El motín de la India

Desperta Ferro Historia Moderna

n.º 52
Junio 2021
El motín de la India
7€IVA incluido

El motín de la India de 1857 supuso uno de los mayores puntos de inflexión en la historia del subcontinente indio y sigue alimentando a día de hoy el imaginario colectivo del público británico e indio. Lo que constituyó al principio un sólido pilar de la cultura heroica victoriana devino con el tiempo en mito fundacional para los vencidos y es todavía un acontecimiento capital para el nacionalismo indio. El amotinamiento de miles de cipayos del Ejército de la Compañía Británica de las Indias Orientales, a los que se unieron innumerables nativos descontentos de muy diversa extracción social, puso contra las cuerdas a la compañía privada más poderosa del mundo, que gobernaba 140 millones de almas, y marcó un antes y un después en las relaciones entre la metrópoli europea y sus súbditos indios. Los sangrientos sucesos de 1857 y 1858 fueron fruto de un cambio de mentalidad en el gobierno de la India, marcado por el creciente desdén europeo hacia la cultura local, y abrieron una brecha entre ambos mundos que persistiría hasta la independencia casi un siglo más tarde. Este número recorre las interioridades del vasto subcontinente, con su miríada de principados y culturas, la administración de la compañía y su ejército, las batallas cruciales que determinaron el desenlace de la rebelión, y la dramática transformación que experimentó la India en las décadas subsiguientes; todo un hito en la historia imperial británica y del continente asiático.

La Anarquía. El ascenso de la Compañía de las Indias Orientales por William Dalrymple

La Anarquía. El ascenso de la Compañía de las Indias Orientales por William Dalrymple

La Compañía de las Indias Orientales, como admitió uno de sus directores, era “un imperio dentro de un imperio” con la potestad de hacer la guerra o la paz en cualquier confín de Oriente. Había creado una administración y un funcionariado vasto y complejo, había edificado la mayor parte de los docklands (barrios portuarios) de Londres y generaba cerca de la mitad del comercio de Gran Bretaña. No es ninguna sorpresa que la Compañía se refiriera a sí misma como “la más grande sociedad de mercaderes del universo”. Sus ejércitos tenían más tamaño que los de casi todas las naciones Estado y su poder abarcaba todo el globo. De hecho, sus acciones se consideraban algo así como una divisa refugio global. Como escribió Burke: “La constitución de la Compañía comenzó siendo comercio y acabó siendo imperio”.

Los orígenes de la rebelión india de 1857 por Mark Condos (King’s College London)

Los orígenes del motín de la India de 1857 por Mark Condos (King’s College London)

El motín de la India de 1857 fue la culminación de una compleja combinación de agravios de corto y largo plazo, y de la insatisfacción generalizada ante las imposiciones cada vez más intrusivas de la administración británica. Fue un conflicto multifacético que adquirió características regionales distintas a lo largo del norte de la India. En algunos casos, gobernantes desposeídos y desafectos vieron la oportunidad de recobrar sus riquezas y su estatus perdidos, en tanto que en otros se reactivaron disputas de larga duración sobre la tierra y el poder político. En otras situaciones, campesinos en apuros se rebelaron contra el opresivo régimen impositivo británico que estaba erosionando su subsistencia y su condición social.

El Ejército de la Compañía de las Indias Orientales por Pradeep P. Barua (University of Nebraska at Kearney)

El Ejército de la Compañía de las Indias Orientales por Pradeep P. Barua (University of Nebraska at Kearney)

En vísperas de la revuelta, el Ejército de la Compañía de las Indias Orientales era una institución extraordinaria que sumaba unos 300 000 hombres, casi el doble que el Ejército británico. En 1856, la mayor parte de ellos eran cipayos, más 40 000 europeos, de los cuales 23 000 eran regulares británicos y 14 000 otros europeos reclutados por la Compañía. Eran responsables de un vasto subcontinente de 151 millones de habitantes y, dado que había pocos soldados metropolitanos, los cipayos constituían la única tropa presente en la mayoría de los cuarteles. Con todo, esta fuerza sin parangón, con su mezcla de oficiales británicos y soldados nativos, se las había arreglado en el siglo precedente para hacerse con el dominio de una de las regiones más militarizadas del mundo.

Lucknow. Un asedio, dos socorros y una reconquista por Douglas M. Peers (University of Waterloo)

Lucknow. Un asedio, dos socorros y una reconquista por Douglas M. Peers (University of Waterloo)

El asedio de Lucknow fue un momento definitorio no solo en el desarrollo del motín de la India y en la historia imperial británica, también ha llegado a desempeñar un papel igual de prominente, aunque diferente, en la del nacionalismo indio. Lucknow había sido la capital de la provincia mogola de Oudh –el actual Uttar Pradesh–, un floreciente centro político, económico y cultural en el corazón del norte de la India cuya población se estimaba en medio millón de habitantes o más en 1857. El asedio de la Residencia Británica, los dos socorros organizados para rescatar a su atribulada guarnición y la reconquista final de Lucknow permanecieron incrustados en el imaginario imperial. Tanto es así que una de las últimas actuaciones del Gobierno británico en vísperas de la independencia india fue enviar un destacamento a recuperar discretamente la Union Jack que ondeaba en las ruinas de la residencia día y noche desde 1858.

El asedio de Delhi por Amarpal Singh

El asedio de Delhi por Amarpal Singh

El 10 de mayo de 1857 se desencadenó por fin en Meerut, a unos 64 km al noreste de Delhi, la que fue la amenaza más grave para la supremacía británica en la India. Dos regimientos de infantería cipayos, el 11.º y el 20.º de Infantería Nativa, y el 3.º de Caballería Ligera de Bengala, se amotinaron y tomaron rápidamente la decisión de marchar a Delhi, un núcleo en torno del atraerían a lo largo de los cuatro meses siguientes a decenas de miles de amotinados, descontentos y yihadistas de muy diverso signo y entusiasmo con el objetivo de poner fin al poder británico en la India. Delhi, la antigua capital imperial de la dinastía mogol y la ciudad más importante del norte del país, se convirtió en el principal epicentro del levantamiento, de ahí que su posesión fuese de una importancia primordial para ambos bandos.

La campaña de la India central por Douglas M. Peers (University of Waterloo)

La campaña de la India central por Douglas M. Peers (University of Waterloo)

Las revueltas contra los británicos en la India central fueron de una naturaleza mucho más dispersa que las que sacudieron las llanuras del Ganges entre Lucknow y Delhi, y se extendieron más en el tiempo con enfrentamientos armados esporádicos hasta finales de 1859. Se trató de una situación mucho más fluida, en la que la lucha tuvo más que ver con la movilidad que con las batallas y que, a menudo, se asemejó a una guerra de guerrillas. El escenario alcanzó enormes distancias y buena parte de las principales acciones se desarrollaron bajo el sofocante calor del verano indio, seguido de cerca por las lluvias torrenciales de la temporada de los monzones.

Las consecuencias del motín por Gavin Rand (University of Greenwich)

Las consecuencias del motín de la India por Gavin Rand (University of Greenwich)

El motín del Ejército de Bengala y la más amplia rebelión civil que este precipitó tuvieron profundas consecuencias. El levantamiento transformó la India británica y dejó importantes secuelas en Gran Bretaña y en el modo en que sus habitantes veían el imperio y se relacionaban con él. Los más inmediatos se dieron, por supuesto, en la India, donde la rebelión fue sofocada de manera sangrienta por miles de combatientes locales de nueva recluta movilizados a toda prisa en el Punjab, reforzados por cuarenta mil soldados reunidos por todo el imperio. En Gran Bretaña, el  motín de la India colocó el imperio en el epicentro de la vida nacional y política. Las noticias del que fue quizás el primer conflicto marcadamente moderno fueron consumidas en tiempo real –más o menos– por los lectores de una prensa en expansión y a menudo procaz.

Y, además, introduciendo el n.º 53, César Borgia en Navarra. El príncipe de Maquiavelo al servicio de los Albret por Álvaro Fernández de Córdova (Universidad de Navarra)

Y, además, introduciendo el n.º 53, César Borgia en Navarra. El príncipe de Maquiavelo al servicio de los Albret por Álvaro Fernández de Córdova (Universidad de Navarra)

El 3 de diciembre de 1506 llegaron a Pamplona tres hombres cansados de un viaje reventando caballos desde la cornisa cantábrica. Bajo su disfraz de aldeano, uno de ellos apenas dejaba ver su rostro terroso de nariz afilada, y solo rompía su silencio con algunas palabras en francés o gascón para ocultar su acento. Nadie podía adivinar que aquel hombre de anchas espaldas “muy destrozado e indispuesto” era César Borja, hijo del papa Alejandro VI, antiguo cardenal, capitán de las tropas pontificias y duque de Valentinois nombrado por Luis XII. El príncipe que deslumbró a Maquiavelo estaba ahora en Navarra. Y muy pocos lo sabían.

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