Keith Rocco

Como uno de los artistas históricos más importantes que trabajan hoy en día, la carrera y el trabajo de Keith Rocco han sido comparados por conservadores e historiadores al de los grandes artistas de género de finales del siglo XIX y principios del XX, desde Meissonier, DeNeuville y Detaille a Frederic Remington y Howard Pyle. Sus pinturas se pueden encontrar tanto en museos y colecciones privadas de todo el mundo, en las cuales ocupa su propio espacio junto a los grandes artistas históricos del pasado.

En toda su obra, Keith Rocco se inspira y se nutre de su empatía hacia el soldado raso. Esta pasión queda patente en sus abundantes pequeños esbozos, donde los uniformes y el equipo de los reclutas y de los oficiales de baja graduación se representan con impecable sensibilidad cromática, cuidada atención al detalle y un soberbio manejo del entorno y del contexto.

El uso que hace Keith Rocco de los últimos descubrimientos en fuentes primarias, unido a su creciente interés por dotar de una interpretación moderna al trabajo original de aquellos artistas que fueron testigos directos de los acontecimientos, promete a la postre el legado de un conjunto artístico que trascenderá como una significativa contribución al registro visual histórico. En otras palabras, los estudios individuales y corales de Keith Rocco suponen un hito en este campo.

Muchas de las obras de gran formato de Keith Rocco merecen figurar, por méritos propios, junto a las de los maestros de antaño. Estas pinturas presentan una gran fidelidad histórica, hábilmente subordinada a una cautivadora sensibilidad compositiva. El respeto casi místico de Keith Rocco al pasado —unido a su pasión por coleccionar objetos de época— inspira y conforma de manera determinante su trabajo. El resultado es una pintura imbuida del espíritu y ambiente de la época. Cada obra de Keith Rocco brinda la posibilidad de enriquecer al espectador, al conectar con su evocación de la Historia y estimular nuevos puntos de vista sobre el pasado.