En cada materia del conocimiento humano hay libros que, por distintas razones, se convierten en “clásicos”. Greece and Rome at War (1981), de Peter Connolly, es sin duda uno de ellos. Quien escribe estas líneas, de verdad no acaba de entender cómo han tenido que pasar treinta y cinco años para que, por fin, se haya traducido al español como La guerra en Grecia y Roma. Y ello gracias el esfuerzo y al entusiasmo de los editores de Desperta Ferro, una editorial modesta en recursos pero enorme en inteligencia. Porque no lo duden: es un libro que debe estar en las estanterías de un enamorado del mundo clásico en cualquiera sus facetas, sea aficionado o profesional. Peter (permítanme que le tutee, le conocí hace veinte años) era un gran tipo, en todos los sentidos. Cuando publicó sus primeros libros ilustrados en MacDonald Educational, allá por 1974-1975, era solo un ilustrador de enorme talento. Cuando en 1981 publicó Greece and Rome at War, llamó la atención de los mejores especialistas en armas antiguas, y en 1986 escribía trabajos académicos de alto nivel en el Museo Británico sobre el desarrollo de los pectorales metálicos en la Italia meridional durante la Edad del Hierro (¡toma ya!). Para 1990 era ya uno de los grandes de la arqueología experimental militar con sus trabajos sobre la silla de montar romana. Y desde entonces, Peter fue un especialista invitado sistemáticamente a los congresos especializados en armamento antiguo. Yo solo puedo lamentar que, empeñado en su última publicación sobre el Coliseo (2003), Peter Connolly no pudiera rematar su estudio sobre las campañas cesarianas en las cercanías de Ilerda (Lérida) que habíamos acordado publicaría en la revista Gladius del CSIC español, que por entonces yo dirigía. Me decía en esos años que su vista, desgastada por décadas de dibujo minucioso, ya le fallaba. Cuando falleció en 2012 era no solo miembro de la añeja y prestigiosísima Society of Antiquaries, sino también un Honorary Research Fellow en el Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres. La clave del éxito de La guerra en Grecia y Roma radica en una combinación, muy rara en 1981, de ilustraciones especializadas pero llamativas hechas ex profeso para ilustrar un discurso textual elegantemente presentado. Imágenes creadas, además, por el propio autor del texto, que resulta ser no solo un excelente especialista en el armamento y la historia militar clásica, sino además un divulgador dotado. Esa extraordinaria combinación de tres talentos en una sola persona permitió que el libro narrara de modo accesible lo que entonces era lo último en investigación, y que ahorrara muchas palabras recurriendo a unos dibujos que no solo complementaban el texto, sino que elevaban exponencialmente su valor al ser imágenes integrales al mismo, no añadidos buscados con más o menos acierto por un equipo editorial. Todavía hoy es un libro maravilloso, en su sentido literal de “extraordinario, excelente, admirable” (RAE). “Extraordinario”, porque todavía hoy es rara la completa integración de texto e imágenes de alta calidad (incluyendo además mapas tridimensionales y todo tipo de esquemas), todo del mismo autor. “Excelente”, porque Connolly consiguió condensar con claridad una enorme cantidad de información rigurosa de todo orden (tipología de las armas, empleo, tácticas y estrategia) en poco espacio. Y “admirable”, porque incluso en esta era de las reconstrucciones digitales por ordenador, las ilustraciones manuales de Peter siguen estando entre las más evocadoras, rigurosas y clarificadoras que nunca se han hecho sobre el mundo antiguo. Hoy –cuarenta años después– contamos con espléndidos ilustradores, quizá incluso más “actuales” y técnicamente superiores, pero dudo que encontrásemos a ninguno que no reconozca en Connolly a un maestro, inspirador y precursor. Pero es que, si además preguntamos a especialistas en la guerra y las armas del mundo clásico, pocos dejarían de citar a Peter como uno de los grandes. Peter Connolly publicó luego muchos otros trabajos de investigación (sobre todo en las revistas científicas Britannia y en el Journal of Roman Military Equipment Studies), pero la obra que reseñamos sigue siendo su trabajo más completo al abarcar todos los aspectos de la guerra en Grecia y Roma desde el Arcaísmo a la Antigüedad Tardía. Es cierto que han pasado muchos años, y que en algunos aspectos la investigación ha ido superando lo que se sabía en 1981, bien por adición de nuevos datos bien por corrección de las teorías. Pero incluso en esto los editores han hecho un gran esfuerzo de actualización. Un denso Apéndice 4 con numerosas notas casi página por página, al que se añade una excelente bibliografía puesta al día hasta 2014, permite al lector apreciar los avances de la investigación desde este añejo pero nada obsoleto clásico que es La guerra en Grecia y Roma. De verdad, si no lo conocían ya, no se lo pierdan. Y se lo dice alguien que ha escrito con cierto éxito algunos libros divulgativos de tono similar, quizá más actuales y más densos, con más problemas y menos certezas, pero que reconoce la inspiración que en su momento, y todavía hoy, suponen los trabajos del gran Peter Connolly.

Fernando Quesada Sanz. 

Desperta Ferro Antigua y medieval n.º36 / julio 2016