El sitio de Viena 1683

Desperta Ferro Historia Moderna

n.º 32
Febrero 2018
El sitio de Viena 1683
7€IVA incluido

Los sucesos que afectaron al centro de Europa en 1683 fueron singulares. La invasión otomana de las tierras de los Habsburgo vieneses y el asedio de su capital han sido considerados, durante mucho tiempo, el clímax de un enfrentamiento atávico entre enemigos acérrimos. Sin embargo, el carácter único de la última gran empresa del Imperio otomano en Europa viene dado por su brutalidad y su ambición, precisamente, en un siglo en el que Viena y la Sublime Puerta prefirieron la diplomacia para resolver sus contenciosos. Por entonces, el Imperio turco, calificado como decadente de forma prematura, había recobrado su vigor gracias a las reformas de los grandes visires de la familia Köprülü, el más ambicioso de cuyos integrantes, Kara Mustafá, resolvió llevar la hegemonía turca al centro de Europa. El agónico sitio de Viena y su fulgurante desenlace en la masiva batalla de Kahlenberg con la llegada de un ejército de socorro acaudillado por Juan III Sobieski, rey de Polonia, marcaron un punto de inflexión: la derrota otomana puso fin al proyecto de los Köprülü; para los Habsburgo, la victoria marcó el inicio de la reconquista de Hungría merced a un nuevo espíritu de cruzada.

El camino hacia la guerra por Yasir Yilmaz (Palacký University Olomouc)

Eclipsados durante largo tiempo por explicaciones reduccionistas basadas en la religión y consideraciones a corto plazo, los lectores deben saber que los sucesos de 1683 fueron, en realidad, el resultado de las peculiaridades institucionales que se formaron durante décadas y que rigieron los comportamientos de las cortes de Viena y Constantinopla a inicios de la época moderna. El estallido de una epidemia de peste en el Imperio otomano y Europa central a finales de la década de 1670 y principios de la de 1680 también tuvo una influencia sustancial en el asedio, otro elemento hasta ahora desatendido en los estudios sobre 1683.

Hungría, frontera militar por Gábor Ágoston (Georgetown University)

El 29 de agosto de 1526, las tropas otomanas exterminaron al ejército del reino de Hungría en la batalla de Mohács. Tras la conquista otomana de Buda, la mayor parte de los nobles y aristócratas húngaros abandonaron sus posesiones en la zona ocupada por los turcos y huyeron a las regiones del norte y el oeste del reino, en manos de los Habsburgo. Con la ayuda de Viena, reforzaron los fuertes que seguían en sus manos, que pronto se integraron en el sistema defensivo austriaco. Este sistema era parte integral de una larga línea defensiva que las potencias europeas construyeron frente a los otomanos y sus vasallos, que se extendía desde los presidios españoles en Argelia y Túnez, a través de las islas del Mediterráneo, Dalmacia, Croacia, Hungría, Polonia-Lituana y Ucrania, hasta la línea defensiva de Bélgorod en Moscovia.

La invasión otomana del Imperio por Ferenc Tóth (Történettudományi Intézet – MTA)

En la primavera de 1683, un enorme ejército otomano, formado por más de 200 000 hombres, se puso en camino a través de Hungría hacia Viena, el corazón de la Monarquía de los Habsburgo. Tras el intento fallido de 1529, el ejército del Gran turco se presentaba por segunda vez ante las murallas de la capital imperial. Ello suscitó un gran pánico en la ciudad y, por otra parte, la reacción enérgica de los países europeos afectados. Mientras el ejército del Emperador, al mando del duque Carlos de Lorena, libraba un serie de operaciones secundarias contra los turcos, las fuerzas aliadas de Polonia, Baviera, Sajonia y otras partes del Imperio se movilizaban con rapidez para marchar a levantar el sitio de Viena.

Las reformas militares otomanas por Kahraman Şakul (Istanbul Şehir University)

Una idea errónea pero común sobre el Imperio otomano es que su declive comenzó tras la muerte de Solimán en Magnífico en 1566 y que los signos de su debilidad militar ya eran evidentes en la batalla de Lepanto, en 1571 (véase Desperta Ferro Historia Moderna N.º 6: Lepanto). Pocos conocen que los otomanos alcanzaron su máxima expansión territorial justo en vísperas del segundo sitio de Viena. Sin duda, el siglo XVII fue muy distinto de los anteriores en términos militares. Fue una época de cambios a gran escala en las dimensiones y la composición del ejército, el reclutamiento, las tácticas y la financiación militar.

La defensa de Viena por Friedrich Edelmayer (Universität Wien)

El sitio de Viena –la “manzana dorada” del Sacro Imperio, para los otomanos– por parte de las tropas del sultán Mehmet IV bajo el mando del gran visir Kara Mustafá, entre el 14 de julio y el 12 de septiembre de 1683, ha dejado sus huellas en esta ciudad hasta el día de hoy. Acosada por incesantes bombardeos, amenazada por la propagación de incendios y el peligro de las minas con que los atacantes trataban de abrir brecha en las defensas, diezmados sus defensores por el hambre y las enfermedades, Viena estuvo a punto de caer en manos otomanas.

La batalla de Kahlenberg por Ferenc Tóth (Történettudományi Intézet – MTA)

El 12 septiembre de 1683 marcó un punto de inflexión en la historia de los conflictos entre la Monarquía de los Austrias y el Imperio otomano. Fue el giro decisivo que acabó de forma definitiva con la expansión otomana en Europa central e inició un nuevo periodo, el de la reconquista de los territorios europeos del Imperio otomano. La batalla de Kahlenberg, larga, confusa y costosa, fue también el triunfo de la cooperación militar internacional sobre el ejército del gran visir Kara Mustafá, que estaba a punto de culminar el sitio de Viena.

Juan Sobieski, un rey guerrero por Anna Kalinowska (Zamek Królewski w Warszawie)

Juan III Sobieski es uno de los monarcas de la República de las Dos Naciones (Rzeczpospolita Obojga Narodów) más conocidos en Europa. Recordado sobre todo como héroe y genial estratega, detuvo en 1683 al ejército del sultán turco y salvó Viena y a los Habsburgo austriacos. Sin embargo, su biografía es mucho más rica y compleja, no exenta de dolorosas experiencias en su juventud, alta política y fogosos amores. Después de más de trescientos años, los historiadores coinciden en que, a pesar de su cambiante fortuna política, gracias a sus grandes victorias militares, Sobieski merece sin duda la fama de la que goza hoy en día.

Introduciendo el N.º 33, Bolívar y la “Guerra a muerte” por Manuel Hernández González (Universidad de La Laguna)

El 19 de abril de 1810 la Junta Suprema de Caracas toma el poder y depone al capitán general Emparan. Un año después, el 5 de julio de 1811, se proclama la independencia, que sucumbe al año siguiente con la ocupación de Caracas por los realistas. Desde Colombia, donde se había refugiado, Simón Bolívar se decidió a entrar por los Andes en la llamada Campaña Admirable, que comenzó con la Declaración de Guerra a Muerte en Trujillo el 15 de junio de 1813. Con crudeza se encendió la mecha en la que sería la conflagración más sangrienta de cuantas sacudieron por esas fechas el corazón de la América española. Se calcula en un tercio de la población las pérdidas demográficas originadas.

podcast

El sitio de Viena 1683 en "Agora Historia - Capital Radio" El sitio de Viena 1683 en “La Mecánica del Caracol-EiTB”

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