El mundo vikingo

Arqueología e Historia

n.º 13
Junio 2017
7€IVA incluido

La Era Vikinga (ca. 800-1050 d. C.) es un periodo marcado por profundos cambios en Escandinavia, pero también una época cargada de tópicos historiográficos que han calado profundamente en el imaginario popular. Tratando de rehuir de ellos, en este número de Arqueología e Historia exploramos el mundo vikingo desde su propia casa, en el territorio escandinavo. Aquí, a falta de grandes monumentos arquitectónicos en piedra o grandes centros urbanos en los que se concentrara el poder, los restos arqueológicos son difíciles de apreciar a simple vista. Partiendo de un modo de vida esencialmente rural, la transformación de estas tierras durante este periodo es de lo más significativa, y al final del mismo, encontramos una Escandinavia por completo distinta, en la que el apogeo de los reinos nórdicos medievales, el desarrollo urbano y la transición al cristianismo son ya, virtualmente, un hecho. En portada: Detalle de uno de los postes ornamentados con cabezas de animales hallados en la tumba de barco de Oseberg (Vestfold, Noruega)

La cuna de los vikingos. Escandinavia desde el Bajo Imperio romano y la Era de las Migraciones hasta la Era Vikinga (200-800 d. C.) por Frode Iversen (Universitetet i Oslo)

La estructura social de Escandinavia sufrió un drástico cambio entre el 500 y el 750 d. C.: la población se redujo a causa de las epidemias, y la agricultura tuvo que adaptarse a un clima más frío. En tales condiciones, la “clase media” granjera creció en términos relativos, engrosándose a partir de los sectores más altos y más bajos de la sociedad, y mientras que una parte de la élite se vio incapaz de conservar sus haciendas, razón por la cual perdieron cierto estatus social, otros decidieron abandonar las granjas apartadas en pos de la búsqueda de otras tierras disponibles, para incrementar así su posición social. Los que pudieron sostener sus grandes fincas, acumularon poder y llegaron a controlar el thing. En este punto es donde se impone la siguiente pregunta: ¿surgió una nueva (“súper”) élite en el Periodo Merovingio que actuara como punto de partida para el surgimiento de los reinos escandinavos y el fenómeno vikingo?

La vida cotidiana en la granja por Kirsten Wolf (University of Wisconsin)

Escandinavia es una región muy vasta. El tamaño combinado de los tres países (Dinamarca, Noruega y Suecia) alcanza los 930 000 km2 y comprende desde la latitud 55º norte hasta el círculo ártico. Suecia es el cuarto país en tamaño de Europa, mientras que la longitud terrestre de Noruega es de 2544 km, con una línea de costa estimada de 21 925 km. Pese a su latitud, la mayor parte de Escandinavia tiene un clima relativamente suave debido a la Corriente del Golfo, aunque puede variar considerablemente no solo de norte a sur sino también de oeste a este. Dinamarca, en la parte sur de Escandinavia, y la costa occidental de Noruega, que estaba densamente poblada, tienen un clima litoral occidental, con veranos relativamente frescos e inviernos moderados, mientras que las regiones centrales de Noruega y Suecia (que parecen haber sido menos atractivas para los asentamientos) tienen un clima más continental, con veranos cálidos e inviernos fríos, que gradualmente se convierte en un clima subártico más al norte. De acuerdo con ello, las condiciones climáticas diferían bastante y, por tanto, la vida en una granja en Dinamarca, con un clima templado y una larga temporada de crecimiento era muy distinta a la que podía vivirse en una del norte de Noruega o Suecia, donde, necesariamente, las cosechas eran menos importantes y la caza, utilizada como un medio de subsistencia suplementario. En consecuencia, existieron diferencias regionales en relación a las granjas de la Escandinavia de la Era Vikinga y a la vida o las actividades que en ellas se desempeñaron.

Ciudades y comercio. La emergencia del urbanismo en la Escandinavia de la Era Vikinga por Sarah Croix (Aarhus University)

Antes del comienzo de la Era Vikinga, no existían asentamientos en Escandinavia que pudieran ser calificados como ciudades. En una sociedad esencialmente agraria, la mayoría de la gente vivía en granjas aisladas o pequeñas aldeas, explotando los recursos de las tierras y el mar. En lugar de ciudades, en la Edad del Hierro del sur de Escandinavia, existían centros que desempeñaban distintas funciones políticas, económicas y religiosas. La expansión marítima que caracterizó la Era Vikinga no fue solamente una cuestión de conquistas y saqueo. La otra cara de la moneda fue el desarrollo de una red de comercio ultramarino suprarregional que operó a partir de un pequeño núcleo de asentamientos y alcanzó la totalidad del mundo del Medievo antiguo. Estos enclaves eran muy distintos a las ciudades del mundo posromano, que habían experimentado un resurgimiento en la Europa occidental y meridional durante los siglos VI y VII, y presentan una forma muy original de urbanización centrada en el comercio y la producción artesana especializada. Las primeras ciudades de Escandinavia continuaron siendo un fenómeno marginal en su contexto contemporáneo y no sobrevivieron al cambio de milenio. El artículo va acompañado de una reconstrucción de la ciudad noruega de Kaupang a vista de pájaro, obra de Jorge Martínez Corada.

La religión nórdica en la Era Vikinga por Johnni Langer (Univ. Federal da Paraíba)

Los estudiosos contemporáneos suelen utilizar la expresión “religión nórdica” para aludir a una serie de creencias, prácticas y rituales celebrados durante la época vikinga. El término tradicional, “paganismo”, ha sido criticado debido a su fuerte carga peyorativa en las fuentes primarias, mientras que el término Sidr Forn (“costumbre”) como sustituto de la religión en la corriente académica tuvo un uso muy efímero. En el contexto de una religión sin dogmas, doctrinas, organización o centralización, los mitos son la principal expresión religiosa del mundo, las emociones, las ideas y los valores de la naturaleza, los sitios sagrados y el hombre. Generalmente, la narración oral de estos mitos acompañaba a los ritos y representaciones dramáticas, además de materializarse en la cultura material y el arte. Como suele ocurrir, los mitos explican el universo y su origen y, a la vez, sirven como modelo para las prácticas cotidianas y la conducta de los individuos en sociedad.

Enterramientos vikingos por John Ljungkvist (Uppsala Universitet)

Además de por su reputación de saqueadores, lobos de mar y colonizadores del Atlántico norte, los escandinavos también son famosos por sus enterramientos, que los distinguen de lo que puede observarse en otras regiones de la Europa occidental contemporánea. Durante la Era Vikinga, buena parte de Europa era cristiana o musulmana, y la práctica de construir monumentos funerarios visibles o de acompañar a los muertos con valiosos ajuares había sido abandonada tiempo atrás tanto en el Mediterráneo como en la Europa central. Sin embargo, esta costumbre pervivió durante algunos siglos más en Escandinavia y en buena parte de la Europa del este. Acompañando a este artículo, incluimos una espléndida ilustración a doble página de José Luis García Morán reconstruyendo distintos entornos funerarios de la Era Vikinga, desde el túmulo del barco de Oseberg y el interior de su cámara funeraria, en la que descansaban dos “reinas” hasta una cremación al uso, un paisaje funerario con tumbas en barco, una cámara funeraria con una pareja enterrada junto con dos caballos, y una escena del sacrificio de un esclavo frente a una tumba de Stengade (Dinamarca).

Mujeres poderosas en la Era Vikinga por Leszek Gardela (Univ. Rzeszów)

A menudo se concibe la Era Vikinga como una etapa dominada por hombres que se embarcaban en largas expediciones a la búsqueda de aventuras, botines y la gloria imperecedera, pero la historia de este periodo tan turbulento sería incompleta sin tener en cuenta a las mujeres. Una aproximación interdisciplinar a través de las fuentes escritas y las evidencias arqueológicas demuestra que las mujeres ostentaron una posición prominente en la sociedad nórdica. En sus distintas facetas, actuaron como intrépidas viajeras, hábiles artesanas y comerciantes, pero también como poderosas matriarcas y especialistas en cuestiones religiosas. Atendiendo a estos distintos roles, una de las cuestiones que más ha seducido recientemente a los investigadores sobre la Era Vikinga es hasta qué punto las mujeres pudieron haber usado armas y participado en actividades bélicas. Este artículo añade algunas piezas más a este complicado rompecabezas. A partir de una valoración sobre las fuentes escritas y arqueológicas, vemos como las mujeres de la Era Vikinga ostentaban roles prominentes en la sociedad de la época, y no era raro que, en alguna ocasión, pudieran haber tenido acceso a las armas. Junto al artículo, se incluye una ilustración que reconstruye una tumba femenina en Bogøvej (Dinamarca) a partir de las indicaciones del autor y con los lápices de Mirosław Kuźma.

Surcando las olas. Arquitectura naval y navegación por V. Bischoff, T. Damgård-Sørensen, S. Nielsen, M. Ravn y A. C. Sørensen (Vikingeskibsmuseet Roskilde)

Durante cerca de cuarenta años, el Museo de los Barcos Vikingos de Roskilde ha llevado a cabo distintos proyectos de arqueología experimental que han resultado en la acumulación de una gran cantidad de datos empíricos y han permitido ofrecer una nueva percepción y conocimiento de las cuestiones marítimas de las sociedades nórdicas del pasado. Reconstruir a escala natural un barco conocido a través de la arqueología permite obtener respuestas acerca de los conocimientos de los antiguos constructores de barcos, la relación entre las materias primas y la arquitectura naval, las horas de trabajo necesarias para el proceso y las herramientas utilizadas. En cuanto se bota una de estas reconstrucciones físicas, también puede estudiarse la navegabilidad y el comportamiento de la embarcación en el agua. Una ilustración de Felipe Rodna da vida al Skuldelev 3, un barco de carga de pequeño tamaño y pensado para la navegación costera.

Estelas historiadas y piedras rúnicas de la Era Vikinga en Escandinavia por Laila Kitzler Åhfeldt (Swedish National Heritage Board)

Difícilmente puede sobrestimarse la utilidad de las estelas y piedras rúnicas como fuente de estudio de la Era Vikinga en Escandinavia. En total, existen cerca de 2850 piedras rúnicas en Suecia, Dinamarca y Noruega. Las que corresponden a la Era Vikinga, en el periodo estimado entre el 800 y el 1130 d. C., son sobre todo memoriales, pero también nos ilustran acerca de la familia, la herencia, los viajes, o sobre logros e ideales como la lealtad o la generosidad. Las piedras rúnicas también se asocian con frecuencia  a la propiedad de la tierra y pueden entenderse como hitos o lindes situados en torno a ríos o carreteras, en espacios funerarios o lugares en los que se celebraba el thing (las asambleas legales), aunque también pueden hallarse runas talladas en la roca o en peñas. En algún caso, es posible rastrear varias generaciones familiares en un grupo de piedras rúnicas. En contra de lo que a menudo se cree, la mayoría son monumentos cristianos.

Introduciendo el n.º 14,  El final de los combates gladiatorios por David Potter (University of Michigan)

Cuando los juristas que compilaron el gran código legal de Justiniano en el siglo VI d. C. buscaban una ley que decretara el final de los combates gladiatorios, no encontraron nada. Para resolver el problema, sencillamente inventaron una. Sabían de la existencia de los gladiadores gracias a anteriores textos, y también sabían, lógicamente, que en su época ya no los había, así que, como buenos burócratas romanos que eran, supusieron que algún emperador debía haber decretado alguna ley al respecto. Si hubieran sido más dados a la reflexión, podrían haber pensado que los recientes esfuerzos de un emperador por terminar con la caza de animales fueron un abyecto fracaso. Osos, jabalíes y otras fieras seguían siendo cazadas en los espectáculos de la propia Constantinopla. De hecho, si las leyes que querían terminar con estos espectáculos hubieran resultado efectivas, habrían hecho la vida de la entonces emperatriz Teodora más difícil cuando era niña. Su padre y su padrastro eran, ambos, cuidadores de osos para las facciones del circo en Constantinopla.

Opiniones de los lectores

Productos relacionados

Ver más
Arqueología e Historia
n.º 9
Ver más
Desperta Ferro Antigua y Medieval
n.º 36
Ver más
Desperta Ferro Antigua y Medieval
n.º 26
Ver más
Desperta Ferro Antigua y Medieval
n.º 24
Ver más
Desperta Ferro Antigua y Medieval
n.º 18
Ver más
Desperta Ferro Antigua y Medieval
n.º 9
Ver más
Desperta Ferro Antigua y Medieval
n.º 7
Ver más

Otras novedades que podrían interesarte