El 31 de diciembre del año 406 el río Rin se congeló, y una masa de bárbaros germanos aprovechó la circunstancia para cruzarlo a pie y entrar, a las malas, en el Imperio romano. Entre ellos estaban los suevos quienes, tras tres años de asolar la Galia, fueron instrumentalizados por un usurpador para cruzar los pirineos y entrar en Hispania. Una vez ahí, se repartieron el territorio con el resto de pueblos bárbaros y se establecieron en el noroeste de la Península (la antigua Gallaecia). Muy pronto (año 411) firmaron un pacto de alianza con Roma (foedus) por el que, a cambio de servir al imperio, este legalizaba su asentamiento. Así se creó el reino suevo de Gallaecia, que en su momento de máxima expansión, a mediados del siglo V, llegaría a dominar toda la costa atlántica, así como las ciudades de Asturica, Legio, Braccara, Olisipo, Emerita, e incluso Hispalis y Gades. Este reino sobreviviría hasta el año 585, cuando fuera sometido por el rey visigodo Leovigildo.
Índice de contenidos: Suevos en Hispania
- Los suevos antes de Hispania por Peter Heather (King’s College London)
- El rey Hermerico y la invasión sueva de Hispania por Pablo de la Cruz (USAL)
- Bárbaros, bagaudas y milites: guerra y conflicto en el siglo V por Raúl Catalán Ramos
- Un reino mestizo por Jorge Quiroga (UAM)
- Las princesas suevas de Mérida por Javier Heras (Museo Arqueológico Provincial de Badajoz)
- La expansión de Requila y Requiario por Iñaki Martin Viso (USAL)
- La batalla del río Órbigo y la anarquía sueva por José Soto Chica (UGR)
- El segundo reino Suevo (550-585) por Jorge Quiroga (UAM)
