participación portuguesa en la Guerra Civil española

Cobertura de la sublevación militar por el Diario de Lisboa. La prensa salazarista desempeñará un importante papel en el marco de la participación portuguesa en la Guerra Civil española. Fuente: Fundaçao Mario Soares.

Dicho resultado favorable para los intereses franquistas no se produjo única y exclusivamente por obra de las acciones bélicas llevadas a cabo por los mandos rebeldes. Determinante y de gran alcance resultó el apoyo prestado por aquellos regímenes totalitarios de carácter fascista que tenían en vilo a Europa: la Alemania hitleriana y la Italia de Mussolini1. Sin embargo, Franco tuvo a otro aliado que quizás no destacó por la realización de grandes operaciones en el frente, pero que si se encargó de otro tipo de acciones decisivas para la victoria de la causa sublevada: el Portugal de Salazar.

Podemos decir que con el golpe de Estado fallido del 18 de julio de 1936 y la consecuente contienda civil, las relaciones hispano-lusas entran en una nueva fase. Ello se debe al hecho de que el gobierno de Salazar veía como una amenaza a España tras la instauración de la II República; puesto que la existencia de un régimen democrático en su vecino continental podía provocar que sectores opuestos a la dictadura lusa viesen en la España republicana un modelo a seguir.

Es por dicha razón que el Estado Novo no dudó en sumarse a la causa franquista. Así, Salazar alegó que era su deber ayudar a los sublevados con el fin de que no se produjera una revolución “bolchevique” en el país vecino2, e incluso adoptó la retórica de los mismos al afirmar que en España se estaba librando una “guerra de civilizaciones” cuya resolución afectaría enormemente al futuro del régimen autoritario luso3. Por estas razones, Portugal desplegó una intensa campaña a favor de la causa sublevada a través de tres frentes: la diplomacia, la propaganda y la “acción militar”.

Por su parte, y con motivo del estallido de la guerra civil en España, se creó en Londres el Comité de No Intervención –auspiciado por franceses y británicos– cuya finalidad era que el conflicto español no tuviera repercusiones en las relaciones entre los estados europeos, tensas ya de por sí debido al aumento de las dictaduras y la caída de las democracias del Viejo Continente. Encontramos en dicho escenario, un espacio donde el gobierno portugués se encargó de la defensa a ultranza de la causa sublevada y en él trató tanto de legitimar las actuaciones del bando franquista como de poder seguir apoyando al mismo. Muestra de esto es la no adhesión de Portugal al Comité hasta tres meses después del inicio de la contienda; alegando que la entrada en dicho organismo podría vulnerar su propia soberanía nacional.

Las claves de la participación portuguesa en la Guerra Civil española

Dicha resistencia se materializó en que la frontera hispano-lusa no fue controlada por este organismo y por ello, esta se convirtió en un elemento crucial para la victoria del ejército rebelde. La mencionada colaboración fue sobre todo decisiva en los primeros momentos de la contienda –cuando todavía el país luso no había firmado el Pacto de No Intervención– debido a que Portugal acudió en ayuda de los sublevados al facilitarle todos aquellos suministros necesarios para ganar la contienda. Como ejemplo podemos señalar la venta de grandes cantidades de combustible, las cuales se utilizaron en los vehículos pesados necesarios para el avance de dicho ejército. No obstante, Portugal no hizo este tipo de transacciones solamente por la cercanía que sentía hacia los postulados de los rebeldes; sino porque también generaba pingües beneficios económicos4.

Por otro lado, la frontera no solo sirvió para proveer de recursos a los sublevados; sino que poseyó una función mucho más dramática. Muchos opositores al régimen que estaba por llegar creyeron encontrar en Portugal un refugio donde evitar la guerra que estaba teniendo lugar en nuestro país. Debido a ello, muchos habitantes de poblaciones cercanas a la frontera trataron de esconderse en este lugar o huir a través del país vecino. Estos primeros refugiados chocaron, no obstante, con que los servicios de seguridad lusos tenían la orden de detener a aquellos que huían de las tropas sublevadas y devolverlos a España; incumpliendo de forma flagrante la legislación sobre los derechos de los refugiados. De esta manera, se escribe uno de los párrafos más tristes de la historia reciente de las relaciones hispano-portuguesas5.

El segundo de los ámbitos donde podemos observar el papel de Portugal en la Guerra Civil es en la propaganda realizada por la prensa afín al salazarismo. Las emisoras lusas y los diarios del país vecino no dudaron en defender la postura gubernamental durante el desarrollo del conflicto; así como en desmentir todas aquellas informaciones negativas sobre los rebeldes que procedían de medios británicos o franceses. Se encargaba de esta forma de legitimar, a ojos de la población, la sublevación franquista.

De hecho, la prensa no solo se usó para esta labor; sino que también actuó como método de captación de voluntarios que quisieran participar en la contienda. Esta tarea se realizó de forma subliminal con el fin de que no se pudieran tener pruebas explícitas de la participación de Portugal en la contienda hasta la victoria del bando franquista. Sin embargo, no fueron pocos los periódicos que informaban de las “hazañas” de esos voluntarios portugueses en suelo español, los cuales recibieron el nombre de “viriatos”6.

Como consecuencia, en el terreno militar se ha contabilizado la existencia de un gran número de voluntarios lusos encuadrados en la Legión Extranjera. Dichos contingentes estaban formados por grupos de jóvenes que se habían enrolado en dicha organización paramilitar, persuadidos por las doctrinas nacionalistas y anticomunistas promulgadas por pensadores reaccionarios.

No obstante, el Estado Novo no se hizo cargo de estos destacamentos, los cuales actuaron siguiendo las órdenes de los sublevados. Nos encontramos así como una actitud ambigua del gobierno portugués; puesto que Salazar utilizó la presencia de estos voluntarios como argumento con el cual señalar la importancia de la ayuda lusa7 en la caída de la República pero a su vez, una vez finalizada la contienda, no quiso hacerse cargo de los “viriatos” retornados, apuntando que estos fueron al frente español de forma clandestina y por ello, no podrían recibir una pensión por los servicios prestados a la causa franquista.

De estas tres formas, el Estado Novo participó en la Guerra Civil española. Como consecuencia de la ayuda prestada a los sublevados, Portugal no dejó de señalar que España –y más concretamente Franco- había contraído una “deuda”8 con el régimen salazarista y esta debía ser saldada cuando Portugal entrase en algún conflicto en el futuro. Ello hizo que España participase –de forma encubierta– en la guerra que tuvo el país vecino con sus colonias africanas; contienda que provocó el aislamiento y posterior caída del Estado Novo.

Notas

1. CASANOVA, Julián. República y Guerra Civil. Vol. 8 de la Historia de España, dirigida por Josep Fontana y Ramón Villares. Barcelona: Crítica/Marcial Pons. 2007 p.411

2. SALAS LARRAZÁBAL, Jesús, Intervención extranjera en la guerra de España, Madrid, Editora Nacional, 1974, p. 113.

3. DE LA TORRE GÓMEZ, Hipólito y SÁNCHEZ CERVELLÓ, Josep. Portugal en el siglo XX, Madrid, Istmo, 1996, p. 191 y ss.

4. CHAVES PALACIOS, Julián. “Franquismo y Salazarismo unidos por la frontera: cooperación y entendimiento en la lucha contra la disidencia (1936-1950).” Cahiers de civilisation espagnole contemporaine (18).2017.

5. Ibídem.

6. PENA-RODRÍGUEZ, Alberto. “Salazar y los viriatos. Los combatientes portugueses en la Guerra Civil española: prensa y propaganda”. Spagna Contemporanea. (47). 2015.p.13 y ss.

7. Las cifras más fiables indican que de 5000 a 10000 voluntarios portugueses lucharon en España.

8. TISCAR SANTIAGO, María José. “Deuda Saldada: Franco, el régimen y la guerra colonial portuguesa.” Espacio, tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, (25), 2013 p.131.

 

Este artículo forma parte del II Concurso de Microensayo Histórico y Microrrelato Desperta Ferro en la categoría de microensayo. La documentación, veracidad y originalidad del artículo son responsabilidad única de su autor.

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