Números atrasados


Nº 9: Diádocos: guerra fratricida por el Imperio de Alejandro

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  • Tiempos convulsos: de la muerte de Alejandro a Corupedio, por Ania Myslowska, Universidad Autónoma de Madrid Los años que siguieron a la muerte de Alejandro iban a demostrar qué destino aguardaba a su imperio, con la sucesión de una serie de luchas por el control del mismo. Los conflictos tuvieron lugar desde el 321 a. C. hasta aproximadamente el 281 a. C., fecha en la que tuvo lugar la batalla de Corupedio. Los generales que lucharon por su imperio fueron llamados Diádocos, (“sucesores”). Realmente sólo dos de ellos querían de verdad conservar el imperio creado por Alejandro, el resto ansiaba crear uno propio.
  • La legitimación de los sucesores, por José Pascual, Universidad Autónoma de Madrid El mundo que abandonaba Alejandro era muy diferente del que existía sólo veinticinco años antes. En efecto, la ascensión de Macedonia en la Hélade y la destrucción del Imperio persa habían transformado radicalmente el mapa político de la época e iban a abrir una nueva etapa histórica que llamamos helenística y que habría de perdurar al menos tres siglos. En los decenios que siguieron a la muerte de Alejandro, un puñado de sus antiguos compañeros de armas, verdaderos titanes que sólo la personalidad del Conquistador había velado, darían forma definitiva a este nuevo mundo que ahora comenzaba.
  • La infanteria de los sucesores: Macedonios e iranios al servicio de los Diádocos, por Nick Sekunda Podemos afirmar que, a comienzos de su reinado, Alejandro no tenía una idea concreta sobre como gobernaría sus dominios tras el derrocamiento del Imperio persa y no fue hasta sus últimos años cuando se embarcó en una serie de profundas reformas para integrar a los iranios en el Ejército Real. Este cambio de actitud puede datarse a finales del verano o comienzos del otoño del 330 a. C., momento en el que Alejandro se convirtió en “un admirador de las costumbres persas” (Diod. XVIII.48.5). Uno de sus primeros pasos fue la creación de los epigonoi (“descendientes”), fuerza compuesta por jóvenes iranios que debían ser instruidos en el uso de las armas macedonias, lo que debemos entender como la pica (sarisa) y el escudo (pelte) macedonios.
  • El martillo de los Diádocos, por Javier Gómez Valero La importancia del empleo de la caballería en las guerras de los Diádocos viene condicionada por una serie de cuestiones que tienen que ver no solo con su creciente peso cuantitativo y cualitativo con respecto a la falange, sino también con la propia idiosincrasia de los generales y ejércitos post-alejandrinos. La escalada armamentística y el enfrentamiento intestino que siguieron a la muerte de Alejandro hicieron necesario el empleo de todos los efectivos que estuvieran al alcance de la mano de los diferentes generales contendientes y, salvo en el caso de Egipto, donde por temor a revueltas los lágidas no armaron a la población nativa hasta mucho más tarde, hicieron buen uso de los recursos militares de sus satrapías. Si bien las bisoñas falanges orientales no parecían rival para su contrapartida macedónica, el caso de la caballería era bien diferente.
  • Reconstruyendo al pezhetairos, por Friedrich Wilhelm Miesen, Hetairoi Cuando Alejandro Magno murió dejó un imperio forjado por el ejército macedonio. La espina dorsal de mismo era la falange macedonia, una versión mejorada de la tradicional falange griega con lanzas más largas y una formación más cerrada. Los hombres que servían en la falange eran llamados falangitas o pezhetairoi –“compañeros a pie” en griego– y su equipo estaba adaptado a su estilo de lucha.
  • La batalla de Ipsus, por David Sierra Estornés En las llanuras de Ipsus, en el año 301 a. C., tenía lugar una de las batallas más importantes de la historia, donde se iba decidir el futuro de lo que hasta hace poco más de veinte años había sido el imperio creado por Alejandro Magno. Una victoria de Antígono Monóftalmos abriría la posibilidad a la reunificación, una derrota la cerraría definitivamente.
  • Tríptico desplegable: La batalla de Ipsus, 301 a. C.
  • El agotamiento de Macedonia, por Alberto Pérez Rubio Cuando en 279 a. C. los gálatas de Bolgios pasearon triunfantes la cabeza de Ptolomeo Cerauno por Macedonia, su atemorizada población, encerrada tras los muros de las ciudades, sin duda imprecaría a la tornadiza Tyché –Fortuna– que dos generaciones antes había convertido a los macedonios en amos del mundo. Pero, ¿cuáles fueron las causas de ese declive?
  • Elefantes de guerra en el mundo helenístico, por Borja Antela-Bernárdez, Universitat Autònoma de Barcelona Los elefantes de combate fueron la innovación militar más destacada del periodo helenístico. Tanto por su sentido táctico como por su poderío y sus múltiples aplicaciones, la incorporación de estos magníficos paquidermos supuso una auténtica revolución en la concepción misma de la estrategia. En este sentido, los elefantes resultaron en muchas ocasiones absolutamente determinantes ante el sino de una batalla, al tiempo que marcaron completamente una época de cambio en la concepción global de las confrontaciones armadas.
  • La consolidación del Egipto lágida, por Alba de Frutos, CSIC En el año 322 a. C. Alejandro Magno anexiona Egipto como parte de su creciente imperio y funda Alejandría. Confía su administración a un egipcio, Doloapsis, y la extracción fiscal a Cleómenes de Naucratis, un griego de Egipto, quien desempeñó su labor con poco escrúpulo y mucha corrupción. Tras la muerte del macedonio, en el 323, Egipto cae bajo dominio de su general Ptolomeo quien, fascinado por las posibilidades y recursos ofrecidos por el “don del Nilo”, dará comienzo al reino helenístico más estable y a la regencia de una de las dinastías más longevas.
  • Reseñas de libros, miniaturas y juegos.
  • Y además, introduciendo el nº 9: Ikko-Ikki, los monjes guerreros del Japón, por Stephen Turnbull, Universidad de LeedsAl mismo tiempo que las guerras entre católicos y protestantes desgarraban Europa, Japón experimentaba su propio conflicto religioso entre las fuerzas de los daymio (señores de la guerra samuráis) y los ejércitos de comunidades de clases bajas que compartían creencias budistas.
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    Nº 7: al-Andalus, de la conquista a la quiebra del califato

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  • al-Andalus: orto y ocaso de un estado militarizado, por Francisco García Fitz, Universidad de Extremadura 711, Guadalete-1031, Córdoba. Dos fechas y dos topónimos marcan el principio y el final de la etapa de mayor esplendor de la historia de al-Andalus. Entre una y otra un nuevo estado consiguió afirmarse en la Península Ibérica y configurar un poder político más fuerte y más rico que cualquiera de sus vecinos continentales.
  • La batalla de Poitiers, por Philippe Senac, Université Toulouse II-Le Mirail Entre todos los acontecimientos que marcaron la historia de las relaciones entre el Occidente medieval y el islam, la victoria de Carlos Martel en Poitiers en 732 es, sin duda, uno de los más renombrados.
  • La supervivencia de los reinos cristianos, por Sánchez-Arcilla, Universidad Complutense de Madrid Las luchas internas por la consecución del poder en el reino visigodo fueron uno de los principales desencadenantes de la invasión musulmana. Sin embargo, otros factores coadyuvaron también a dicho fenómeno, como fueron el proceso de expansión del Islam y la quiebra de las estructuras económicas, sociales y políticas del reino visigodo.
  • El guerrero andalusí, por Yeyo Balbás, El Clan del Cuervo El ejército andalusí ha sido co-protagonista de algunos de los hechos de armas más destacados de la historia española y, sin embargo, al mismo tiempo es uno de los más desconocidos. Tal vez este desinterés se deba a nuestra escasa identificación con la cultura islámica, pero también a una historiografía por lo general mucho más centrada en los aspectos políticos y socioeconómicos de la sociedad medieval antes que en su cultura material, donde el mundo militar ha sido, a pesar de toda la exaltación patriótica en torno a la Reconquista, un campo muy marginado.
  • Un ejército al servicio del califa: ‘Abd al-Rahman III y su política militar, por Virgilio Martínez Enamorado, Escuela de Estudios Árabes de Granada, CSIC En la historia de al-Andalus el hecho militar ha sido enfocado desde una perspectiva centrada en explicar cómo se defendió aquella sociedad “extraña” frente a los legítimos posesores del suelo hispano, los cristianos del norte, empeñados en acabar con su presencia manu militari y en recuperar lo que les pertenecía por derecho. Pocos han alcanzado a comprender la potencialidad que tenía el análisis del ejército andalusí para acercarse en lo esencial a esa sociedad, al mismo tiempo oriental y magrebí, que se implantó en la Península Ibérica.
  • Yihad durante el califato, por Cristina de la Puente, Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo, CCHS, CSIC Hasta la fecha han corrido ríos de tinta sobre las guerras entre moros y cristianos en la Península Ibérica, pero todavía se ha escrito muy poco sobre la información que las fuentes árabes proporcionan acerca de esas guerras. Además, cuando se han tenido en cuenta los testimonios dejados por los propios árabes sobre las luchas que mantuvieron entre sí o con otros pueblos, pocas veces se ha llevado a cabo un análisis historiográfico de esos relatos.
  • Tolerancia, convivencia y coexistencia en al-Andalus, ¿mito o realidad?, por Alejandro García Sanjuán, Universidad de Huelva La cuestión de las relaciones entre las comunidades religiosas (musulmanes, cristianos y judíos) que coexistieron en la península Ibérica durante la Edad Media ha sido, sin duda, una de las más controvertidas en relación con la caracterización de la evolución histórica de al-Andalus. En efecto, los posicionamientos de los investigadores en torno a este tema pueden llegar a ser completamente contrapuestos, oscilando entre la optimista afirmación de una tolerancia idílica y la pesimista negación de cualquier forma de convivencia.
  • Las campañas de Almanzor, por Xavier Ballestín Navarro, Universitat de Barcelona Bien como involuntario desencadenante de los hechos que en su momento sirvieron para conmemorar el milenario de Cataluña como nación, allá por el año 1985, bien como víctima inexistente de la espúrea derrota de Calatañazor, donde, según el Romancero viejo, perdió el tambor, la persona de Abu ‘Abd Allah Muhammad Ibn Abi ‘Amir, al-Mansur (938-1002), el Almanzor de las crónicas, ha despertado un interés rayano en la fascinación entre aquellos que han querido glosar su vida y, en ésta, su actividad bélica.
  • Reseñas de libros, miniaturas y juegos.
  • Y además, introduciendo el nº 8: Seleuco, señor de Asia, por Borja Antela, Univeristat Autònoma de Barcelona La vida del gran Seleuco comprende un relato ejemplar del periodo de los diádocos. Excepcional estratega y aguerrido soldado, Seleuco supo convertirse, como ningún otro personaje de su tiempo, en un poderoso general, capaz de sobrevivir a las intrigas de poder derivadas de la muerte de Alejandro, combatir a sus oponentes, expandir sus territorios y construir el imperio más extenso del mundo helenístico.
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    Nº 6: Talasocracias

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  • La guerra en el mar, por Yeyo Balbás, El Clan del Cuervo Durante siglos, los barcos fueron el único medio de transporte efectivo para personas y mercancías a larga distancia. Tanto para el desplazamiento de bienes como el comercio, la navegación resultó clave en el desarrolló económico de cualquier sociedad y, en consecuencia, se convirtió en una cuestión de vital importancia, cuyo control debía asegurarse mediante navíos de guerra.
  • La batalla del Delta: los Pueblos del Mar atacan Egipto, por Francisco Gracia Alonso, profesor de Prehistoria, UB La destrucción de Ugarit y la interrupción de la correspondencia real en la transición entre los siglos XIII y XII a. C. es una fuente inestimable sobre las convulsiones en la zona en torno al año 1200 a. C., comúnmente asociadas a las migraciones de los Pueblos del Mar, tras la inestabilidad causada por la actividad pirática de diversas flotas de origen desconocido durante las postrimerías del siglo XIII a. C. Su ataque a Egipto constituye un momento crucial, en la quizás primera batalla naval de la Historia registrada.
  • De la pentecontera a los gigantes helenísticos: la evolución de la marina de guerra griega, por Adolfo J. Domínguez Monedero, profesor de Historia Antigua, UAM La civilización griega se caracterizó, entre otros rasgos, por su estrecha vinculación al mar no sólo durante el periodo histórico, sino, incluso, durante las fases protohistóricas. Tan importante era esta relación con el mar que algunos autores griegos, como el propio Tucídides, convirtieron la lucha por su dominio y control en un auténtico motor de la Historia.
  • Sexto Pompeyo, Imperator pirata, por Luis Amela Valverde, CEIPAC, UB Dentro de la vorágine de las guerras civiles que marcaron el final de la República romana se han de destacar las peripecias, una vida de auténtico aventurero, de Sexto Pompeyo Magno, quien se hizo amo del Mediterráneo occidental durante unos años, siendo calificado como pirata por sus enemigos y recordado así en la historia.
  • La revolución naval vikinga, por Yeyo Balbás, El Clan del Cuervo Siempre se ha considerado a los vikingos el paradigma del bárbaro, el salvaje habitante de los confines del mundo civilizado, pues durante casi tres siglos sus sangrientas expediciones asolaron la costa atlántica europea. Sin embargo, la historiografía moderna tiende a destacar la importancia de sus actividades comerciales y de exploración, junto a la colonización de nuevos territorios. Una expansión que sólo fue posible gracias al desarrollo de un nuevo tipo de embarcaciones, caracterizadas por su versatilidad, capaces de realizar tanto travesías transoceánicas hasta Norteamérica como de remontar los ríos de Rusia para acceder al Mediterráneo.
  • El mar Negro en llamas: dragón vs. dromón, por Ilkka Syvänne Constantinopla fue siempre un fruto apetecido por los numerosos enemigos que Bizancio hubo de enfrentar a lo largo de su dilatada historia, tal y como vimos en el número 4 de Desperta Ferro, y el control del mar era imprescindible para cualquiera que quisiese apoderarse de la urbe del Bósforo. El ataque rus no sólo significó uno más de esos intentos, sino también el choque de dos tradiciones navales: la escandinava y la mediterránea.
  • La primera talasocracia musulmana: los omeyas en el Mediterráneo, por Xavier Ballestín, profesor de Historia Medieval, UB La conquista musulmana de Próximo Oriente, Egipto, Irán, el Magreb y la Península Ibérica ha cautivado la atención de quienes se han acercado a este proceso, tanto por su escala planetaria y su celeridad como por sus consecuencias de largo alcance. El dominio marítimo de las flotas omeyas constituye un puntal indispensable para conocer ese proceso
  • El azote del wako. La pirateria japonesa, por Stephen Turnbull A lo largo de un periodo de diez siglos las zonas costeras de China Corea fueron asoladas por bandas de feroces piratas cuyas incursiones causaban pánico y devastación incluso tierra adentro. El nombre que se les dio en China fue wokou, pronunciado en coreano como waegu, y esta palabra fue incorporada a la lengua japonesa como waco.
  • Reseñas de libros, miniaturas y juegos.
  • •Y además, introduciendo el nº 7: La batalla de Guadalete y la pérdida de España, por Amancio Isla Fred, Univeristat Rovira i Virgili Durante el mes de mayo del año 711 un ejército procedente del norte de África desembarcó en el Peñón de Gibraltar (Ŷabal Tariq) y ocupó la bahía de Algeciras. Dos meses después, este ejército infligió una tremenda derrota al comandado por el rey visigodo Rodrigo a resultas de la cual se inició la presencia y el dominio musulmán en la Península que habría de prolongarse más de siete siglos.
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    Nº 5: La República en peligro

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  • El mundo mediterráneo entre Cayo Mario y Julio César, por Pau Valdés Matías La Paz de Apamea (188 a. C.) consagró a Roma como el poder dominante dentro del Mediterráneo. Aunque a lo largo del siglo II a. C. dos de las grandes potencias helenísticas como Egipto y el reino seléucida perduraron, el poder romano será hegemónico.
  • El ejército romano de Mario a Pompeyo, por Yann Le Bohec, profesor de Historia Romana en La Sorbona Durante mucho tiempo los historiadores pensaron que Mario reformó de manera profunda el ejército romano. Sin embargo, las publicaciones más recientes realizan un análisis diferente: conforme a su mentalidad colectiva, los romanos preferían la evolución a la revolución, y los cambios fueron progresivos y más lentos de lo que creíamos.
  • Las guerras serviles en Sicilia, por Pedro López Barja de Quiroga, profesor de Historia Antigua en la Universidad de Santiago de Compostela “La ruina y una Ilíada de males se apoderaron de Sicilia” (Diodoro Sículo 36,6). Lo ignoramos casi todo acerca de las dos guerras serviles que conmovieron Sicilia durante el último tercio del siglo II a.C., y lo poco que sabemos es dudoso.
  • Tormenta sobre italia: las guerra cimbria, por Alberto Pérez Rubio Durante la última década del siglo II a. C. la República hubo de hacer frente a un peligro excepcional, la migración de cimbrios, teutones, ambrones y tigurinos, que hizo revivir en los romanos sus temores ancestrales a una invasión gala.
  • Sertorio, el patriota republicano, por Francisco Pina Polo, profesor de Historia Antigua en la Universidad de Zaragoza Quinto Sertorio fue un personaje controvertido en la Antigüedad, y ha seguido siéndolo en la historiografía moderna hasta nuestros días. Especialmente su reconocimiento como avezado estratega en el campo militar hizo de él un general famoso. Pero, al mismo tiempo, su enfrentamiento con Sila y con el Senado resultante de la dictadura silana le convirtió en uno de los protagonistas de un período que iba a ser decisivo en el devenir de la República romana.
  • Sertorio y los hispanos, por Fernando Quesada Sanz, profesor de Arqueología, UAM “Los valientes se entienden fácilmente con los valientes, y nunca brilló más el valor del soldado hispano que con un general romano” (Floro, Epit. II.10,2). Corre el año 75 a.C. Los generales Perpenna y Herennio, partidarios de Sertorio, han sido derrotados a las puertas de Valentia por una joven estrella en ascenso, Pompeyo, que llegará a ser conocido como Magno (Plutarco, Pomp. XVIII.5; Salustio Hist. II.98).
  • Gladiadores: del bustum a la arena, por Ricardo Cagigal En la Roma republicana la muerte de esclavos fue en muchos casos un instrumento de diversión colectiva, donde, más allá de la violencia, se buscaban formas siniestras de crueldad para satisfacer la pasión de una buena parte de los romanos. Esta forma de considerar al esclavo como a un mero objeto cambió, o al menos se suavizó, con el paso del tiempo.
  • Mitrídates VI, por Philip Matyszak El auge de Roma ha sido considerado por parte de los historiadores actuales, que cuentan con la ventaja de la perspectiva histórica, como un fenómeno inevitable e imparable. Sin embargo, esto estaba lejos de ser evidente en el siglo I a. C. Muchos, incluidos algunos romanos, pensaban que Roma se enfrentaba a la derrota total e incluso a la aniquilación y, en caso de caer, había un hombre dispuesto a levantar su propio imperio en el lugar del romano: Mitrídates VI del Ponto.
  • La campaña de Pompeyo contra Mitrídates VI del Ponto (66 a.C.), por Luis Amela Valverde, Grupo de Investigación CEIPAC, UB Cn. Pompeyo Magno (106-48 a. C.) fue uno de los generales más destacados de la tardía República romana y, curiosamente, fue el único que se enfrentó a los tres peligros que al mismo tiempo atenazaron a Roma: Q. Sertorio y su resistencia en Hispania, la endémica piratería cilicia y las guerras organizadas por Mitrídates VI del Ponto.
  • Reseñas de libros, miniaturas y juegos.
  • • Y además, introduciendo el nº 6: La marina catalanoaragonesa, por Mario Orsi Entre los siglos XIII y XV, los navegantes y barcos catalanoaragoneses surcaron los mares, apoyándose en una sólida tradición naval y militar. Sus rutas comerciales se extendieron desde el Atlántico hasta Oriente Medio, mientras los reyes de Aragón expandían su dominio político en el Mediterráneo centrooccidental.
  • Nº 4: Los sitios de Constantinopla

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  • Introducción al número: la evolución de la guerra de asedio, por Rubén Saez Abad Resulta muy complicado saber en qué momento histórico se produjo la aparición de las primeras máquinas de asedio en territorio mesopotámico, aunque probablemente sucediera de forma contemporánea a la aparición de las ciudades. Las primeras referencias escritas al empleo de ingenios de asedio las encontramos en los archivos de Mari, datados en el segundo milenio a. C.
  • Las murallas de Constantinopla, por Hilario Gómez Saafigueroa Último reducto de la defensa del Imperio, Constantinopla disfrutó durante siglos de la protección ofrecida por sus casi inexpugnables murallas, que solo pudieron ser superadas en 1204 por los caballeros de la IV Cruzada y en 1453 por los turcos.
  • Septimio Severo y el asedio de Bizancio de 193-195, por Julio Rodríguez González Tras casi un siglo de estabilidad política en Roma, el último día del año 192 d. C. iba a mar-car el comienzo de un turbulento período político-militar en el Imperio romano que, a su vez, daría paso a un agitado siglo III. El día mencionado, el emperador Cómodo (180-192) era asesinado por una conspiración dirigida por el jefe de la Guardia Pretoriana, el prefecto del pretorio Quinto Emilio Leto, y la amante del emperador, Marcia.
  • Barbari ad portas: El sitio ávaro-sasánida del 626, por Aitor Fernández Delgado Constantinopla, verano del año 626. Una terrible tenaza se cierne sobre la capital del Imperio. Mientras los persas sasánidas avanzan desde el este, por el oeste se aproxima una ingente confederación de “bárbaros” a cuya cabeza se encuentran los ávaros. La supervivencia del Imperio se haya seriamente comprometida. Heraclio está inmerso en una crucial campaña en el frente oriental, por lo que la ciudad debe ingeniárselas para hacer frente a la amenaza sin su emperador.
  • El primer ataque árabe contra Constantinopla: 668-678 Tras derrotar en el año 628 d. C. a su enemigo histórico, la Persia sasánida, el exhausto Imperio romano de Oriente no pudo hacer frente a la embestida de un nuevo antagonista destinado a cambiar la historia del mundo: el Islam. Perdidas sus provincias orientales, hostigado por los árabes en Anatolia y por los eslavos en los Balcanes, el Imperio se jugó su futuro en el último tercio del siglo VII d.c. a las mismas puertas de su capital, Constantinopla.
  • La población civil en los sitios, por José Manuel Rodriguez García, profesor de Historia Medieval, UNED No hay guerra donde la población civil no sea una de sus primeras víctimas. Esto es especialmente cierto en el tipo de guerra de desgaste y asedio que se practicaba en la época medieval. El problema viene, sin embargo, cuando empezamos a investigar y descubrimos que esa población civil, en el medioevo, no era tan “civil” como podíamos suponer en un principio.
  • Los asedios de Constantinopla 1203-1204, por Francisco García Fitz, profesor de Historia Medieval, Universidad de Extremadura “Nunca hubo un crimen mayor contra la humanidad que la Cuarta Cruzada. No sólo causó la destrucción o dispersión de todos los tesoros del pasado que Bizancio había almacenado devotamente, y la herida mortal de una civilización activa y aún grandiosa, sino que constituyó también un acto de gigantesca locura política… En el amplio alcance de la historia mundial, los resultados fueron totalmente desastrosos” S. Runciman, Historia de las cruzadas, pp.715-716.
  • 1453: la caída de Constantinopla, por Feridun Emecen, profesor de la Istanbul Üniversitesi, Turquía Constantinopla, fundada por Constantino I sobre la pequeña ciudad griega de Bizancio, tuvo el glorioso título de “primera capital de un imperio cristiano”. Para los gobernantes islámicos, la ciudad constituía fundamentalmente un objetivo militar que debía ser capturado, aunque rodeado de un halo de espiritualidad. Para las comunidades musulmanas, la conquista de Constantinopla era una obligación sagrada que acometer a toda costa. Más aún, la conquista de la ciudad había sido predicha por Mahoma, anuncio que despertó en muchos soberanos musulmanes el deseo de cumplir la profecía.
  • Reseñas de libros, miniaturas y juegos.
  • • Y además, introduciendo el nº 5: La campaña de Pompeyo contra los piratas, por Carlos Javier Pacheco López El origen de la piratería marítima se pierde en la noche de los tiempos. Posiblemente sea tan antiguo como el de la navegación. No obstante desde la primera mitad del s. II a.C. se sucedieron una serie de circunstancias que favorecerían su desarrollo y expansión. Su poder y organización crecerían hasta tal punto que Roma tendría que realizar un esfuerzo militar titánico para combatirla. Conozcamos y analicemos los hechos.
  • Nº 3: La herencia vikinga

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  • La herencia vikinga, por Manuel Velasco. Vikingo ha sido sinónimo de guerrero, pirata, saqueador y extorsionador, pero también debería serlo de colono, fundador de ciudades,literato y constructor de los mejores barcos de su tiempo. Una vida corta e intensa para este pueblo que acabó disolviéndose entre unos descendientes escandinavos que pronto se olvidaron de sus antepasados o entre aquellos pueblos con los que convivieron y transformaron, como anglosajones, irlandeses, francos o eslavos.
  • Vikingos en el Este. La penetración escandinava el la Europa del este durante la era vikinga, por John H. Lind, profesor de Historia Medieval en la Syddansk Universitet, Dinamarca. El papel que los escandinavos desempeñaron en el este se encuentra generalmente eclipsado por su actividad en el oeste, pero es una faceta que debe ser conveniente recordada.
  • La guardia varega, por Raffaele D’Amato. A finales del siglo IX Constantinopla, la capital del Imperio romano era la mayor y más rica ciudad de Europa. Su posición única en el Bósforo, donde múltiples rutas comerciales cruzan o finalizan, atrajo desde Escandinavia y Rusia a guerreros y aventureros que trazaron el “camino de los varegos a los griegos”. Estaban destinados a ser recordados como miembros de uno de los cuerpos de mercenarios más legendarios de la historia: la Guardia Varega.
  • Inglaterra 1066 AD, por Paul MacDonnell-Staff. Es esta una fecha que todos los escolares ingleses conocen, dado que fue un año trascendental en la historia inglesa, uno en el que los tres guerreros más sobresalientes de Europa rivalizaron por la corona inglesa y en el que tres grandes batallas se lucharon en suelo inglés para decidir quien gobernaría.
  • Poder y sociedad en la Sicilia normanda, por Mabel Villagra. Tras dos siglos de dominio islámico (827-1060), Sicilia (Siqilliyah, en árabe) había sido y era una amalgama de etnias y religiones: ortodoxos (griegos y albaneses), musulmanes (de origen árabe, andalusí, bereber y siciliano), minorías católicas (lombardos, italianos peninsulares) y judías.
  • Los normandos frente a los bizantinos: 1081-1085, por Ilkka Syvänne. Los primeros normandos llegaron a Italia hacia el 1017-18, empleados como mercenarios por los duques lombardos para hacer frente a los bizantinos. Aunque algunos no tardaron en cambiar de bando, los bizantinos también les parecieron débiles, por lo que los siempre oportunistas normandos pronto se volvieron contra ellos.
  • La transformación de Escandinavia: monarquías y cristianización, por Thomas Lindkvist, profesor de Historia Medieval en la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Antes de la era vikinga, Escandinavia estaba estructurada en señoríos menores liderados por caudillos que, con frecuencia, rivalizaban entre sí. El fin de la era vikinga dio paso al nacimiento de las monarquías cristianas de Dinamarca, Noruega y Suecia, al establecimiento de una iglesia dependiente del Papado e integrada en la Cristiandad occidental y al surgimiento de una nueva clase dominante, la aristocracia terrateniente. Los escandinavos se habían integrado en la cultura europea.
  • Herido por el hierro, mordido por el filo: el escudo en los siglos X-XI, por Yeyo Balbás, El Clan del Cuervo. El escudo empleado durante la mayor parte de la Alta Edad Media europea poseía forma circular y estaba fabricado en madera, con un orificio central donde se fijaba un asa que en su parte exterior quedaba protegida por una cúpula de hierro, a la que los romanos habían llamado umbo (de “ombligo”).
  • Reseñas de libros, miniaturas y juegos.
  • • Y además, introduciendo el nº 4: Filipo asedia Bizancio. La inicios de la poliorcética helenística, por Ruben Saez. Filipo II de Macedonia fue el soberano que daría el impulso definitivo al desarrollo de la maquinaria de asedio durante la Antigüedad, al aunar a una enorme ambición los fondos necesarios para asumir un proyecto de tal envergadura.
  • Nº 2: La amenaza celta

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  • La guerra en el mundo celta, por Alain Deyber, doctor en Historia Antigua por la Sorbona.A la hora de estudiar la guerra en el mundo celta conviene tener en cuenta aspectos de orden no solo político y militar, sino también social, económico y religioso.
  • Evolución de la panoplia y tácticas galas, por Fernando Quesada Sanz, profesor de Arqueología, UAM. Los galos…bárbaros feroces y aterradores por su fuerza, estatura y aspecto, que a veces incluso atacaban desnudos en un frenesí de furor. Eran terribles en el ataque pero inconstantes e indisciplinados, y se desalentaban fácilmente. Estaban, por tanto, destinados a ser vencidos y sometidos por el disciplinado y civilizador esfuerzo de Roma.
  • La batalla de Telamón, por Carlos Javier Pacheco. En el año 225 a.C. un enorme peligro amenazaba a Roma y a sus aliados. Tras una larga paz con los pueblos de la Galia Cisalpina, éstos habían formado una alianza militar con vistas a una invasión armada de tal magnitud que nunca antes se había visto otra igual. Analicemos esta campaña militar que sería la última gran aventura de los galos cisalpinos contra Roma.
  • Brenno y el ataque a Delfos del 279 a. C., por Francisco Gracia Alonso, profesor de Prehistoria, UB. “En los capiteles hay armas de oro, escudos ofrecidos por los atenienses después de la batalla de Maratón, y por los etolios –los de la izquierda y de detrás- los escudos de los gálatas, cuya forma es muy semejante a los de los persas” (Pausanias, X.19.4).
  • El fin de la Céltica hispana: las Guerras Celtibéricas, por Eduardo Sánchez-Moreno, profesor de Historia Antigua, UAM. “Guerra de fuego es denominada la que los romanos llevaron a cabo contra los celtíberos; extraordinaria fue la naturaleza de esta guerra, así como el carácter ininterrumpido de sus enfrentamientos, pues las guerras de Grecia y Asia suele terminarlas generalmente un solo combate, raras veces dos y las mismas batallas suelen decidirse en su solo momento, el del primer choque y encuentro de fuerzas. En esta guerra, sin embargo, sucedió todo lo contrario, pues la mayor parte de los combates los terminaba la noche y los hombres resistían con pleno ánimo sin que sus cuerpos cediesen ante la fatiga, sino que, desistiendo de la retirada, renovaban la lucha con mayor ímpetu, como si estuvieran arrepentidos” (Polibio, XXV. 1)
  • El celta en el imaginario grecorromano, por Alberto Pérez Rubio. La imagen que en las concepciones romana y helenística se tuvo del grupo de pueblos que la historiografía clásica englobaba como celtas vendría alimentada por la amenaza del tumultus gallicus, presente en la Urbs desde la toma de la ciudad a comienzos del siglo IV a. C., y, un siglo después, por la invasión gálata del 279 a. C. contra Grecia.
  • Arqueología de un mito: Celtomania y Celtoescepticismo, por Tomás Aguilera. Pocas culturas provocan tanta fascinación como la celta. Pocas nos llegan de forma más distorsionada. Sin poder dar una respuesta inequívoca y definitiva, es necesario ir desechando tópicos y falsedades, intentando distinguir historia y literatura, evidencias y manipulaciones.
  • • Entrevista a Frank Mathieu, armero y especialista en reconstrucción gala.
  • Reseñas de libros, miniaturas y juegos.
  • • Y además, introduciendo el nº 3: Vikingos en Irlanda, por Andy Halpin, conservador del Museo Nacional de Irlanda. La presencia de los vikingos en Irlanda está marcada por una paradoja fundamental. Aunque tuvieron un profundo impacto, especialmente en el desarrollo político y económico de la isla, los vikingos tuvieron mucho menos éxito como conquistadores en Irlanda que en Gran Bretaña, a pesar de que se puede considerar que Irlanda no estaba tan avanzada política y militarmente. ¿Es incorrecta esta aseveración o hubo otros factores que explican el diferente impacto que tuvieron los vikingos en ambas islas?
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    Nº 1: La caída de Roma

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  • El ejército romano en el siglo V, por Simon MacDowall.El siglo V es el periodo en el que, paradójicamente, más y menos sabemos sobre el ejército romano. Para ningún otro periodo de la historia de Roma contamos con una descripción tan exhaustiva del ejército como la que nos ofrece la Notitia Dignitatum, pero lo que sabemos de las campañas de este periodo parece contradecir la aparente fuerza del ejército descrito en la Notitia Dignitatum.
  • Hispania: de provincia romana a reino germano, por José Sánchez-Arcilla, catedrático de Hª del Derecho, UCM. Entre el 418 y el 531 Hispania pasará del dominio de Roma a convertirse en el reino visigodo, en un proceso que se inserta en la crisis y caída del Imperio de Occidente.
  • El sistema militar godo, por Ilkka Syvänne, doctor en Historia por la Universidad de Tampere (Finlandia). La Getica de Jordanes conserva vestigios significativos de la memoria tribal de las distintas tribus góticas, que desde Escandinavia, probablemente en algún lugar de lo que hoy es Suecia, cruzaron o bien al norte de la actual Alemania o directamente a Pomerania, Polonia, para desde allí migrar a las costas del mar Negro. La secuencia de esta migración explica cómo se conformaron las prácticas militares godas.
  • La rebelión bagauda, por Pablo Romero Gabella.El movimiento bagaúdico es una de las principales piezas del puzzle de la caída del Imperio Romano de Occidente en dos provincias: la Galia e Hispania. Cada vez sabemos algo más de estos rebeldes al orden romano en base al estudio de fuentes literarias fragmentarias (Mamertino, Aurelio Víctor, Orosio, Zósimo, Salviano, Rutilio Namanciano, Hidacio… ) ya que, hasta ahora, la arqueología poco ha aportado al tema.
  • Los hunos, por Iván Giménez.Los hunos, arquetipo de invasores bárbaros del Imperio romano, han sido presentados tradicionalmente como unos fieros guerreros nómadas venidos de los confines del mundo conocido que asolaron los territorios a su paso. Pero las relaciones entre este pueblo y los romanos de Oriente y Occidente fueron mucho más complejas.
  • La alimentación del legionario, por Roberto Pastrana, director de Stilus. La vida en las legiones era dura por naturaleza, pero al menos el agotador esfuerzo físico se veía recompensado todos los días con una gran dosis de calorías. Aunque el rancho oficial, abundante y variado para los cánones de la época, despierta hoy ciertos reparos entre los dietistas, su suministro sostuvo el poderío militar de un Imperio acosado en diferentes frentes.
  • Plumbatae por la Legio I Germanica. Existe armamento de largo alcance, como por ejemplo el arco y la flecha, y otro de corto alcance, como la lanza. A medio camino entre ambos tipos de armas los romanos supieron incorporar a su arsenal un elemento original, la plumbata.
  • El debate historiográfico, por Aitor Fernández. La cuestión de cómo llegó Roma, una de las construcciones políticas más longevas y sofisticadas que haya conocido la Historia de la Humanidad, a su fin, ha cautivado a numerosos historiadores a lo largo de los siglos. Las respuestas que se han dado a la misma han sido muy variadas, en función de los argumentos esgrimidos y las circunstancias históricas del período.
  • Reseñas de libros, miniaturas y juegos.
  • • Y además, introduciendo el nº 2: El mercenariado celta, por Alberto Pérez Rubio. La primera noticia que tenemos sobre mercenarios galos los sitúa al servicio de Cartago en la batalla de Himera (480 a. C.), pero es realmente en las décadas iniciales del siglo IV a. C. cuando su presencia comienza a hacerse común, reclutados por los estados de la cuenca mediterránea.
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    Número 0: La batalla de los Campos Cataláunicos

    guerrero

  • Éste es, por tanto, un ejemplar representativo de nuestra filosofía de trabajo, fundamentada en aunar artículos de calidad, a cargo de autores de contrastada solvencia, con un extraordinario contenido gráfico, que lejos de ser un mero soporte para texto tiene protagonismo por si mismo. En este caso hemos tenido el placer de contar como articulista con Simon MacDowall, todo un experto en la época Bajoimperial como atestiguan sus títulos publicados por la prestigiosa editorial Osprey Publishing.
    Desde DF hemos decidido regalaros a todos este número 0 ya que ¿qué puede haber mejor que probar algo antes de comprarlo?
  • guerra Antig&uedad Medievo Edad Media Roma celtas pilum gladius scutum hoplita legión falange cruzadas Constantinopla iberos germanos bárbaros vikingos celtiberos catapulta asedio escudo mercenario lanza caballero armadura cota de malla yelmo Grecia Alejandro normandos godos hunos almogavares conflicto bélico ballesta trirreme Cartago Aníbal partos César Imperio batalla combate ariete poliorcética falcata soliferreum