Herejías medievales

Arqueología e Historia

n.º 46
Diciembre 2022
Herejías medievales
7,50€IVA incluido

A partir del siglo XI se comenzó a hacer patente para las altas esferas de la Iglesia católica occidental que era necesaria una revisión de sus doctrinas y ritos, así como el acercamiento a los fieles, para dar mayor credibilidad a un proyecto ya muy desacreditado por los constantes excesos del clero y una fuerte dependencia de los poderes laicos. Pese a todo, los intentos reformistas de la Iglesia resultaron insuficientes, en tanto que procuraron afianzar unos intereses a menudo más materiales que espirituales. La contestación, tanto desde dentro como desde fuera, no tardó en materializarse. Respondiendo a aquellos estímulos, o sencillamente a remolque de una sociedad cada vez más urbana, versada e inquieta, se produjeron incontables disidencias que cuestionaban muchos de aquellos preceptos, en ocasiones abrazando la ortodoxia –como ocurrió con los franciscanos y dominicos–, y otras veces señalando las contradicciones de la Iglesia católica en abierto enfrentamiento, o bien defendiendo modelos más radicales de los ideales de la pobreza apostólica, cuya intención era vivir una vida más humilde y acorde con las enseñanzas de la vida de Cristo y los apóstoles. En mitad de una tormenta ideológica y espiritual sin precedentes, las sociedades medievales se movieron a menudo en un terreno pantanoso entre la heterodoxia y las herejías, una delgada línea que, una vez traspasada, trató de combatirse con desigual éxito mediante algunas respuestas tan contundentes como las cruzadas o el tribunal de la Inquisición.

El año mil y las nuevas herejías por Michael Frassetto (University of Delaware)

El año mil y las nuevas herejías por Michael Frassetto (University of Delaware)

En la década de 1020, Ademar de Chabannes advirtió a sus lectores que los maniqueos habían surgido en secreto en su Aquitania natal, seduciendo a la gente y alejándola de la verdadera fe.  Como uno de los primeros comentaristas sobre el repentino resurgimiento de la herejía alrededor del año mil, Ademar expresaba el horror que el ortodoxo sentía hacia esta última. Sus temores hallaron eco entre numerosos contemporáneos que registraron la reaparición de la disidencia religiosa en sus historias, sermones y cartas, revelando sus propias preocupaciones al respecto. La drástica proliferación de estos relatos no fue, como han sugerido algunos académicos, una mera estrategia retórica empleada por los eclesiásticos contra sus rivales, sino la respuesta al renacimiento, muy real, de las herejías en varios lugares de la Europa cristiana en este periodo.

Las grandes herejías de la Edad Media. Los cátaros por Sergi Grau (UAB)

Las grandes herejías de la Edad Media. Los cátaros por Sergi Grau (UAB)

El 21 de octubre de 1321, Arnau Sicre explicó al obispo de Pamiers, Jacme Fournier, que había oído decir a Guillem Belibasta, uno de los últimos cátaros que aún quedaban con vida, que odiaba la cruz y no quería mostrarle ningún respeto, sino que, al contrario, la destrozaría a hachazos con esmero para hacer fuego bajo la marmita. “¿Por qué?”, le preguntó Arnau, y Belibasta respondió: “si hubieran colgado a tu padre de un árbol, ¿amarías ese árbol? ¡Ciertamente no! Lo odiarías y te disgustaría verlo y si pudieras lo cortarías. De la misma forma, como el Hijo de Dios fue clavado en la cruz, no debemos amar la cruz sino odiarla y si es posible destruirla”. Esta anécdota ilustra la burla de los cátaros hacia los símbolos, los rituales y los sacramentos de la Iglesia católica, algo que fue una constante en su anticlericalismo. Lo que comúnmente designamos como catarismo fue un movimiento cristiano que apareció a mediados del siglo XII en Europa. Fue una voz más de las muchas de la época que cuestionaban la suntuosidad de la Iglesia y reclamaban un regreso a la vida apostólica. Sin embargo, los cátaros no propugnaban una reforma –como hacía la gran mayoría de movimientos– sino que cuestionaban el mensaje de salvación de la Iglesia católica y presentaron una alternativa, la verdadera Iglesia de Dios.

La construcción de la reputación herética en el sur de Francia por Alessia Trivellone (Université Paul Valéry-Montpellier 3)

La construcción de la reputación herética en el sur de Francia por Alessia Trivellone (Université Paul Valéry-Montpellier 3)

En enero de 1208, cerca de la abadía de Saint-Gilles-du-Gard, el legado pontificio Pierre de Castelnau fue asesinado por los esbirros del conde de Tolosa. Aquel acontecimiento marcaría el comienzo de violentos enfrentamientos militares que se desarrollarían a lo largo de veinte años –de 1209 a 1229– en el Mediodía francés y que enfrentarían, de un lado, al conde de Tolosa y sus hombres y, del otro, a los barones vasallos del rey de Francia procedentes del norte. Se trataba en realidad de una guerra bendecida por el papa, que consideraba que el conde era un hereje y que protegía a otros como él. Declaró así que todos aquellos que murieran en combate contra los meridionales obtendrían la remisión de sus pecados y accederían al paraíso, exactamente igual que los cruzados en Tierra Santa. Bajo la égida espiritual de la abadía de Císter, que alentaba y bendecía la masacre de la población local, se desarrolló una cruzada en el seno de un país cristiano, la que los historiadores designan como la “cruzada contra los albigenses”. Su impacto en la región fue considerable, y todavía hoy valoramos sus efectos.

Pedro Valdo (Valdés) y el valdismo por Emilio Mitre (UCM)

Pedro Valdo (Valdés) y el valdismo por Emilio Mitre (UCM)

El oriente mediterráneo, convertido con los años en lo que denominamos comúnmente Imperio bizantino, fue cuna de los primeros grandes movimientos heréticos de la Antigüedad tardía y el temprano Medievo, dada su gran capacidad de aceptación popular: arrianismo, nestorianismo, monofisismo, monotelismo, iconoclastia…  Habrá que esperar algún tiempo para que el Occidente genere situaciones similares. Sucederá con el adopcionismo de la España de los inicios de la Reconquista, en torno al 800 y, sobre todo, con dos movimientos de época más avanzada: los valdenses y albigenses a lo largo de los siglos XII y XIII. Poco tienen que ver el uno y el otro pese a las asociaciones un tanto forzadas que en su momento –y en el presente también– se han pretendido establecer como alteradores de la paz religiosa y, por ende, de la unidad de la Iglesia universal. De los valdenses ha afirmado en nuestros días uno de los más importantes especialistas en la materia, Malcolm D. Lambert, que fueron “el último y más tenaz movimiento de predicadores libres que constituyen el ejemplo clásico de corriente reformista arrastrada a la herejía por la torpeza de la autoridad eclesiástica”. Desde sus inicios en la segunda mitad del siglo XII el valdismo se movió en un ambiente social, religioso y cultural que, en líneas generales, ayuda a explicar sus caracteres y muchas de sus posibles contradicciones.

En manos de la Iglesia. La autoridad papal y la Inquisición por Riccardo Parmeggiani (Università di Bologna)

En manos de la Iglesia. La autoridad papal y la Inquisición por Riccardo Parmeggiani (Università di Bologna)

Por razones obvias, el tema de la Inquisición ha resultado siempre incómodo. Sobre esta cuestión se han escrito páginas “militantes” de orientación polémica o apologética (leyenda negra, panegíricos, etc.) cuando no de dudosa calidad historiográfica, a menudo indulgentes con el “escandalismo”. La aproximación a ello por parte del historiador debe prescindir necesariamente de cualquier juicio, demasiado evidente en las categorías mentales y morales de la época. La tarea consiste más bien en entender las circunstancias y dinámicas que hicieron posible la formación de los “tribunales de la conciencia”, así como el papel desempeñado por los frailes inquisidores. Para complicar las lecturas tradicionales del fenómeno, el reciente desarrollo de una tendencia de estudios “escéptica” sobre la verdadera consistencia de la disidencia religiosa en el Medievo –planteada como una especie de invención por parte de una élite dominante, la eclesiástica– ha provocado toda una sucesión de interrogantes sobre las motivaciones que habrían impulsado a la Iglesia a establecer una forma sistemática de investigación y juicio de los herejes.

Franciscanos en la Edad Media. Entre la ortodoxia y la herejía  por Delfi Nieto Isabel (Queen Mary University of London)

Franciscanos en la Edad Media. Entre la ortodoxia y la herejía  por Delfi Nieto Isabel (Queen Mary University of London)

El 7 de mayo de 1318, la ciudad de Marsella asistía a la ejecución pública de cuatro hombres en el cementerio de la céntrica iglesia de Notre-Dame des Accoules. No era la primera vez que el lugar acogía tal cuestionable tipo de eventos, pero sí la primera vez en la historia europea en que los convictos destinados a morir en la hoguera eran frailes franciscanos. Por orden de Michel le Moine –el también franciscano inquisidor de Provenza–, Johan Barrau, Deodat Miquel, Guilhem Santon y Ponç Roca fueron solemnemente despojados de sus hábitos y entregados al infame brazo secular –el encargado de cumplir sentencia–. ¿Su crimen? La herejía, pues los cuatro se negaban a aceptar la potestad del papa, Juan XXII, para tomar decisiones que afectaran al ideal al que habían dedicado su vida, la regla de San Francisco.

Santas y herejes. Las mujeres y las vicisitudes de la historia por Delfi Nieto Isabel (Queen Mary University of London)

Santas y herejes. Las mujeres y las vicisitudes de la historia por Delfi Nieto Isabel (Queen Mary University of London)

La Iglesia medieval describiría a los herejes, su particular hombre del saco, como astutos corruptores que fingían ser cristianos modélicos, engañando así a las masas ingenuas y, sobre todo, a las mujeres, consideradas especialmente crédulas. Lo cierto es que entre el estigma de la herencia de Eva –una concupiscencia incontrolable que la mayoría de autores se complacía en recordar– y el modelo inalcanzable de la Virgen María, las oportunidades que la Iglesia institucional medieval ofrecía para la participación femenina eran bastante limitadas. En cambio, los movimientos que escapaban del rígido marco de la ortodoxia ampliaban considerablemente el abanico de posibilidades. De un modo u otro, las mujeres medievales encontraron múltiples formas de participar activamente en el ámbito religioso de su tiempo. Paradójicamente, este deseo de hacer oír sus voces en un entorno a menudo hostil convertiría a algunas de ellas en santas y a otras, menos afortunadas, en herejes.

 

Anunciando la Reforma. De John Wyclif a Jan Hus por Frantisek Šmahel (Charles University Prague)

Anunciando la Reforma. De John Wyclif a Jan Hus por Frantisek Šmahel (Charles University Prague)

La doctrina pontificia de la supremacía “sobre todas las naciones y Estados” perdió mucho predicamento en la Inglaterra del siglo XIV. Las voces contrarias a las políticas benéficas y fiscales de los papas de Aviñón se intensificaron después del estallido de la llamada Guerra de los Cien Años con Francia (1337-1453). Las críticas se centraban principalmente en los impuestos papales, las comisiones a las prebendas y la intervención de los tribunales de la curia. Presionados por la Cámara de los Comunes, los tutores del rey Ricardo II (1377-1399), menor de edad, procedieron a confiscar las propiedades de los cardenales de Aviñón y de los prelados franceses.

 

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