tetas en Roma

Afrodita de Cnido. Mármol, copia romana de un original griego del siglo IV. Enseñar las tetas en Roma era un escándalo. Restaurador: Ippolito Buzzi (1562-1634). Museo Nacional Romano. Fuente: Wikimedia Commons.

Las representaciones femeninas que solemos imaginar cuando pensamos en desnudez, en el mundo clásico, responden a unos patrones muy concretos, tema ampliamente tratado en Soror. Mujeres en Roma (Desperta Ferro Ediciones, 2021). El primero es el del mundo religioso. Venus/Afrodita, así como las ninfas o los seres monstruosos femeninos, como las sirenas, aparecen frecuentemente desnudas. Ahora bien, también se llevan muchas veces la mano al pecho en un gesto de pudor o lo cubren. La Afrodita de Cnido, con una actitud de mayor desparpajo, fue un escándalo en su época, y los autores nos hablan de que se convirtió, de hecho, en un monumento objeto de turismo, con una clara connotación sexual.

Además, otras diosas aparecen vestidas, como Juno o Vesta, y en la mitología el mero hecho de ver el cuerpo de algunas de ellas conllevaba la muerte o la ceguera. Así le pasó a Tiresias, por ejemplo, además de castigos como el de Acteón. La desnudez de diosas o nereidas no normalizaba, en absoluto, la desnudez femenina y, de hecho, marcaba una clara línea de separación con el mundo humano.

Las tetas de las prostitutas

Por otro lado, el otro gran ámbito de representación, en el caso humano, es el de las prostitutas. La desnudez, en este caso, marca la capacidad de acceso del hombre al cuerpo femenino. Las escenas de banquete, por ejemplo, se contraponen a la diferencia de vestimenta entre las esculturas de kuroi, desnudos, con las korai, vestidas. La desnudez masculina era un signo heroico, la femenina, erótico. Así, mientras vemos a los emperadores representados como Júpiter, desnudos de torso para arriba, las emperatrices aparecen siempre vestidas.

tetas en Roma

Prostituta con el pecho tapado en el fresco de un Lupanar en Pompeya (Italia). Fuente: Wikimedia Commons.

Por supuesto hay algunas excepciones, pero incluso las mujeres que se están ejercitando o algunas prostitutas aparecían en los frescos con el pecho tapado, con una especie de sujetador consistente en una tira de tela. Nadie, ni en Grecia ni en Roma, esperaba que las matronas y mujeres honestas mostraran el pecho en público. De hecho, en Roma, donde el acoso estaba penado, uno de los grandes eximentes o atenuantes era, precisamente, que se pudiera confundir a una matrona con una prostituta o una esclava.

Conocer mejor cómo los romanos concebían el cuerpo y el deseo, cómo entendían la reproducción y el matrimonio, cómo usaban el sexo en la política o cómo se impregnaba de sacralidad, nos ayuda a entender mejor su sociedad y, por ende, la nuestra, como explicamos en profundidad en Cunnus. Sexo y poder en Roma (Desperta Ferro Ediciones, 2023).

La maternidad y las tetas en Roma

Otra gran excepción es la que luego se ha conocido como ostentatio mammarum, las ocasiones en que una mujer, normalmente madre, enseñaba el pecho en situaciones extremas, como forma de recordar a los hombres la crianza y la autoridad materna. Cuando Coriolano atacó Roma su madre, Veturia, precisamente le recordó el respeto debido a quien le había criado y alimentado, en un vínculo entre los conceptos de madre y patria. No era un gesto normal, era, de hecho, un gesto desesperado. Era lo contrario a la normalización.

tetas en Roma

Mármol de una matrona romana con los pechos cubiertos en la Galería de los Candelabros del Museo Pío Clementino (Ciudad del Vaticano). Fuente: Wikimedia Commons.

Así pues, en resumen, para mostrar los pechos, en el Mundo clásico, tenías que ser un ser sobrenatural o una mujer sin honra ni capacidad de agencia sobre su cuerpo. Cualquier otra mujer que los enseñara abiertamente podía acabar terriblemente mal.

Precisamente ha sido la pervivencia de estas ideas, en que los pechos solo pueden mostrarse en caso de asociarse a la fertilidad (y aún así causan escándalo las madres amamantando en ciertas ocasiones) o a la sexualidad. Por eso, precisamente también, se han dado, tanto en las performances artísticas como en los activismos feministas, una llamada a la normalización del pecho.

Así pues, es hora de cambiar ciertos imaginarios colectivos centrados en el mundo clásico, que se han visto aumentados por series y películas, de romanas semidesnudas o con vestidos vaporosos, y volver a mirar las esculturas de las matronas y leer las fuentes, para hacernos una mejor idea del paisaje humano que podía encontrarse en estas culturas.

Bibliografía

García Herrero, M. C. (2010): “Ostentatio mammarum: Potencia y pervivencia de un gesto de autoridad materna” en Cid López, R (coord.) Maternidades: representaciones y realidad social. Edades Antigua y media, Madrid : Asociación Cultural Al-Mudayna

Olson, K., 2008: Dress and the Roman Woman: Self-presentation and Society, Londres, Nueva York, Routledge

Oria Segura, M., 2013: “Todas las mujeres en una diosa, ¿una diosa de todas las mujeres? Venus romana y sus manifestaciones hispanas”, en Domínguez Arranz, A. (ed. lit.), Política y género en la propaganda en la antigüedad: Antecedentes y legado, Gijón, Ediciones Trea, pps. 225-252

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