Falcon Six m 3.C de la FIO

Miles Falcon Six m 3.C de la FIO durante la sesión de fotos del 5 de junio de 2022 en Cuatro Vientos. © Valischka

Ya tuvimos ocasión de dedicarle al Miles Falcon Six m 3.C una entrada en el blog “Ecos de dos guerras 1936-1945”, pero quedaba hablar sobre su trazabilidad con el fin de despejar algunas dudas que existen en torno a su periplo y, más concretamente en lo que a nosotros concierne, a su llegada a los frentes vascos como consecuencia de una compra auspiciada por el Gobierno Civil de Vizcaya en el verano de 1936. Además, la posibilidad de acceder a este extraordinario avión en Cuatro Vientos con motivo de la exhibición del pasado mes de junio en la Fundación Infante de Orleans (FIO) nos ha permitido recrear a dos aviadores republicanos en el otoño de 1936 durante alguna de las muchas misiones de bombardeo que tuvieron lugar sobre las posiciones del frente alavés, cuyas fotografías ilustran este trabajo, y hemos aprovechado esta coyuntura para repasar toda la documentación que obra en nuestro poder sobre las primeras compras de aviones efectuadas por los vascos y los historiales de los dos aviadores que volaron el Miles Falcon ex G-ADLS: uno fijo, José María Yanguas, y otro más que probable, Julio Alegría, en la creencia de que, como nos dice Pedro Valle, piloto de la FIO, ambos alternaron las dos avionetas Miles que se trajeron de París, ya que “no requerían mayor especialización para ser voladas, pues lo podía hacer cualquier piloto civil o militar que hubiese en el campo” de Lamiako (1). Pero empecemos por el principio.

Julio Alegría Caamaño había nacido en La Horra (Burgos) en 1913 y era hijo del doctor Bruno Alegría y de Elvira Caamaño. La familia vivió muchos años en el chalet de la Fundación Aguirre en San Juan de Dios, sito en el barrio santurzano de Peñota, donde creció el joven Julio (2), que pronto se convertiría en piloto civil, haciendo volar la avioneta que compartía con Nicolás Ruiz Beracoechea en Lamiako: una Guinea-Servet 2DDM “Albatros” matrícula EC-ZAZ. Allí coincidió con el piloto José María Yanguas Yáñez –nacido en Bustio (Asturias) en 1907 y que tuvo domicilio en Llanes, donde vivían sus padres–, que tenía una avioneta DH-80A “Puss Moth” matrícula EC-NNA de la que, según declararía a las autoridades, había hecho su modo de vida, pero eso no era del todo cierto, ya que trabajaba para Joaquín Goyoaga, perteneciente a una conocida familia de industriales bilbaínos de ideología conservadora, que se dedicaba a la importación de automóviles. Yanguas, que tenía conocimientos de mecánica, estaba domiciliado en Bilbao, en el nº 27 de la calle Iparraguirre. En el campo de Lamiako también tenía su base la British Klem “Swallow” matrícula EC-XXA de Fernando Lezama-Leguizamón, miembro de una conocidísima familia de la burguesía de Neguri (Getxo) muy vinculada al carlismo, pero ya no se encontraba allí, ya que había volado rumbo a Vitoria al comienzo de la sublevación militar del 18 de julio de 1936 para incorporarse a la rebelión.

El campo de Lamiako en una imagen que bien pudo repetirse el 18 de julio de 1936. De izquierda a derecha, la DH-80A “Puss Moth” de Yanguas y la Guinea-Servet 2DDM “Albatros” de Alegría y Ruiz Beracoechea. Este último se ofreció al alcalde interino de Bilbao Fermín Zarza sin que conste que prestase servicio de vuelo alguno (vía autor).

Primeras compras de aviones en París

Gracias al expediente depurativo seguido contra Alegría cuando se pasó a los sublevados conocemos que Yanguas, Eloy Fernández-Navamuel y él mismo acompañaron al abogado bilbaíno de Izquierda Republicana (IR) Ramón María Aldasoro a París para traer aquellos aviones que pudieran adquirirse en la capital francesa, donde no pudieron hacerse con ningún aparato militar y tuvieron que conformarse con una Monospar ST-25 “Jubilee”, una Miles Hawk y la Falcon compradas a vendedores civiles británicos. Con ellos iba el conocido sportman y aficionado al motor José María Picaza, funcionario de la Diputación vizcaína que había sido nombrado jefe interino del campo de Lamiako, el único operativo de momento a la espera de las obras del de Sondika. El viaje duró del 27 de julio al 17 de agosto de 1936. En palabras de Alegría:

«[…] una tarde fue al Gobierno Civil donde le dijeron (que) tenía que salir inmediatamente para Francia y lo mismo a Yanguas, repitiéndole lo de que su familia respondía por ellos y que tenían que recoger unos aparatos en Biarritz. Se encontraron en el Gobierno Civil con el aviador Navamuel, que era el que tenía que ir al mando de ellos. También ordenaron que fuera el piloto Picaza (3). El jefe de todo esto era el presidente del Frente Popular llamado Aldasoro; fueron custodiados hasta Irún por guardias de asalto, después fueron a París donde estuvieron 20 días entregándoles dos avionetas “MAISLER” (Miles) y a Navamuel una “MONO SPAR” (Monospar); salieron de París para Bilbao, Yanguas con Picaza con la avioneta grande (Miles Falcon) y él solo en la pequeña (Miles Hawk). En Bilbao esperó dos o tres días para ponerle lanzabombas, prestando servicio como observador Otaño, no dejándole a él llevar paracaídas y el observador armado, efectuando unos doce bombardeos sobre el frente de Villarreal e Irún, arrojando las bombas varias veces en el mar. Ha efectuado un vuelo con Navamuel en la “MONO SPAR”, bombardeando los alrededores de San Sebastián, tres vuelos con Yanguas en el frente de Villarreal, rompiendo su avioneta a propósito y siendo amenazado de muerte (4)».

Los directivos del aero popular bilbaíno, de izquierda a derecha: el piloto Ruiz Beracoechea, el presidente Butrón, el motorista Alejandro Arteche, el piloto Alegría y Martechea en una imagen que fue publicada por la prensa. Yanguas también estaba vinculado a este club (vía autor).

A partir de entonces, salvo la Monospar que fue asignada a Navamuel y con la que partiría hacia Santander, es imposible saber quién pilotó las dos avionetas Miles, alternándose tanto Alegría como Yanguas con la compañía del observador-bombardero Luis Otaño Madinabeitia, un vitoriano que superaba la treintena y era un significativo militante socialista de la capital alavesa recién llegado a Bilbao, donde iniciaría una larga carrera en las incipientes Fuerzas Aéreas de la República. La documentación consultada sobre Alegría refleja un total de trece vuelos de bombardeo hasta el 12 de septiembre de 1936 (5), mientras que la de Yanguas recoge 54 hasta el 27 de octubre de ese mismo año (6).

También hay vuelos de pruebas y de traslado de aeronaves y en ocasiones ambos pilotos llegaron incluso a volar juntos, como sucedió el 24 de agosto cuando partieron en una de las Miles –suponemos que la Falcon– en misión de bombardeo sobre Villarreal. Eran las 16.40 h de la tarde y acompañaron a un Breguet XIX tripulado por los sargentos Luis Cerro y Pedro Fuentes. Tras arrojar algunas bombas, emprendieron el regreso a Lamiako en la creencia de que la avioneta había sido alcanzada por el fuego enemigo y, después de un corto vuelo de prueba donde se comprobó el buen funcionamiento del motor, Yanguas, en compañía esta vez de Otaño, regresó de nuevo a la villa alavesa, arrojando una bomba sobre el casco urbano “y otras dos sobre la columna de Camilo Alonso Vega, que fue obligada a dispersarse. Después sobrevoló Vitoria por espacio de algunos minutos, poniendo rumbo a su base, adonde llegó a las siete de la tarde” (7). A consecuencia del bombardeo de los aviones republicanos falleció en Villarreal la niña de 14 años, Marcelina Landa Santa Lucía (8). El libro de vuelo de Alegría no recoge el último que hizo con los aviones de las alas rojas. Sería el 30 de septiembre de 1936 cuando, tras ser enviado a Madrid, recibió la misión de trasladar un Hispano-Suiza E-30 de Getafe a Los Alcáceres previo paso por Cuatro Vientos. Pero el avión nunca llegaría al aeródromo murciano, ya que el santurzano de adopción cogió la ruta de Medina de Rioseco, donde aterrizaría a las cinco de la tarde (9). Le acompañaba el mecánico Facundo Gumiel Garrazosa.

Potez 36 del asturiano Benjamín Gutiérrez Junco despegando de Lamiako

El Potez 36 del asturiano Benjamín Gutiérrez Junco despegando de Lamiako antes de la guerra. Este avión fue incendiado el 22 de julio de 1936 en el campo de Llanera por una columna sublevada procedente de Oviedo, pero su piloto se incorporaría a la aviación republicana (vía autor).

Sin duda, la deserción de Alegría derivó en una mayor carga de trabajo para Yanguas, quien empezaría a volar a Francia para establecer la ruta que tanto ansiaba el recién constituido Gobierno Provisional de Euzkadi, bajo la presidencia de José Antonio Aguirre, pilotando un Potez-56, en la que también habría aviadores galos. Su libro de vuelo recoge un viaje al país vecino el 7 de octubre con regreso al día siguiente y otro de vuelta el 16 de ese mes, pero no por ello dejó de pilotar las avionetas Miles, que parecían comenzar a perder importancia como improvisados bombarderos de la aviación republicana en el norte en beneficio de la escuadrilla que se iba formando con los dos Breguet XIX que habían venido de Lasarte cuando las columnas navarras empezaban a superar a las milicias guipuzcoanas (10) y los tres que llegaron más tarde de Sariñena, además de dos cazas Nieuport y un torpedero Vickers Vildebeest.

Todo este material recientemente llegado se establecería en el nuevo campo de Sondika. En estas aeronaves volarían pilotos militares como Cándido Carpio –que fue jefe de ese aeródromo–, José Ribera, Felipe Del Río, Emilio Villaceballos, Francisco Ponce de León, Antonio Salueña, Rodolfo Robles, Jorge Panceira, Juan Roldán y Amador Silverio, mientras que en los frentes cántabros y astures operaban Navamuel, Fernando Hernández Franch y Benjamín Gutiérrez Junco. Era el llamado Circo Krone. Los campos de Lamiako y Sondika quedarían bajo la responsabilidad del ingeniero aeronáutico y piloto militar Luis Cerro Palomo, nombrado jefe de los Servicios de Aviación de Euzkadi, organización que siempre estuvo subordinada a las Fuerzas Aéreas del Norte, es decir, a la aviación republicana, bajo el mando del ministro de Marina y Aire Indalecio Prieto. Antes de abandonar el cargo, Picaza solicitó que Yanguas recibiese una indemnización por su avioneta “Puss Moth” que, tras haberle sido requisada por el gobernador José Echevarría Novoa, había sido trasladada a Madrid pilotada por el comandante Antonio Gudín. Una aeronave que, según dijo, estaba asegurada en 35 000 pesetas que no nos consta que le fuesen devueltas, a pesar de que más tarde rebajaría sus pretensiones económicas considerablemente. El piloto asturiano tendría ocasión de resarcirse, como veremos.

José María Yanguas Miles Falcon en la Guerra Civil

El piloto José María Yanguas en una fotografía tomada durante la Guerra Civil. Se ha corregido la imagen con un programa de inteligencia artificial, lo que nos permite ver el detalle de su rostro (Canario Azaola). 

La batalla de Villarreal y la traición de Yanguas

Equipadas con lanzabombas para las Hispana que se hacían en Talleres de Guernica, las Miles seguirían bombardeando los frentes desde su base de Lamiako mientras los cazas de los sublevados estuviesen ausentes, y aún lo harían más tarde cuando los primeros pilotos alemanes de la Legión Cóndor surcasen los cielos alaveses a lomos de sus Heinkel He-51. Como nos dice nuestro amigo José Manuel Gil, ingeniero técnico aeronáutico y piloto coautor del blog Sandglass Patrol, la estilizada línea de estos modernos monoplanos sin cables exteriores, con trenes de aterrizaje fijos con carena y mucha menos resistencia al aire que un ala alta con riostras o un biplano, la conseguida forma del parabrisas curvo (en el caso de la Falcon) a base de placas planas ante la dificultad de hacerlo con plexiglás, entre otras mejoras, permitían a la Miles Hawk y a la Falcon conseguir la velocidad de algunos aviones militares de la época (11), aunque no sería suficiente para escapar de los He-51.

Sin embargo, la llegada de los Polikarpov I-15 “Chato” al norte con experimentados pilotos soviéticos proporcionaría a los pilotos del Krone la protección que necesitarían de cara a la inmediata ofensiva sobre Vitoria, que se estancaría definitivamente en la localidad alavesa de Villarreal, dando lugar a una batalla de desgaste que se prolongaría durante todo el mes de diciembre de 1936. Para entonces, dirigía las Fuerzas Aéreas del Norte el capitán Manuel Cascón, antiguo jefe del grupo de caza n.º 11 con base en Getafe. Un militar duro y con amplia experiencia. En consonancia con la confianza en él depositada por las autoridades vascas, la carrera de Yanguas tras haber sido militarizado era meteórica y había pasado de ser nombrado alférez a teniente de aviación en el período de un mes, según había dispuesto el propio José Antonio Aguirre.

Lamiako, otoño de 1936. El teniente-piloto José Ribera y el alférez Luis Otaño posan junto a la DH.85 “Leopard Moth”. El 4 de octubre de 1936 este aparato se encontraba en estado de reparación (vía autor).

Ya fuese con motivo de la ofensiva sobre Oviedo o, más tarde, sobre Villarreal, los aviones del Krone “se desplazaban a uno u otro aeródromo en virtud de las necesidades de las operaciones en curso”, pero a pesar de la lucha que se libraba denodadamente en el norte para aliviar la presión sobre Madrid, este frente seguía siendo secundario y eso se trasladaba a la escasez de medios aéreos (12). Entre ellos estaba la Falcon, que sería de nuevo tripulada por Yanguas y Otaño, como refleja el parte de operaciones del aeródromo de Lamiako del 2 de diciembre de 1936 (13). De allí partieron en misión de bombardeo una Farman pilotada por Panceira, la Falcon y seis “Chatos” con aviadores soviéticos. El resto de aviones del Krone lo hicieron desde Sondika liderados por Cascón. La misión consistía en atacar el monte “Isuskitza, la carretera y ferrocarril de Villarreal a Vitoria sobre todo en su parte sur, y los emplazamientos artilleros del enemigo situados en Urbina y Gojain, hacia Vitoria” (14).

Los aviones republicanos a punto estuvieron de desarticular a la columna de Alonso Vega cuando avanzaba al descubierto hacia el pinar de Chavolapea, pero ya habían arrojado sus bombas, lo que pudo dar al traste con toda la ofensiva. Al día siguiente se intensificó de nuevo el bombardeo sobre los siguientes objetivos: campo de aviación de Vitoria, Villarreal, estación de Villarreal y ferrocarril a Vitoria, Isuskitza, concentraciones de tropas y pueblo de Murguía y concentraciones “al sur de la línea Gopegui-Urrunaga-Villarreal-Arlabán” (15). Según publican en el web de la FIO, el inglés Walter Scott Coates también voló el Miles Falcon durante estas operaciones, viéndose implicado en “una melé entre aviones republicanos y tres Heinkel 51” (16). Después, la pista se pierde, pero estamos seguros de que siguió operando durante toda la batalla de Villarreal en las que quizás fueron sus últimas misiones de combate. Al final del frente norte, en octubre de 1937, este avión regresaría a la España republicana atravesando Francia.

Monospar de Navamuel en el aeródromo de Llanes Miles Falcon en la Guerra Civil

La Monospar de Navamuel en el aeródromo de Llanes. Este avión, que fue traído de París como las dos Miles y equipado igualmente con lanzabombas para las Hispana A-5 de 12,5 kg que se hacían en Gernika, nos ha servido de inspiración para hacer la escenografía de la Falcon. Al lado de Navamuel puede verse a su copiloto Esteban Bruno. Tres avionetas de este tipo volaron con los republicanos en el norte (vía autor).

En cuanto a Yanguas, reanudó sus vuelos de enlace a Francia, encargándose personalmente de la compra de aeronaves con el dinero que le transferían desde la consejería de Hacienda del Gobierno Vasco siguiendo instrucciones de Eliodoro de la Torre, como los 550 000 francos que le habían proporcionado a través de la delegación de París para la compra del Caudron Goeland F.A.O.M.X., a pesar de que la propia delegación había apalabrado su adquisición por 70 000 menos y llegó a desaconsejar este pago al aviador en documento oficial dirigido a Hacienda (17). Algo olía mal en aquellas gestiones en las que uno de los intermediarios bien podría ser él mismo. Pero su carácter reservado no hacía presagiar la traición que cometería después, y más después de realizar decenas de viajes en los que trasladaría a autoridades y líderes políticos y militares, cuando el 21 de junio de 1937 aterrizó en la playa de Zarautz a los mandos del Caudron, adscrito a la línea aérea del Gobierno Vasco Air Pyréneés, entregando todo su pasaje a los rebeldes, incluyendo al consejero de Sanidad Alfredo Espinosa Orive y al capitán de Artillería José Aguirre, que serían fusilados (18). Yanguas, según la causa abierta contra él en Barcelona en 1938, había trasladado a una cuenta abierta a su nombre en un banco francés la cantidad de 180 000 francos de los vascos, además de “dos cajas de joyas y metales preciosos” que había depositado en la Banca Courtois de Toulouse (19). El aviador, que pasó a Francia en un canje de prisioneros, mantendría su inocencia aduciendo problemas mecánicos que le habían forzado a un aterrizaje forzoso, pero es evidente que colaboraba con el comandante Troncoso y la Comandancia Militar del Bidasoa, como señala Pedro Barruso (20). Y como era previsible por el patrimonio que pudo reunir ilegalmente durante aquellos meses de guerra en el norte, no salió mal parado económicamente, ni tampoco se le perdió la pista en México como señalan algunos autores, ya que regresó a España, estableciendo su residencia en Llanes en los años 40. Su nombre aparece en las listas de embarque con destino y/o salida en EEUU entre 1947 y 1949, de las que se deduce que desarrollaba una frenética actividad internacional, y no están todos los viajes que hizo ni mucho menos. ¿Quién podía permitirse estos gastos en los años 40? ¿Un empresario con conexiones internacionales? ¿Un agente de la inteligencia franquista? ¿Ambas cosas?:

  • Viajó en vuelo comercial desde Lisboa a Nueva York en febrero de 1947 para ver a un amigo, Manuel Perina (viajaba con él).
  • Llegó en vuelo comercial al aeropuerto de San Antonio, Texas, desde Ciudad de México en abril de 1947 (en tránsito).
  • Llegó en vuelo comercial al aeropuerto de San Antonio, Texas, desde Ciudad de México en julio de 1947 (en tránsito).
  • Viajó en vuelo comercial de Nueva York a Lisboa en julio de 1948.
  • Navegó desde Nueva York a Lisboa en diciembre de 1949 (21).
Caudron Goeland F-AOMX de Air Pyréneés pilotado por Yanguas tras su aterrizaje en la playa de Zarautz

El Caudron Goeland F-AOMX de Air Pyréneés pilotado por Yanguas tras su aterrizaje en la playa de Zarautz. A consecuencia de ello ejecutarían al consejero Espinosa y al capitán Aguirre (vía autor).

Recreando a dos aviadores del Krone

El trabajo de recreación se basa en las escasas imágenes que tenemos de aquellos primeros vuelos del norte, especialmente las del Monospar de Navamuel, donde se le puede ver en compañía de Esteban Bruno en el aeródromo de Llanes posando delante del avión con milicianos y personal de mantenimiento, lo que incluía la vista de los lanzabombas que le fueron montadas en Lamiako, al igual que se hizo con las Miles. La escenografía se ha beneficiado de otros trabajos relacionados con la aviación republicana, como el que hicimos hace tres años en La Sénia, lo que nos ha permitido reconstruir el equipo del binomio Yanguas-Otaño con cazadora y/o chaquetón, casco de vuelo, gafas e indumentaria civil de inspiración militar, asomando las fundas de las pistolas. El momento elegido es el inmediatamente anterior a la batalla de Villarreal, por lo que Yanguas luce la gorra de aviación con estrellas de teniente, propias de los aviadores militares de ambos bandos en aquel período. Nuestros recreadores Eneko Tabernilla y Eder Artal asumieron el reto de poner en valor una aeronave tan emblemática que nunca se había trabajado antes en recreación histórica, encargándose un servidor de planificar la escenografía, que tuvo lugar durante la exhibición de la FIO del domingo 5 de junio. Como señalamos en el artículo anterior dedicado al Stearman, el ambiente fue extraordinario y estamos muy agradecidos de haber contado con la colaboración de todo el personal de la Fundación –siendo nuestra primera preocupación no interferir en las tareas de exhibición y puesta a punto de las aeronaves–, lo que facilitó en gran medida el trabajo de nuestro fotógrafo Valischka, a pesar de las dificultades propias de obtener imágenes en un día tan soleado como el que se vivió durante aquella mañana de primeros de junio.

avión excepcional: Miles Falcon en la Guerra Civil

El teniente piloto se fotografía junto a su máquina, la avioneta Miles Falcon adquirida al aviador británico Andrew Farquhar en París en agosto de 1936 (Valischka).

Pero todo esto no hubiera sido posible sin la ayuda de todos los amigos de la FIO, empezando por Pedro Valle, que pusieron a nuestra disposición un aparato tan cargado de historia como la Miles Falcon que compraron los vascos en el verano de 1936 y que tuvimos la suerte de ver volar, al igual que la mayoría de aeronaves, para disfrute de todos aquellos que quieran acercarse hasta Cuatro Vientos el primer domingo de cada mes. También quisiéramos agradecer al historiador Carlos Iriarte la ayuda prestada para cualquier cosa que necesitase el equipo y por supuesto no quisiera olvidar a Fernando y Lourdes Arbulu, que nos facilitaron los contactos necesarios para que este sueño se hiciese realidad. Hacer un artículo como este nos ha permitido retomar toda la documentación acumulada en años de investigaciones en los que no hemos estado solos, pues hemos contado con la ayuda de tres grandes historiadores aeronáuticos como David Gesalí, Carlos Lázaro y Blas Vicente. A ellos queremos dedicarles estas líneas.

Notas

  1. Información de Pedro Valle al autor.
  2. “Aviaco despegó con Alegría hace 70 años” en Santurtzi Historian Zehar, blog de genealogía, heráldica e historia local (https://santurtzihistorianzehar.net/aviaco-despego-con-alegria-hace-70-anos/).
  3. A pesar de lo que dice Alegría, no nos costa que Picaza fuese piloto; se trataba de una persona muy vinculada al mundo del motor en general que publicaba noticias sobre este tema en algunos periódicos vascos.
  4. Expediente depurativo contra Julio Alegría Caamaño que se conserva en el Archivo Histórico del Ejército del Aire (AHEA).
  5. “Vuelos realizados por el piloto Don Julio Alegría desde el día 20 de julio de 1936 al 11 de octubre del mismo año” (Archivo Histórico del Gobierno Vasco, fondo Beyris M 1627/ 4-5).
  6. “Vuelos realizados por el piloto Don José Yanguas desde el día 20 de julio de 1936 al 22 de octubre del mismo año” (Archivo Histórico del Gobierno Vasco, fondo Beyris M 1628/ 4-5).
  7. Guillermo Tabernilla: “El Circo Krone. La epopeya de los pilotos de la República en el Norte” en Guillermo Tabernilla y Julen Lezamiz. (2013). El informe de la República por la pérdida del Frente Norte. Bilbao: Ediciones Beta. Pp. 229-230. Informaciones recogidas del Noticiero Bilbaíno del 27/8/1936. Los libros de vuelo de Yanguas y Alegría confirman estos datos.
  8. Josu M. Aguirregabiria y Guillermo Tabernilla. (2006). El Frente de Álava. Primera parte. De la sublevación militar a vísperas de la batalla de Villarreal. Bilbao: Ediciones Beta. P. 50.
  9. Expediente depurativo contra Julio Alegría Caamaño que se conserva en el Archivo Histórico del Ejército del Aire (AHEA).
  10. Estos dos Breguet, una Monospar y una DH.60 “Moth” y su personal de mantenimiento llegaron a Lamiako el 17 de agosto de 1936 (Archivo del Nacionalismo, Fundación Sabino Arana GE 64/23; actualmente depositado en el AHE)
  11. Información al autor de José Manuel Gil “Gizmo”, coautor del web “Sandglass Patrol” (https://blog.sandglasspatrol.com/).
  12. Guillermo Tabernilla: “El Circo Krone…” P. 238.
  13. Archivo Histórico del Gobierno Vasco, fondo Beyris M 1623/ 4-5
  14. Ibídem M 1651/ 4-6.
  15. AGMAV, C 686, 6, 1/2
  16. https://fio.es/2019/03/27/falcon/
  17. Carta de Justo Zubizarreta a la consejería de Hacienda del Gobierno de Euzkadi del 1/2 /1937 (Archivo Histórico del Gobierno Vasco, fondo Beyris L. 300, D. 37).
  18. Lorenzo Sebastián García: “Alfredo Espinosa Orive (1903-1937). Detención, procesamiento y ejecución de un consejero del Gobierno Vasco” en Sancho el Sabio. Revista de cultura e investigación vasca nº 28 (2008). Pp. 213-246 (https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2653238).
  19. Comunicación remitida por el juzgado de instrucción nº 9 de Barcelona sobre el caso contra José Yanguas por malversación de fondos (Archivo Histórico del Gobierno Vasco, departamento de Defensa L. 516, D. 3). Entre estas joyas estaban las de la basílica de Begoña, que Yanguas había entregado a las autoridades franquistas tras un viaje relámpago a Toulouse en compañía de Joaquín Goyoaga y el comandante Troncoso poco después de aterrizar en Zarautz.
  20. Pedro Barruso: “La guerra del comandante Troncoso. Terrorismo y espionaje en Francia durante la Guerra Civil Española” en La voze del silencio nº 28, 4 (2016) (https://journals.openedition.org/diacronie/4772?lang=en).
  21. Datos de embarque obtenidos en https://www.ancestry.com/

Galería de imágenes del Miles Falcon Six m 3.C de la FIO (© Valischka)

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