Dunkerque 1940

Desperta Ferro Contemporánea

n.º 22
Julio 2017
Dunkerque 1940
7€IVA incluido

Los acontecimientos de Dunkerque han sido, y siguen siendo en gran medida hoy en día, como una moneda con dos caras, pues hay dos relatos diferentes de los acontecimientos que tuvieron lugar en el norte de Francia en el paso de mayo a junio de 1940: la “batalla” de Dunkerque, preconizada por los historiadores galos –gracias a la heroica defensa de los soldados patrios pudo retirarse el contingente británico, que si se salvó casi intacto fue gracias a la sangre gala derramada en el frente–, y la “retirada” de Dunkerque, Operación Dynamo, tal y como la describen los autores británicos –una fuerza expedicionaria acosada que, ante la incapacidad decisoria de sus aliados franceses, se vio obligada a elegir entre retirarse de vuelta a casa y sobrevivir o ser aniquilada en medio de la derrota–. La realidad es sin duda una mezcla de ambos aspectos, la historia de una descoordinación criminal que provocó un derrumbe de la moral y, finalmente, la derrota. Fueron los británicos, sin duda, los que defendieron los lados de la bolsa para retirarse hacia el norte, pero muchos franceses nunca pudieron beneficiarse de ello, aunque los que lo hicieron devolverían el favor con creces, defendiendo tanto el machacado puerto de Dunkerque como las imprescindibles playas de reembarque, salvando así a muchos combatientes británicos. Los alemanes fueron mucho más que meros convidados de piedra, pues actuaron como motor de la derrota y su contribución en la historia de Dunkerque fue fundamental.

Escalda, Dyle y Breda. Los planes operacionales aliados por Roberto Muñoz Bolaños (IUGM-UNED)

Durante los meses que mediaron entre septiembre de 1939 y mayo de 1940, los planes aliados fueron evolucionando hasta alcanzar el definitivo, la variante Breda de la maniobra Dyle. No era un mal plan, pero fracasó porque los franco-británicos pusieron su máximo esfuerzo exactamente donde querían sus enemigos, en Bélgica, por lo que el genial plan de Von Manstein  para la invasión de Francia se cumplió tal como estaba previsto. El camino a la derrota quedaba despejado y, el 22 de junio de 1940, una delegación francesa firmó el armisticio con Alemania. Aunque casi toda la responsabilidad por la derrota suele achacarse a Maurice Gamelin, comandante en jefe del ejército francés, la responsabilidad fue colectiva pues ni el pueblo galo ni sus políticos estaban dispuestos a aceptar una nueva contienda tras la Gran Guerra, lo que había provocado que durante el período de entreguerras Francia no se hubiera dotado de una buena política de defensa.

La British Expeditionary Force (1939-40) por Phil McCarthy (Wolverhampton University)

La British Expeditionary Force, que partió en ayuda de Francia en 1939, procedía de unas fuerzas armadas que habían sufrido carencias presupuestarias y de equipo por la Ten Year Rule, la cual no preveía una guerra importante durante este periodo. Años de negligencia, falta de instrucción y problemas estratégicos y políticos con sus aliados franceses fueron algunos de los motivos que impidieron que esta fuerza actuara con eficacia. Si el ejército británico de la Primera Guerra Mundial había sido considerado como el mejor adiestrado, equipado y organizado jamás enviado a la guerra, en la Segunda Guerra Mundial estos elogios no eran compatibles con la BEF (Fuerza Expedicionaria Británica). El avance alemán y la rapidez del colapso de Bélgica dejarían conmocionados a todos y aunque los Tommies combatirían con valentía, las semillas de su derrota ya habían sido sembradas.

La parada de los Panzer por Karl-Heinz Frieser (Militärgeschichtliches Forschungsamt)

Durante la Primera Guerra Mundial los ejércitos alemanes habían intentado atravesar en vano el frente aliado, pero en esta segunda ocasión solo necesitaron cuatro días de campaña para lograrlo. Una vez que las divisiones Panzer alemanas cruzaron las Ardenas y penetraron cerca de Sedán comenzaron a rodear el ala izquierda de los franco-británicos para formar una gran bolsa. Sin embargo, el orgullo de Hitler en su discusión con Von Brauchitsch, comandante en jefe del ejército invasor, fue una de las razones de la orden de alto al fuego que, muy criticada por todo el Ejército alemán, dio al traste con la victoria perfecta. Si el 24 de mayo habrían bastado con unas pocas compañías Panzer para tomar Dunkerque, para el 27 los aliados habían redesplegado varias divisiones y adoptado una posición defensiva. Los alemanes no tomaron Dunkerque hasta el 4 de junio, cuando unos 370 000 soldados franceses y británicos habían sido evacuados. Hitler redujo así una victoria casi segura a un mero triunfo operacional.

Los británicos se retiran por Javier Veramendi B

La estrategia aliada consistía en alargar la guerra todo lo posible, atrincherándose para derrotar a Alemania por medio del desgaste y el agotamiento económico, pero la idea no tuvo éxito pues los alemanes rompieron el frente. A pesar de que se planificaron varios intentos por cerrar la brecha, la amenaza alemana sobre el flanco izquierdo británico y la posibilidad de que la BEF quedara aislada de la costa acabó con cualquier esperanza, y ambos aliados tuvieron que retirarse hasta el perímetro de Dunkerque. Posteriormente, o bien Churchill no informó claramente a su aliado de que sus tropas iban a abandonar Francia, o Reynaud no transmitió la mala noticia a sus generales. Sea como fuere, los militares franceses supusieron que la retirada británica se destinaba a formar una cabeza de playa en torno al puerto, pero no sería así.

La batalla del canal Ypres-Comines por Jerry Murland

El 26 de mayo de 1940 se tomó la decisión de evacuar a la BEF desde Dunkerque ante la presión por el Heeresgruppe B del general Fedor Von Bock por el este. La batalla contra la BEF que tuvo lugar sobre la línea del canal Ypres- Comines sigue siendo considerada como una de las más importantes de toda la campaña, pues contribuyó significativamente al éxito de la evacuación de la fuerza desde Dunkerque. La ausencia de ataques alemanes de envergadura el día 28 tras la rendición del rey belga Leopoldo dio a los británicos la oportunidad de retirarse amparados por la lluvia. Aunque las cifras de bajas recuerdan a las de la Primera Guerra Mundial, tres brigadas de infantería británicas con escasos efectivos habían conseguido detener a tres divisiones alemanas entre el 26 y 28 de mayo.

Operación Dynamo. La evacuación de Dunkerque por Tim Benbow (King’s College London)

El punto de vista inicial, tanto del War Office  como del War Cabinet, fue que cualquier evacuación a gran escala de la fuerza expedicionaria sería imposible mientras esta estuviera combatiendo contra la línea enemiga y sometida a incesantes ataques aéreos. El 21 de mayo, el general Ironside, escribió: “Que Dios ayude a la BEF”. Sin embargo, la evacuación de Dunkerque fue un éxito gracias a la efectiva retirada en combate de las tropas hacia la costa, donde fueron apoyadas por el poder de la Royal Navy, bajo el liderazgo firme y efectivo del vicealmirante Bertram Ramsay. El resultado de la Operación Dynamo fue calificado de “milagro”, pese a que las razones del éxito no tuvieron nada de sobrenatural. Los ejércitos británico y francés habían conseguido zafarse de la trampa que se cernía en torno a ellos, gracias a la ayuda de la Royal Navy, la Royal Air Force, la infantería que defendió el perímetro y los errores de los propios alemanes.

El legado de Dunkerque por Sean Longden

El papel de Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial se vio influido por la evacuación de Dunkerque y el Blitz (bombardeo de las islas por la Luftwaffe), cuando la nación sobrevivió aunque parecía perdida toda esperanza; ambas experiencias aumentaron la fuerza de voluntad para seguir luchando. En este periodo, los periódicos hablaron de nuevas armas y vehículos que salían de las cadenas de producción, pero no de las bajas, y de la voluntad de resistencia del pueblo. Aunque tampoco había lugar para narrar historias de desdichados soldados recién retornados de Francia, consiguieron necesario encontrar el equilibrio entre la necesidad de reformar una fuerza derrotada y la comprensión para con los sacrificios de las tropas. “Mientras perviva la lengua inglesa, la palabra Dunkerque será pronunciada con reverencia”, publicaba The New York Times.

Introduciendo el nº23: Stukas en la Guerra Civil española. Luces y sombras de un mito por Blas Vicente Marco y Carlos Lázaro Ávila

Muchos han oído alguna vez hablar del Junker Ju 87, apodado Stuka, durante la Segunda Guerra Mundial, pero pocos saben que el bautismo de fuego de este mítico avión tuvo lugar durante la batalla de Teruel, en la Guerra Civil española. El 15 de enero de 1938 llegaron a España desde Barth los tres primeros ejemplares de Junkers 87 de la serie A. Tras su montaje en León fueron enviados al aeródromo de Calamocha (Teruel) y agrupados bajo el nombre de Stukakette (“cadena de bombardero en picado”); y tras su participación, fueron desmontados y enviados de vuelta a Alemania, donde se reflexionaría sobre su empleo y sobre posibles mejoras. Durante la Segunda Guerra Mundial el Stuka habían labraría su fama en las campañas de Polonia, Francia, Bélgica y Holanda y en la batalla de Inglaterra, hasta dar su canto del cisne en las gélidas estepas del Este.

podcast

Dunkerque 1940 en "La historia de cada día - Radio 5"

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