Tamerlán

Desperta Ferro Antigua y Medieval

n.º 42
Julio 2017
Tamerlán Timur Timúridas
7€IVA incluido

Amir Timur, Timur el Cojo o, tal y como se lo conoce en Occidente, Tamerlán, nació en 1336 en la moderna Uzbekistán y, tras una infancia y juventud violentas, fue ascendiendo progresivamente hasta convertirse en líder de un gran conglomerado de pueblos nómadas de la región, turcos y mongoles en su mayoría y supo aprovecharse de la debilidad política de los estados herederos del gran Imperio de Genghis Khan, ya en franca decadencia, para extender su poder. Su genio militar solo estaba a la altura de su crueldad, y su gobierno, entre los años 1370 y 1405, fue poco menos que un peregrinaje de destrucción que le llevó a controlar un vastísimo territorio, de unos ocho millones de kilómetros cuadrados, pero también a saquear, destruir, exterminar o esclavizar a poblaciones enteras, desde Ankara hasta Delhi. Analizaremos el devenir de este controvertido personaje, considerado padre de la patria para los uzbecos modernos y poco menos que un demonio encarnado para el resto de la humanidad.

Gengis Khan y su imperio. La inspiración de Tamerlán, por John Mann

Tamerlán o Amir Timur nació en la moderna Uzbekistán en 1336 y, tras una infancia y juventud violentas, fue ascendiendo progresivamente hasta convertirse en líder de un gran conglomerado de pueblos nómadas de la región. Dado que no descendía de Gengis Khan, carecía del derecho a portar el título de kan, por lo que empleó el más modesto de emir. En su cenit, su imperio se extendía desde Europa Oriental y Egipto hasta los confines de China y la India ¿Pero, de dónde tomó su inspiración? Para responder a esto nos retrotraemos 200 años y viajamos 3000 km al este de la tierra natal de Timur, donde nació un joven llamado Temuyín, cuyos humildes inicios no eran nada prometedores y que, sin embargo, a su muerte poseía el mayor imperio que jamás había existido. Un joven que se conocería como Gengis Khan.

Tamerlán, una biografía (1336-1405), por Timothy May (University of North Georgia)

Timur nació bajo el kanato de Chagatai y durante su juventud adquirió una valiosa experiencia de mando como bandido y ladrón de ganado, si bien buena parte de sus comienzos están rodeados de leyenda. Herido en la pierna y en el brazo, lo que le valió el nombre de Timur el Cojo, se convirtió en la mano derecha de su cuñado Amir Husain, líder de los karaunes. La alianza entre ambos fue efímera y se saldó con la muerte de Husain y el triunfo de Timur. Se establecería como gobernante de Transoxiana, aunque sin recibir el título de kan. Volcado en la expansión de su reino, supo gobernar con mano firme y amoldarse a las circunstancias. Su recuerdo, asociado a las pirámides de cráneos, empaña su genio militar y su monumental programa constructivo en Samarcanda.

La Horda de Oro, por Uli Shamiloglu (University of Wisconsin-Madison)

La “Horda de Oro” fue una de las entidades surgidas de la disgregación del Imperio mongol a finales del siglo XIII. El último acto de la historia de la Horda de Oro comenzó con la desintegración de la mitad occidental de su territorio durante el llamado “Período turbulento” de gran inestabilidad política y territorial. No obstante, sería la peste negra, extendida desde el Cáucaso hasta Azerbaiyán y Armenia, la principal causante de su decadencia. De resultas de ello, el estado que invadió Tamerlán en el siglo XIV no era ni la sombra de lo que había sido previamente.

Táctica y armamento en el periodo timúrida (1370-1507) por Manouchehr Moshtagh Khorasani y Bede Dwyer

Las campañas militares de Timur (Tamerlán) se planeaban con años de antelación y los nombres que recibían (“Campaña de los cinco Años”, “de los siete años”) sugieren que estaban concebidas para durar amplios periodos de tiempo, más extensos que lo que era costumbre en otras latitudes. De este periodo no han sobrevivido muchas armas, pero sí contamos con una gran cantidad de ilustraciones y miniaturas que las representan. Arcos compuestos, espadas, dagas, mazas, lanzas muy largas y escudos son algunos de los testimonios del armamento típico.

El peor enemigo de Timur. La campaña contra la Horda de Oro, por Il’nur Mirgaleev

La fundación por parte de Timur (o Tamerlán) de un nuevo estado en Asia Central a partir de las ruinas de los antiguos estados gengísidas (descendientes de Gengis Khan), y su voluntad de hacerse con la región de Jorasmia le condujo al enfrentamiento con la Horda de Oro. El conflicto entre Timur y el kan de la Horda, Toqtamish, se desarrolló en dos fases: una primera (1385-1391) en la que este último ataca, se defiende y, cuando le conviene, busca la reconciliación; y una segunda (1395-1396) en la que destaca la batalla de Térek, posiblemente el mayor choque armado de todo el siglo XIV.

La lógica político-militar de Tamerlán, por Borja Pelegero Alcaide

La historia ha tratado a Tamerlán como un conquistador atípico. Pese a ser considerado uno de los grandes generales de todos los tiempos, su aparente incapacidad para destruir a sus principales adversarios y, sobre todo, la sorprendente frecuencia con la que tuvo que sofocar rebeliones en territorios ya conquistados, empaña esa imagen. Frente a las conquistas sistemáticas y coherentes de Gengis Khan, sus decisiones militares han sido tachadas de azarosas ¿Era un conquistador ineficiente? ¿Tenía un ejército indisciplinado? Nada más lejos de la realidad. Fue un genio militar que, pese a sufrir derrotas durante su juventud, una vez convertido en gobernante del Ulus Chagatay jamás fue vencido.

La conquista de Anatolia, por Alexander Mikaberidze (Louisiana State University-Shreveport)

Un repentino cambio en el panorama político internacional obligó a Timur a ocuparse de los asuntos de su frontera occidental. Su genio militar, encarnado en el triunfo en la batalla de Ankara, hizo trizas la hegemonía otomana en el nordeste y el sur de Anatolia y marcó el cenit de su poder, con el que, en adelante, potencias como Francia, Inglaterra, Castilla y el Imperio bizantino trataron de mantener relaciones diplomáticas. Timur se desplazó hasta occidente y, tras alcanzar las costas del Mediterráneo, giraría su vista hacia otra presa aún más opulenta: China.

Y además, introduciendo el nº 43: El conflicto romano-tarentino y la llamada de Pirro a Italia, por Adolfo J. Domínguez Monedero

La ciudad espartana de Tarento, la única independiente a inicios del siglo III a. C, se acostumbró a llamar a generales extranjeros para hacer frente a amenazas externas, hecho considerado por Estrabón la prueba de su decadencia. Roma, por su parte había avanzado en la conquista de la península italiana y ahora se topaba con la influencia de Tarento, cuya alianza con el reino epirota impedía a Roma unir por mar las ciudades del Jónico y del Adriático. La alianza entre ambos se convertía, por tanto, en un serio impedimento para los afanes expansionistas romanos. Roma se enfrentaba por primera vez, con la subida de Pirro al trono, a un auténtico rey helenístico, un reto cuyas enseñanzas le serían de utilidad en futuros retos.

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