Enemigos de Roma (III). Germanos, siglos I a. C.- III d. C.

Desperta Ferro Especiales

n.º 45
Diciembre 2025
Los germanos siglo I II a. C. III d. C. enemigos de Roma tercer volumen
8,50€IVA incluido

Nacidos en el complejo y cambiante crisol de la Edad del Hierro del norte de Europa, los pueblos germánicos irrumpieron por vez primera desde la Protohistoria, hacia las páginas de la Historia –al menos desde una óptica eminentemente mediterránea– de la mano de las incursiones de cimbrios y teutones, a finales del siglo II a. C., movimiento que culminó en su primer choque con el poder romano a las puertas de Italia. La posterior expansión de la hegemonía romana hasta el Rin y el Danubio durante el siglo I a. C., así como sus variadas tentativas de ir más allá entre los siglos I y II d. C., implicaron un proceso violento que puso a prueba las prácticas y formas de hacer la guerra entre los germanos, así como sus concepciones políticas, culturales y religiosas. Enfrentados a la superioridad estratégica y táctica de Roma, los pueblos germánicos supieron encontrar respuestas entre los limitados y dispares recursos a su disposición. Desde la guerra asimétrica hasta el combate en orden abierto, las huestes germánicas demostraron una sorprendente capacidad de adaptación y aprendizaje. Incluso su principal hándicap, la fragmentación política, comenzó a trocarse para dar en confederaciones cada vez más sólidas y estables, hermandades guerreras y caudillajes. Del mismo modo, de la mano de los contingentes de mercenarios, auxiliares y fuerzas de élite, enviados a militar en el Ejército romano, los germanos acabaron por dejar también su particular y honda huella en las tradiciones militares mediterráneas.

Los pueblos germánicos en la Edad de Hierro por Gonzalo Ruiz Zapatero (UCM)

Los pueblos germánicos en la Edad de Hierro por Gonzalo Ruiz Zapatero (UCM)

Los pueblos germánicos, en realidad una amalgama de tribus diversas, fueron un componente esencial de la Europa de fines de la Prehistoria, por su extensa área de ocupación entre el Rin y el Vístula, sus contactos bélicos y culturales con el mundo romano y por su utilización en agendas modernas como base étnica de la población alemana actual. La arqueología va desvelando la verdadera personalidad de los antiguos germanos con nuevos hallazgos y combatiendo al mismo tiempo estereotipos y falsos clichés.

Conflictividad y coexistencia. Los bárbaros y Roma por Thomas S. Burns (Emory College)

Conflictividad y coexistencia. Los bárbaros y Roma por Thomas S. Burns (Emory College)

La historia de Roma, de la ciudad –no de los romanos en general– y de los bárbaros tiene una sola voz: la de la clase literaria romana. Los bárbaros no hablan, a menos que un autor romano, como Julio César, ponga palabras en su boca. Durante mucho tiempo hemos visto a los bárbaros solo a través de la lente de las fuentes literarias y monumentales antiguas que han sobrevivido, pero semejante estado de miopía académica está cambiando. La arqueología ha ido acumulando datos sobre la vestimenta de los llamados bárbaros, su vida doméstica y sus creencias religiosas. Tales datos nos proporcionan un reflejo material de su vida cotidiana y de las fuerzas que la cambiaron; sin embargo, las fuentes arqueológicas nunca nos proporcionarán la voz de un líder o la de una familia, quienes, en su mayoría, eran agricultores.

El guerrero germano. Panoplia, tácticas y evolución por Alexander K. Nefedkin

El guerrero germano. Panoplia, tácticas y evolución por Alexander K. Nefedkin

La descripción del armamento de los antiguos germanos, hecha por el historiador romano Cornelio Tácito en su Germania, es la más detallada entre las obras conservadas de los autores clásicos que abordaron la materia. Este tratado fue escrito en 98 d. C., sobre la base de sus observaciones personales en las regiones occidentales de Germania. Para contrastar los detalles del armamento germánico de la descripción de Tácito, debemos volver nuestra mirada a las monedas romanas, que, a pesar de su esquematismo y falta de detalles claros, nos permiten extraer ciertas conclusiones, al igual que las representaciones en diversos monumentos figurativos romanos y los artefactos arqueológicos germánicos. Precisamente, a juzgar por la arqueología, la afirmación generalizada de Tácito sobre la escasez de hierro entre los germanos no está confirmada, pero sí su información sobre la falta de espadas y armaduras entre ellos.

Berserkir y úlfhednar. Guerreros extáticos en el mundo germánico por David Soria Molina (UNED)

Berserkir y úlfhednar. Guerreros extáticos en el mundo germánico por David Soria Molina (UNED)

En el otoño del año 101 d. C., sobre las llanuras de la provincia romana de Mesia Inferior, los orgullosos catafractos de los sármatas roxolanos fueron arrollados por una fuerza de enloquecidos guerreros que, ataviados con pieles de oso, de lobo o prácticamente desnudos, aullando, rugiendo y lanzando dentelladas, cayeron sobre sus formaciones, junto con la élite de la caballería romana, destrozándolas sin piedad en nombre del emperador Trajano. Derribados y muertos a golpe de armas, puños y hasta dientes, los jinetes roxolanos supervivientes huyeron despavoridos del campo de batalla. Semejante escenario de pesadilla, plasmado –y dulcificado– para la eternidad en las escenas de la Columna Trajana, constituye, paradójicamente el primer testimonio histórico conocido del empleo en el campo de batalla de berserkir y úlfhednar; es decir, de guerreros extáticos de tradición germánica y nórdica, deliberadamente imbuidos en un característico y desenfrenado trance de batalla (berserksgangr).

Armas combinadas, caballos destripados y contarii. La caballería germánica por Alexander K. Nefedkin

Armas combinadas, caballos destripados y contarii. La caballería germánica por Alexander K. Nefedkin

Habitantes como eran de áreas boscosas y pantanosas, los antiguos germanos no poseían una caballería poderosa. Sin embargo, casi todas las tribus germánicas dispusieron del arma montada. Naturalmente, un jinete debía ser un guerrero más hábil que un soldado de infantería, porque no solo tenía que luchar, sino también controlar su montura. El líder y su séquito luchaban a caballo, pues un caudillo había de proporcionar a sus guerreros caballos y armas. Estos seguidores armados, a su vez, hacían un juramento de lealtad a su patrón. Dicho séquito no era homogéneo, pues, a nivel interno, destacaban aquellos combatientes especialmente cercanos a su líder. Esta comitiva marcial constituía, esencialmente, una fuerza permanente, que no se disolvía ni siquiera en tiempos de paz.

Idistaviso y el terraplén angrivario. Una victoria incompleta por Fernando Quesada Sanz (UAM)

Idistaviso y el terraplén angrivario. Una victoria incompleta por Fernando Quesada Sanz (UAM)

Teutoburgo, más que una batalla, fue la prolongada tortura –rematada en masacre– de un ejército reducido a la impotencia, la historia de una multitud entregada al sacrificio. Así se deduce tanto de las fuentes literarias conservadas, bastante abundantes y detalladas, como de los datos recientes que nos proporciona la arqueología, que confirman en lo sustancial el relato textual. Tanto este episodio (septiembre del año 9 d. C.) como las campañas de castigo ulteriores, entre el 10 y el 16 d. C., deben entenderse en el contexto global de lo que se ha llamado la “gran estrategia” de Roma. Incluso la acción –y posterior parálisis– de Arminio y de los pueblos germanos que intentó liderar sin éxito derivan de las decisiones geopolíticas de la gran potencia dominante que era la Roma de la segunda parte del gobierno de Augusto.

Guerra anfibia y naval por Jes Martens (Universitetet i Oslo) y Oliver Nakoinz (Christian-Albrechts-Universität zu Kiel)

Guerra anfibia y naval por Jes Martens (Universitetet i Oslo) y Oliver Nakoinz (Christian-Albrechts-Universität zu Kiel)

El poder naval se desarrolló junto con el aumento del comercio marítimo que entrelazó las culturas a lo largo de las costas del Mediterráneo y del mar Negro durante la prehistoria tardía. Gracias a los autores clásicos, conocemos algunas grandes potencias navales de los albores de la historia, como los fenicios, los atenienses y los rodios. Sin embargo, la mayor de todas ellas, Roma, fue originalmente una potencia terrestre y tuvo que aprender de sus oponentes en Primera Guerra Púnica (264-241 a. C.) a dominar la guerra naval. No obstante, lo que ocurrió al norte del ámbito cultural mediterráneo es mucho menos conocido. Las evidencias aquí son principalmente arqueológicas, ya que no existen fuentes escritas disponibles antes del siglo I a. C. y solo gracias a la expansión romana hacia el septentrión. Sin embargo, no son más que breves observaciones realizadas por personas ajenas a aquellas regiones, a sus culturas y costumbres.

Confederaciones y caudillos. Sociedad y ejército entre los germanos por Peter Heather (King’s College London)

Confederaciones y caudillos. Sociedad y ejército entre los germanos por Peter Heather (King’s College London)

Las fuentes disponibles para explorar el mundo de habla germánica del centro y el norte de Europa, desde el Rin hasta el Vístula, y del Báltico hasta los Cárpatos y más allá, son extremadamente irregulares para este periodo: una mezcla de fuentes escritas romanas, que siempre plantean cuestiones de sesgo ideológico y precisión fáctica, y una gama cada vez más amplia, pero azarosamente conservada, de materiales arqueológicos. Sin embargo, está claro que, si bien la guerra siempre había desempeñado algún papel en la sociedad germánica, su importancia creció drásticamente durante el período imperial romano, apuntalando una serie de transformaciones sociales y políticas fundamentales asociadas.

Religión y violencia en las sociedades germánicas por Jens Peter Schjødt (Aarhus Universitet)

Religión y violencia en las sociedades germánicas por Jens Peter Schjødt (Aarhus Universitet)

La Edad del Hierro romana temprana fue, sin duda, un periodo muy violento entre los germanos, tanto por sus continuas luchas contra los romanos, como también entre las diferentes tribus germánicas. Estas guerras estaban estrechamente ligadas a la cosmovisión religiosa germánica y a los rituales que realizaban. as fuentes relativas a la religión de este periodo son problemáticas, por lo que es inevitable recurrir a otras de épocas posteriores a fin de poder realizar nuestras reconstrucciones; y estas deben basarse necesariamente en evidencias escritas y arqueológicas. De este modo, es posible obtener una imagen aproximada de la relación entre religión y violencia en el mundo germánico antiguo, especialmente en lo que se refiere a la guerra y a los rituales de sacrificio que, a menudo, aunque no siempre, se realizaban en contextos bélicos.

Águilas del norte. Germanos al servicio de Roma por Andrew Fear (University of Manchester)

Águilas del norte. Germanos al servicio de Roma por Andrew Fear (University of Manchester)

La andadura de los germanos en calidad de aliados, mercenarios, auxiliares y tropas de élite en el Ejército romano, arrancó bajo en la Guerra de las Galias, bajo los estandartes de Julio César. Su heredero y fundador del régimen del Principado, Octavio Augusto, inició la progresiva regularización de su servicio en unidades auxiliares, al tiempo que dio carta de naturaleza a su presencia como parte de la guardia más privada de los emperadores, papel restaurado y consolidado por el emperador Trajano en la forma de la unidad conocida como equites singulares Augusti. Aparte de ello, pueblos germánicos como los bátavos acabaron destacándose como integrantes de verdaderas fuerzas especiales y de choque en diversos cuerpos auxiliares, en tanto otros les seguían la estela ya como aliados y cuerpos irregulares. Lo que está claro, es que el viaje de los germanos al servicio de las águilas romanas fue largo y mutuamente provechoso para todas las partes implicadas.

¿De la calma a la tormenta? Escalada bélica en el Rin por John F. Drinkwater (University of Nottingham)

¿De la calma a la tormenta? Escalada bélica en el Rin por John F. Drinkwater (University of Nottingham)

El éxito del Imperio romano y la inestabilidad económica, política y militar más allá de sus fronteras habían tentado durante mucho tiempo a los extranjeros a intentar compartir su prosperidad, ya fuera por acuerdo o mediante la fuerza. Como resultado, a partir de finales del siglo II d. C. se produjo un aumento constante de los disturbios y las contiendas fronterizas. Sin embargo, en los primeros años del siglo III d. C., los emperadores lograron controlar la situación, tanto en el Rin como en el Danubio. El punto de inflexión se produjo en el año 224 d. C., cuando los persas sasánidas, en Oriente, emprendieron una política de expansión imperial Las consiguientes guerras con Persia desestabilizaron enormemente el Imperio romano, no solo en el Tigris y el Éufrates, sino también en Europa. La primera señal del desastre al que esto conducía fue el asesinato de Severo Alejandro, último emperador de la dinastía Severa, en Mogontiaco, en 235 d. C. Se había trasladado al Rin para combatir a los alamanes, tras una campaña persa poco fructífera. La tormenta estaba a punto de comenzar.

Acero sumergido. Mil años de conflicto en Escandinavia por Xenia Pauli Jensen (Moesgaard Museum)

Acero sumergido. Mil años de conflicto en Escandinavia por Xenia Pauli Jensen (Moesgaard Museum)

Durante miles de años, los pueblos del norte de Europa utilizaron los humedales para realizar ofrendas a los dioses o a las entidades de la naturaleza. Los ríos, arroyos, lagos y pantanos han proporcionado objetos de exquisita artesanía. Incluso se sacrificaban o depositaban animales y seres humanos en los humedales. Con el inicio de la Edad del Hierro (ca. 500 a. C.), el carácter de las ofrendas cambió. Una de las nuevas prácticas que se desarrollaron durante la Edad del Hierro temprana escandinava (ca. 500 a. C.-375 d. C.) fueron los depósitos de armamento. Miles de armas y elementos de equipamiento militar fueron depositados en los humedales, especialmente en la actual Dinamarca. Esta costumbre varió enormemente en el tiempo y el espacio.

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