La clave de bóveda de la intentona golpista de julio de 1936 era Madrid, lugar en el que los conspiradores habían puesto esperanzas limitadas debido a la presencia de numerosas fuerzas leales, tanto de orden público como de las organizaciones que apoyaban al Frente Popular. Así, mientras el Gobierno acordaba, tras un intenso debate, la entrega de armas al pueblo, fundamentales en el asalto al cuartel de la Montaña, los golpistas, siguiendo el plan preestablecido, organizaban las columnas que debían converger sobre la capital para conquistarla y alcanzar el éxito. Para ello era fundamental hacerse con Zaragoza por sus recursos en hombres y armas y por su posición geográfica frente a la lealtad de Levante, así como con los territorios del occidente castellanoleonés y de Galicia. El alto del León, Somosierra y Guadalajara fueron los puntos en que quedaron bloqueadas las columnas de Mola. Quedaba el Ejército de África, concentrándose al otro lado del estrecho gracias a la ayuda de Alemania e Italia, los socios del Eje, pero aún estaba lejos y para cuando llegó cerca de su objetivo el golpe de estado había fracasado y se había convertido en una Guerra Civil.
Índice de contenidos: Julio de 1936. Del Golpe de Estado a la Guerra Civil (II)
- El fracaso en Madrid y el asalto al cuartel de la Montaña por Javier Cervera Gil (Universidad Francisco de Vitoria)
- La reacción a medio plazo del Gobierno republicano por Eduardo González Calleja (Universidad Carlos III)
- Comunicaciones y propaganda por Ángel Alcalde (Melbourne University)
- Cabanellas subleva la 5.ª División Orgánica por David Alegre Lorenz (Universitat Autònoma de Barcelona)
- La dimensión internacional del golpe por Hugo García Fernández (Universidad Autónoma de Madrid)
- El general Aranda y el caso peculiar de Oviedo por Javier Rodríguez Muñoz
- Triunfo absoluto en el noroeste por Julio Prada Rodríguez (Universidad de Vigo)
- Resultado: una guerra civil por Miguel Alonso Ibarra (UNED)
