Los Tercios en el siglo XVI

Desperta Ferro Especiales

n.º 5
Junio 2014
7,95€IVA incluido

El regreso de las legiones por Eduardo de Mesa Gallego (Universidad Autónoma de Madrid)

Las legiones fueron la institución militar por excelencia de la Edad Antigua; con ellas Roma conquistó toda la cuenca mediterránea e impuso la Pax Romana durante siglos. Más de mil años después los tercios, que usarían estas como inspiración, desarrollarían sus mismas características marciales, aunque yendo más allá para brindar a la Monarquía Hispánica el primer imperio a nivel global.

El origen de los tercios por Hugo Vázquez Bravo (Universidad de Oviedo)

En las últimas décadas del siglo XV, justo en la transición entre las edades Media y Moderna, se produce la culminación del proceso que determinará en mayor medida la evolución de los ejércitos europeos. Nos referimos a la consolidación del poder real sobre la nobleza y el surgimiento de las monarquías autoritarias. Es entonces cuando se considera que nace el Estado Moderno, el cual tiene como señas de identidad tres elementos que, reestructurados por completo e íntimamente ligados, para nada recuerdan a las realidades anteriores: la administración, el ejército y el fisco. Dibujos de Breogan Álvarez.

Los tercios durante el siglo XVI por René Quatrefages

Los tercios se convirtieron en el componente más importante de los ejércitos de la Monarquía Hispánica desde que fueron creados en 1536. El reputado historiador René Quatrefages realiza un extenso análisis de las razones que condujeron a estas unidades militares a alzarse como la élite de la infantería del siglo XVI y a regir los campos de batalla de Europa a través de sus armas. Dibujos de Breogan Álvarez.

El soldado noble de los tercios. Entre el mito cultural y la realidad interesada por David García Hernán (Universidad Carlos III de Madrid)

esas distinciones se irían transmitiendo de generación en generación a partir del vehículo transmisor de esas cualidades que era la sangre, el linaje.

El reclutamiento en el siglo XVI por Antonio José Rodríguez Hernández (UNED)

El laboratorio de las guerras italianas a inicios del siglo XVI enseñó a los Reyes Católicos que los modelos tradicionales de levantamiento de huestes utilizados en la Reconquista no eran válidos para emprender acciones ofensivas en lugares distantes. La Guerra de Granada, que finalizaba la Reconquista, había tenido claros signos de modernidad –como el uso de la artillería o la introducción de las armas de fuego portátiles– pero en cuanto a métodos de movilización militar seguía siendo una contienda puramente medieval. Dibujos de Pablo Outeiral.

La sanidad militar española en el siglo XVI por Manuel Gracia Rivas (Centro de Estudios Borjanos)

A lo largo del siglo XVI, los tercios españoles dispusieron de un eficiente apoyo sanitario que, sin lugar a dudas, fue el mejor estructurado de su época, debido en gran medida a la dilatada tradición existente en este ámbito en los reinos peninsulares desde la Edad Media.

Los frentes militares, 1536-1598 por Davide Maffi (Università di Pavia)

Los Austrias reinaron durante dos centurias de hierro marcadas por continuas guerras y un ininterrumpido fragor de las armas. Estos incesantes enfrentamientos marcaron la vida de la España de ese tiempo al forjar una sociedad castrense en la que los recursos humanos y financieros fueron movilizados para hacer frente a las emergencias que aparecían sin interrupción y crear una nueva ideología bélica. Mapas de Carlos De La Rocha.

La atracción de Italia para los soldados españoles de la Monarquía en el siglo XVI por Luis Ribot (UNED / Real Academia de la Historia)

El ejército de los Austrias en el siglo XVI era esencialmente de intervención, lo que implica que tanto sus principales unidades como la mayoría de sus componentes se hallaran fuera de España, allí donde eran precisos para hacer frente a sus enemigos. Hasta la paz de Cateau-Cambrésis (1559), Italia fue uno de estos escenarios, pero a partir de entonces, sólidamente asentados en ella tanto el dominio directo sobre varios territorios como una especie de protectorado sobre buena parte de los demás, la actividad bélica se desplazó a otros ámbitos, y en especial a los Países Bajos desde el inicio de su revuelta en 1567.

Los tercios vistos por los soldados escritores por Elena Martínez Oyarzabal (Comisión española de Historia Militar)

Gran parte del conocimiento que se tiene en la actualidad de los Tercios se debe a que, tanto su organización como los hechos de armas que protagonizaron generaron, ya en su época, gran diversidad de documentación oficial y suscitaron un enorme interés histórico, artístico y literario que quedó plasmado en todo tipo de obras de arte y en la redacción y publicación de libros de los más diversos géneros. Todas estas manifestaciones son, desde hace ya un tiempo, consideradas por los historiadores como fuentes complementarias y una prolongación natural de la labor de archivo.

Los tercios en combate. Organización y tácticas de los ejércitos de la Monarquía Hispánica en el siglo XVIpor Eduardo de Mesa Gallego (Universidad Autónoma de Madrid)

Los ejércitos de los Austrias estuvieron compuestos por diferentes tipos de unidades, tanto de infantería como de caballería, en los que los tercios españoles fueron una minoría, aunque siempre considerados como la élite y el soporte principal de la efectividad y eficacia militar de su maquinaria bélica. Dibujos de Jorge Martínez Corada.

Ganar el cielo a lanzadas y cuchilladas. La religión de los terciospor José Javier Ruiz Ibáñez (Universidad de Murcia)

En una época en la que Europa se desangró por innumerables conflictos religiosos, no es extraño que los soldados españoles estuviesen imbuidos de un profundo sentido religioso que los hacía lanzarse a una muerte segura en pos de la defensa de su fe. Sin embargo, también fueron capaces de realizar acciones horrendas opuestas totalmente a su credo. Una dualidad que muestra la realidad de dicho siglo.

Operación anfibia en Flandes, 1575por Alberto Raúl Esteban Rivas

La imagen tradicional de los Tercios de Flandes se asocia a grandes masas de piqueros que avanzan bravamente al encuentro del enemigo. Sin embargo esto no refleja la enorme versatilidad de aquellos hombres que combatían en unas condiciones durísimas, en una tierra inhóspita, superados por el enemigo y faltos de dinero, víveres y otros recursos. Las acciones anfibias de la isla de Schouwen son un claro ejemplo de la capacidad operativa de aquellas unidades. Dibujos de Ángel García Pinto. Mapas de Carlos De La Rocha.

¡Que viene el duque de Alba! Los tercios españoles en Flandes y la Leyenda Negra por Raymond Fagel (Universiteit Leiden)

¡Que viene el duque de Alba! Los belgas y holandeses aún utilizan el nombre del histórico militar español para asustar a los niños cuando no comen o tardan en irse a la cama. Esta cita, sacada del diario SUR del 9 de junio del 2007, es la introducción a una reseña en dicho periódico del libro Una pica en Flandes.

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