Felipe V y la Guerra de Sucesión polaca

Desperta Ferro Historia Moderna

n.º 55
Diciembre 2021
Felipe V y la Guerra de Sucesión polaca
7€IVA incluido

A LA VENTA EL 1 DE DICIEMBRE

El osado intento de Felipe V de revivir los antiguos reinos españoles de Italia en 1718, que fracasó ante la formación de la Cuádruple Alianza –el Reino Unido, Francia, el Imperio y las Provincias Unidas–, cobró un renovado impulso una década después merced a un giro copernicano en la política europea. Tras una efímera alianza con su archienemigo, el emperador Carlos VI, destinada a contener al bloque anglo-francés y a propiciar la instalación de su hijo Carlos –futuro Carlos III– en los ducados de Parma y Piacenza, Felipe V firmó el llamado Pacto de Familia con su pariente Luis XV de Francia. La crisis sucesoria polaca, en la que este intervino para salvaguardar las aspiraciones de su suegro Estanislao Leszczynski, desencadenó un conflicto europeo que proporcionó a Felipe V el escenario idóneo para ajustar cuentas con el emperador. Un ejército hispano desembarcó en la Toscana y, en una brillante campaña caracterizada por una sucesión largas marchas y asedios de plazas fuertes, doblegó a las fuerzas austriacas que defendían Nápoles y Sicilia. Este número, dedicado a la Guerra de Sucesión polaca, da cuenta del cambiante panorama geopolítico de la década central del primer tercio del setecientos, así como de los hechos de armas protagonizados por las fuerzas españoles en Italia, incluida la decisiva batalla de Bitonto, el papel central de una nueva arma, el Real Cuerpo de Ingenieros, y la eficiente logística que hizo posible, esta vez sí, el regreso de los borbones a Italia.

España en Europa, 1720-1733 por Christopher Storrs (University of Dundee)

España en Europa, 1720-1733 por Christopher Storrs (University of Dundee)

La historia diplomática de Europa en las décadas que siguieron a 1713 se desdeña a menudo como intrascendente, pero la realidad fue muy distinta. Una serie de importantes crisis que amenazaron con desencadenar una guerra general se desactivó mediante la negociación, aunque la amenaza se mantuvo constante. Ese fue el caso, en particular, a partir de 1725. A la postre, en 1733, una de las muchas crisis dio origen a un conflicto que conocemos como Guerra de Sucesión polaca, que se libró en realidad en múltiples escenarios a través de Europa.

Logística y financiación del ejército español por Agustín González Enciso (Universidad de Navarra)

Logística y financiación del ejército español por Agustín González Enciso (Universidad de Navarra)

A mediados de febrero de 1734, un ejército español reunido en Pisa, a cuyo frente se hallaban el infante don Carlos y el capitán general, conde de Montemar, inició su marcha hacia el sur. Se renunció a los objetivos del norte de Italia y se optó por la conquista de Nápoles y Sicilia. Dejamos aparte las razones de esta decisión política y las operaciones militares subsiguientes para preguntarnos de qué ejército se trataba, cómo había llegado a reunirse en Pisa y cómo subsistiría los meses siguientes en territorio enemigo y lejano.

Las campañas españolas en Italia por David A. Abián Cubillo (Universidad de Cantabria)

Las campañas españolas en Italia por David A. Abián Cubillo (Universidad de Cantabria)

Durante la primera mitad del siglo XVIII la monarquía de Felipe V se enfocó a recuperar los lazos con Italia. Lejos de ser un mero capricho de Isabel de Farnesio, se trataba de un objetivo de la propia Corona, y la Guerra de Sucesión polaca ofreció una coyuntura perfecta para tal cometido, y más teniendo en cuenta la neutralidad de Gran Bretaña, que aseguraba la supremacía naval hispanofrancesa en el Mediterráneo.

Italia vista por los soldados españoles por Javier Bragado Echevarría (Universidad de Granada)

Italia vista por los soldados españoles por Javier Bragado Echevarría (Universidad de Granada)

El teatro de operaciones italiano, territorio que había despertado la imaginación y el ansia de los militares españoles desde hacía dos siglos, fue durante la Guerra de Sucesión polaca, una vez más, sinónimo de oportunidad, botín y riqueza, pero también de temor y privaciones. Debemos partir de dos situaciones previas –un periodo de guerra seguido de otro de paz– y de una idea común compartida en el Ejército: la “justa causa” de la restauración de los dominios españoles en Italia, que trascendía, sin duda, a la nobleza y oficialidad del Ejército, y con ella, al resto de la milicia.

La batalla de Bitonto por Giancarlo Boeri y Paolo Giacomone Piana

La batalla de Bitonto por Giancarlo Boeri y Paolo Giacomone Piana

En el siglo XVIII, la disposición de los ejércitos en el campo de batalla respondía a criterios fijos, con la infantería en el centro y la caballería en los flancos, escogiendo el terreno en el que se combatiría en función de la posibilidad de adoptar este despliegue. Sin embargo, hubo excepciones, una de las cuales fue la batalla de Bitonto, en la cual las características del terreno determinaron el despliegue y los movimientos de los ejércitos enfrentados. Bitonto fue una batalla pequeña tanto por la cantidad de tropas involucradas como por las pérdidas, pero tuvo consecuencias significativas. Tras este choque, todo el sur de Italia, incluida Sicilia, fue efectivamente abandonado a las armas españolas, lo que dio vida al reino de las Dos Sicilias, destinado a permanecer independiente hasta 1861.

Los ingenieros militares en la Guerra de Sucesión polaca por Víctor García González (Universidad de Málaga)

Los ingenieros militares en la Guerra de Sucesión polaca por Víctor García González (Universidad de Málaga)

La invasión española de Sicilia entre 1718 y 1720 supuso una terrible prueba de fuego para el Real Cuerpo de ingenieros. Creado en 1711, sus estructuras todavía se encontraban en estado embrionario –la primera ordenanza fue aprobada en plena guerra el 4 de julio de 1718– y descansaban excesivamente sobre los hombros de unos pocos oficiales veteranos. Por fortuna para Felipe V, la situación en 1734 era muy diferente: el cuerpo contaba con unos cuadros más nutridos, formados y experimentados, lo que servía aprovechado con audacia por Montemar en Italia.

Una paz europea por Frederik Dhondt (Vrije Universiteit Brussel)

Una paz europea por Frederik Dhondt (Vrije Universiteit Brussel)

La fuerza militar no hizo posible una victoria decisiva en clave clausewitziana en la Guerra de Sucesión polaca. Los bloques borbónico y austriaco tuvieron que negociar una solución pactada a la cual se amoldasen las reclamaciones existentes sin tensar excesivamente el orden internacional nacido de los tratados de paz de Utrecht, Rastatt y Baden. La diferencia esencial entre este conflicto y la Guerra de la Cuádruple Alianza consiste en el papel de las potencias marítimas, que habían permanecido neutrales en la disputa entre Carlos VI y Luis XV. Aunque sus propuestas no eran incompatibles con el desenlace final, Francia y Austria resolvieron la disputa directamente.

Introduciendo el n.º 56, Antonio de Crato. El otro pretendiente por Jacqueline Hermann (Universidad Federal de Rio de Janeiro)

​Y además,​ introduciendo el n.º 56, Antonio de Crato. El otro pretendiente por Jacqueline Hermann (Universidad Federal de Rio de Janeiro)

Tras la derrota y desaparición del rey célibe don Sebastián (1554-1578) en Alcazarquivir el 4 de agosto de 1578, Portugal pasó por una etapa política convulsa. La entrada en la disputa de don Antonio, prior de Crato, alteró el escenario y tuvo graves e inesperadas consecuencias. Personaje controvertido, la valoración historiográfica portuguesa de su proyecto monárquico ha oscilado entre el ridículo y la defensa apasionada. A medida que nos acercamos al momento en que se convirtió en oponente acérrimo del poderoso Rey Católico, nos encontramos con un actor complejo, bien posicionado entre los nobles, los religiosos y el pueblo, capaz de reunir un amplio apoyo en el reino y en las cortes europeas, así como en la Santa Sede y el papado.

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