César contra Pompeyo

Desperta Ferro Antigua y Medieval

n.º 19
Septiembre 2013
7€IVA incluido

César contra Pompeyo. La primera guerra mundial (49-45 a.C.) por Francisco Gracia Alonso (Universidad de Barcelona)

A lo largo de cuatro años, cesarianos y pompeyanos combatirán sin piedad ni cuartel por conseguir el poder en Roma, pero aunque la República había soportado otros enfrentamientos civiles a partir del año 146 a. C., cuando tras la derrota de Cartago en la Tercera Guerra Púnica y la conquista de Grecia había establecido su dominio sobre el Mediterráneo, nunca como ahora la guerra se desarrollará en todo el ámbito del mundo romano, combatiéndose en Italia, Hispania, Grecia, Oriente y África. Ilustrado por Carlos de la Rocha.

La campaña de Italia por Luis Amela Valverde (Grupo CEIPAC, Universitat de Barcelona)

La tensión entre el Senado y C. Julio César, gobernador de las Galias, iba in crescendo. La actitud obstruccionista del senado contra el flamante conquistador de las Galias obligó en última instancia a este a tomar el camino de las armas. César cruzó la noche del 11 al 12 de enero del año 49 a. C., con la legión XIII Gemina, el río Rubicón, frontera entre su provincia de la Galia Cisalpina e Italia, pronunciando la célebre frase alea iacta est (“la suerte está echada”). Ilustrado por Carlos de la Rocha.

Ilerda. La batalla del trigo y de la sed por por Francisco Gracia Alonso (Universidad de Barcelona)

Obtener una victoria decisiva forzando al enemigo a rendirse sin haberle dado la oportunidad de combatir es un logro que pocos líderes militares han conseguido. Es el triunfo de la estrategia y la planificación sobre la táctica, de la logística sobre la fuerza. Napoleón lo conseguirá en Ulm, la necesaria antesala de Austerlitz, y hasta cierto punto Von Moltke en Sedán. César realizará una insuperable demostración de su capacidad en Ilerda, donde la logística y el acoso reiterado forzarán la rendición de los pompeyanos. Ilustrado por Carlos de la Rocha.

Dirraquio: guerra de trincheras por Luis Amela Valverde (Grupo CEIPAC, Universidad de Barcelona)

En Dirraquio Pompeyo y César jugaron una espectacular partida en la que los trabajos de fortificación, los atrincheramientos, el aprovisionamiento y la moral desempañaron papeles destacados. Un juego de ajedrez que terminó en unas “tablas” que realmente suponían la única derrota de César en la guerra. Ilustrado por Carlos de la Rocha.

La batalla de Farsalia. 9 de agosto de 48 a. C. por Yann Le Bohec (Universidad de La Sorbona)

El nombre de Farsalia está unido a una de las mayores batallas de la guerra civil que enfrentó a Pompeyo y César y, alineados tras estos personajes, a los nobles reformistas –o “populares” – contra sus parientes conservadores –u optimates–. Inspiró el gran poema de Lucano, que precisamente lleva el nombre de la Farsalia. Este autor era muy favorable a Pompeyo, y podemos encontrar enfoques radicalmente opuestos en la Guerra Civil de César, en los textos más neutros de la obra de Apiano, en las Vidas Paralelas de Plutarco y en la Historia Romana de Dión Casio. Ilustrado por Ganbant Badamhkan y Carlos de la Rocha.

César en Alejandría por Alberto Pérez Rubio y Carlos de la Rocha Prieto

“Si la nariz de Cleopatra hubiera sido más corta, toda la faz de la tierra habría cambiado”, Blaise Pascal, Pensées, 180. Ilustrado por Julia Lillo.

Legio X, la preferida de César por Julio Rodríguez González

La Legio X fue la favorita de César, como este señaló en numerosas ocasiones, y este artículo repasará su historia y sus hazañas hasta el Principado. Ilustrado por Ángel García Pinto.

Águilas de plata, hombres de hierro. Estandartes militares en el ocaso de la República por Eduardo Kavanagh (Universidad Autónoma de Madrid)

Año 82 a.C. Un aristócrata, L. Sergio Catilina, se pasea por las calles de Roma con la cabeza cercenada de un rival político, M. Mario Gratidiano, en la mano. La República romana, desmembrada en una guerra civil entre dos facciones irreconciliables, se desangra. En agradecimiento por este macabro gesto, el dictador L. Cornelio Sila favorece a Catilina, y es probable que -según una hipótesis reciente (Perea, 2006:29)- fuera en este momento cuando el segundo recibiera, a modo de recompensa, uno de los estandartes militares arrebatados al enemigo: un águila de plata. Ilustrado por Sandra Delgado.

¿Fue inevitable el final de la República? por Philip Matyszak

“[…] preferían la seguridad del presente al problemático pasado. Tampoco las provincias ponían mala cara a aquel estado de las cosas, toda vez que desconfiaban del gobierno del senado y del pueblo a causa de las rencillas entre los poderosos y la codicia de los magistrados, sin que de mucho les valiera el apoyo de unas leyes obstaculizadas por la violencia, las intrigas y, en fin, por el dinero.” Tácito, Ánales (I.2-3)

Y además, introduciendo en nº20: la Primera Cruzada. Factores explicativos y precedentes,  por Enrique Rodríguez-Picavea (Universidad Autónoma de Madrid)

La guerra santa cristiana realizada bajo el patrocinio de la Iglesia romana tiene su punto de referencia obligado en las cruzadas emprendidas para arrebatar a los musulmanes el dominio sobre Tierra Santa. La primera de esta serie de guerras santas se gestó en el concilio celebrado en la localidad francesa de Clermont-Ferrand, concretamente en noviembre de 1095, cuando el papa Urbano II (1088-1099) convocó a los caballeros cristianos con el objetivo de que liberaran los Santos Lugares. Esta Primera Cruzada permitió a los latinos conquistar Jerusalén y otras tierras en el Oriente mediterráneo, abriendo así una nueva frontera frente a los musulmanes.

 

podcast

César contra Pompeyo en La Mecánica del Caracol

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