Operación Militar Especial vs guerra en Ucrania. El error de lo definido

Bombardeo ruso contra las infraestructuras de telecomunicaciones de Kiev, 1 de marzo de 2022, durante los primeros compases de la operación militar especial/guerra en Ucrania. Fuente: Wikimedia Commons/Mvs.gov.ua

Definición de guerra y calificativos que, en España, desde el siglo XIX, han sido recogidos explicativamente en los diccionarios militares (hasta 91 en el Diccionario militar de nuestro tratadista Almirante publicado en 1869), y luego en algunos de los civiles dedicados a los conflictos bélicos de cada momento. Definición permanente en lo general, en lo básico, a la que se han ido añadiendo con el tiempo unos nuevos calificativos con desaparición de algunos anteriores; calificativos evolutivos según la mirada de quienes, en cada momento, los formulan y los acogen, atendiendo a formas nuevas, así visualizadas, de confrontación bélica.

Así, desde aquellos mantenidos en el tiempo llegamos a la actualidad de la guerra de Ucrania, una guerra que amén de calificarla por el nombre de los contendientes, por el lugar donde se asienta, por la previsión de su duración, por la justicia de su realidad, etc. se incorpora a los conceptos más actuales de guerra asimétrica, de guerra híbrida, de guerra «apoderada» según la visión rusa, como definiciones nuevas que superan todas las definiciones anteriores. Pero, tales calificativos ¿son en verdad algo nuevo? ¿o es más de los mismo bajo nuevas denominaciones?

Congresos y debates se han realizado apuntando reiteradamente tales conceptos como novedad olvidando, en algunos casos, dos elementos a considerar: la historia para comparar y detectar los cambios habidos en su caso, y el «error de lo definido» de los diccionarios.

En el primer caso siempre podemos encontrar guerras, salvando las distancias en cuanto a armas, medios de guerra, procedimientos…, de características similares a las actuales, aunque, lógicamente, no iguales en todo (así en guerras pasadas, salvando las distancias, se podría hablar de asimetría y de su carácter híbrido), y, en el segundo, ligado al primero, alcanzar las diferencias explicativas de aquellas ajustadas a la realidad de cada momento.

Hay que tener en cuenta que, en cada tiempo, se definen las cosas tal y como se ven, sin embargo, todas esas definiciones, cuando cambian por cualquier motivo, dejan de ser válidas, parcialmente o al completo, de ahí que en cada definición inicial haya un posible «error de lo definido» en atención a que hay que corregir la definición primigenia, permaneciendo lo esencial, para actualizarla.

Un ejemplo: en algunos diccionarios militares del siglo XIX se consideraba que los espías, necesarios en cuanto «ojos del Ejército», en razón a sus métodos y procedimientos de actuación, desarrollaban un trabajo bajo y repugnante, a no ser que se realizara por algún miembro del Ejército. Definición que en la actualidad ha cambiado al considerar a aquellos espías como tales fuera de la consideración de agente secreto o agentes de un servicio de inteligencia dándoles, fuera de aspectos peyorativos anteriores, un valor moral diferente.

Así, de una forma u otra, alcanzamos la comprensión de ese «error de lo definido», para hacer ver que, en las guerras, en cuanto a sus efectos, nada ha cambiado tanto como para tener que repensarlas cada vez que aparecen y denominarlas de manera diferente, y ello por cuanto, en el fondo, la guerra, como tal, sigue siendo la guerra. No obstante, sean bienvenidas las nuevas definiciones y calificaciones, sobre todo cuando sirven para aclarar nuestra realidad corrigiendo aquel posible «error de lo definido».

Y así, mientras unos están interesadamente en el «error de lo definido», apoyando una guerra aceptada como tal, otros la desarrollan, con todas las consecuencias que una guerra conlleva, fuera de tal error en su definición, pero, eso sí, dentro del error que supone su propia realidad.

Así, incluso a aquella guerra, provocada por una invasión armada territorial (como ha habido muchas en tiempos pasados y más actuales), guerra que lo es según todos los efectos producidos, se la saca fuera de toda definición hablando de «operación militar especial»: acción bélica de invasión calificada así por los invasores rusos, como se dijo en su comienzo, al no  haber una declaración formal, oficial, de la misma, es decir, faltando una motivación clara provocadora de tal agresión, lo que no evita que tal operación, dentro de su plan estratégico, no sea en nada pacífico.

 Así, a la vista de sus efectos ¿quién pone en duda que tal operación es una guerra?, la primera del siglo XXI en Europa, la guerra ahora «de moda» como algún corresponsal la ha definido dada su constante difusión, un tanto folletinesca, en los medios.

Definición de operación militar especial que con el calificativo de especial está modificando los conceptos clásicos recogidos actualmente bajo aquellos de «operación militar», «operación de guerra»; operaciones también calificadas en nuestros diccionarios según misiones, el espacio geográfico en el que se desarrollan y el tipo de fuerzas intervinientes.

¿Se están corrigiendo pues definiciones anteriores con una base razonada? o bien ¿el posible «error de lo definido» ha nacido de un interés falsamente justificativo? La respuesta es clara por sus efectos, razón por la que ya nadie habla de operación militar especial sino de guerra, y por razón de sus contendientes, guerra ruso-ucraniana, y por su motivación desde el lado ruso de guerra de invasión, de conquista, de anexión, de expansión… si se quiere, pudiendo añadirle algunos calificativos más de acuerdo con los tipos de acciones, medios, procedimientos empleados…

En la próxima Cumbre de la OTAN de Madrid, al margen de determinar estrategias para al futuro, tal guerra, sin caer en aquel «error de lo definido», será tomada como tal.

Y bajo esa visión, seguramente se analizará (de nuevo) buscando soluciones ajustadas al momento actual pero pensadas en su posible evolución, considerando además que, de una forma u otra, Europa está en guerra: unos países convertidos en centros logísticos bélicos para Ucrania y todos sufriendo el rebote de nuestras sanciones económicas.

Soluciones que seguramente serán disuasorias, pero que han de evitar que su disuasión deje de estar disuadida por el belicismo ruso. Esperemos…

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