Indoeuropeos. Migraciones, lenguas y genes

Arqueología e Historia

n.º 33
Octubre 2020
Indoeuropeos migraciones lenguas y genes
7€IVA incluido

La necesidad de socialización del ser humano, connatural a nuestra especie, precisa de comunicación constante, y el fluir del lenguaje cobra forma como una creación con vida propia, abriéndose camino en el tiempo y el espacio. La historia de las lenguas indoeuropeas, con formas extintas y otras todavía vivas, ha fascinado durante siglos a lingüistas e historiadores, conscientes de la existencia de un tronco común que debió de hablarse hace ya milenios en algún lugar de la región occidental de Eurasia. Y es que ciertamente las lenguas tienen vida propia, pero precisan de un contexto que las vehicule, y de nuevo nuestra atención se vuelve hacia el ser humano de la prehistoria reciente, a sus formas de comportamiento, sus costumbres, o el medio en el que habitaba, de manera que la arqueología devine nuestro principal elemento de comunicación con el pasado indoeuropeo. Pero aún no está todo dicho. Si en su día las dataciones radiocarbónicas brindaron la posibilidad de fechar objetos directamente y no necesariamente por asociación a otros, en los últimos años la recuperación de material genético antiguo y otros avances técnicos han aportado datos que nos obligan a plantear, releer y reformular antiguas y nuevas preguntas. Una vez más, el problema del origen de los indoeuropeos llama a nuestra puerta, y por supuesto hay que atenderle.

El puzle indoeuropeo. Un mito en continua (re)elaboración por Gonzalo Ruiz Zapatero (UCM)

El puzle indoeuropeo. Un mito en continua (re)elaboración por Gonzalo Ruiz Zapatero (UCM)

En el siglo XIX se desarrollaron los estudios lingüísticos que reconocían un parentesco entre una serie de lenguas antiguas desde el Atlántico a la India y se abrió paso la idea de una lengua primordial, origen de todas ellas: el protoindoeuropeo. Se discutió su cuna y, ya en el siglo XX, la arqueología persiguió descubrir esta y comprender cómo fue su mundo. En el siglo XXI los estudios de ADN antiguo (aDNA) están permitiendo identificar genéticamente a los pueblos indoeuropeos. Hoy el reto fascinante es cómo relacionar aquellas lenguas, culturas y genes y su evolución desde el IV milenio al I milenio a. C. en buena parte de Eurasia.

La cuna del indoeuropeo antes del ADN por Jim Mallory (Queen’s University)

La cuna del indoeuropeo antes del ADN por Jim Mallory (Queen’s University)

No hay duda de que la cuna del indoeuropeo ya ha sido descubierta, dado el número de candidatos propuestos. Hay quien incluso ha buscado tan al norte como en el Polo Norte –una teoría que estuvo en boga en torno al 1900–, tan al sur como en la Antártida –hipótesis muy aislada de Charles Hapgood–, tan al este como el Pacífico –de nuevo una teoría muy remota– y tan al oeste como en el Atlántico. Y por si este planeta fuera pequeño, siempre puede buscarse una solución intergaláctica, como propuso Miguel Serrano. El problema, por supuesto, es escoger el lugar correcto, pero también el momento preciso, puesto que las soluciones propuestas han oscilado desde hace 350 000 años hasta más o menos el 2500 a. C.

La cuna del indoeuropeo y los datos de la genética por Jim Mallory (Queen’s University)

La cuna del indoeuropeo y los datos de la genética por Jim Mallory (Queen’s University)

A comienzos del 2015 la revista Nature publicó dos artículos sobre el ADN antiguo (aDNA) de las poblaciones euroasiáticas que tuvieron un impacto revolucionario en la búsqueda de la cuna del indoeuropeo. Desde entonces ha ido apareciendo un continuo de investigaciones genéticas que han contribuido a rejuvenecer el debate del origen y la dispersión de los indoeuropeos.

Babel entre Europa y Asia. El indoeuropeo y la cuestión de la paleontología lingüística por Guus Kroonen (University of Copenhagen)

Babel entre Europa y Asia. El indoeuropeo y la cuestión de la paleontología lingüística por Guus Kroonen (University of Copenhagen)

La lengua y la biología son extraordinarios sistemas evolutivos, aunque independientes el uno del otro. El lenguaje se transmite socialmente y no genéticamente, y puede ser compartido por individuos y comunidades completamente desprovistos de cualquier parentesco. Como resultado de ello, nuestros ancestros lingüísticos no se solapan necesariamente con nuestros antepasados biológicos. Sin embargo, la movilidad humana es, y presumiblemente siempre ha sido, un modo efectivo de introducir un lenguaje en un nuevo entorno. La posibilidad de los movimientos prehistóricos de comunidades lingüísticas dejando una señal en el registro genético, e igualmente en la arqueología, no puede ser a priori excluida. En relación con la idea de la expansión de la comunidad lingüística indoeuropea, es innecesario invocar explicaciones excepcionales.

Los yamnaya y la arqueología de los orígenes indoeuropeos por David Anthony (Harvard University)

Los yamnaya y la arqueología de los orígenes indoeuropeos por David Anthony (Harvard University)

El ritual funerario basado en los kurganes se dispersó entre 3000-2500 a. C. desde la cultura yamnaya en las estepas póntico-caspias hacia el oeste, por Europa, y hacia el este, en dirección a los montes Altai, en los confines de China. Desde hace casi un siglo, los arqueólogos han apuntado a este evento como un posible vector para la propagación de las lenguas indoeuropeas, pero la costumbre de erigir kurganes en torno a una tumba podría haberse difundido a través de poblaciones locales con poco o ningún movimiento humano. Quizá los túmulos funerarios no fueran más que parte de una nueva religión, o puede que la erección de un túmulo supusiera una señal visible más duradera para los derechos ancestrales de aquellas tierras en un período de gran competencia por el terreno. Solo porque un símbolo material –pensemos, por ejemplo, en los pantalones vaqueros– fuera adoptado ampliamente, no significa que la gente que lo inventó migrara a cada sitio en el que posteriormente apareciera. De la mano de la arqueología, veremos por qué los yamnaya se cuentan entre los candidatos indispensables para comprender la propagación de la lengua protoindoeuropea.

La revolución arqueogenética y las migraciones en la prehistoria europea por Kristian Kristiansen (University of Gothenburg)

La revolución arqueogenética y las migraciones en la prehistoria europea por Kristian Kristiansen (University of Gothenburg)

En 2015 se publicaron dos estudios que coincidieron en el mismo número de la revista Nature y que habrían de revolucionar nuestra comprensión sobre la prehistoria europea reciente. Tras ellos se hallaban dos equipos de investigación, uno de Copenhague/Gotemburgo (Alenloft et alii) y otro de Harvard/Jena (Haak et alii). Estos estudios demostraban cómo unas extensivas migraciones de las estepas rusas habían cambiado tanto la formación de las sociedades europeas como su aspecto genético durante el III milenio a. C. Desde entonces, han sucedido muchas cosas. Ahora sabemos que la prehistoria europea se formó a partir de tres grandes procesos migratorios. En primer lugar, cazadores-recolectores del Paleolítico y el Mesolítico originarios de África llegaron a Europa hace 40 000 años. Posteriormente, los agricultores anatólicos colonizaron el continente desde el VI milenio a. C. Finalmente, llegaron las migraciones esteparias, que tuvieron su mayor impacto en la historia europea posterior, tanto en términos de genética como de lenguaje y organización social. Todos los europeos, de esta forma, compartimos la misma historia genética y cultural, una historia muy bien explicada por Karin Bojs en su libro Mi gran familia europea.

Campaniforme, genes e indoeuropeos en la península ibérica por Rafael Garrido (UAM)

Campaniforme, genes e indoeuropeos en la península ibérica por Rafael Garrido (UAM)

A mediados del III milenio a. C. aparece en buena parte de Europa occidental un conjunto de objetos asociados entre sí en los mismos yacimientos, sobre todo tumbas, formado por un tipo concreto de cerámicas decoradas, con el vaso campaniforme como emblema principal, armas de cobre, adornos de oro y marfil, etc. Las primeras hipótesis formuladas a comienzos del siglo XX, en pleno dominio de la prehistoria difusionista e historicista, consideraron que se trataba del reflejo del paso por Europa de una cultura, correlato a su vez de un pueblo seminómada muy móvil, e incluso una raza. En las dos últimas décadas el debate sobre los orígenes ibéricos o centroeuropeos del Campaniforme se ha diluido en parte por la mayor atención que los investigadores han prestado hacia el contexto social y económico del fenómeno. Siguiendo la célebre hipótesis de David Clarke, se considera mayoritariamente que el Campaniforme no sería una cultura ni un pueblo, en realidad, sino más bien un fenómeno de élite, un conjunto de distintivos del poder y prestigio personal compartidos, mediante los sistemas de intercambios, por los personajes dirigentes de diferentes pueblos, con distinto sustrato étnico.

Y además, introduciendo el n. º 34, En la encrucijada con Roma. Los descendientes de Cleopatra por Duane W. Roller (Ohio State University)

Y además, introduciendo el n. º 34, En la encrucijada con Roma. Los descendientes de Cleopatra por Duane W. Roller (Ohio State University)

Cuando Cleopatra tomó la difícil decisión de terminar con su vida a sus treinta y nueve años, sin duda una de sus principales preocupaciones debió de ser el futuro de sus cuatro hijos, los últimos representantes de la dinastía real establecida tras Alejandro. Estos eran también descendientes de la realeza persa y la aristocracia romana, y por ello la reina esperaba que pudieran encajar en el nuevo régimen. Sin embargo, tan solo su única hija, Cleopatra Selene, logró alcanzar el camino que la reina había pretendido para sus descendientes.

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