Nos encontramos ante la primera edición española de un auténtico clásico de la historia militar y la militaria romana. Los autores del libro gozan de un prestigio consolidado, de larga trayectoria en este terreno, con trabajos individuales sobre múltiples aspectos del complejo mundo castrense, tales como arquería, atalajes, etc. Pocos libros tienen el privilegio de convertirse en referente indispensable de un determinado campo científico, tanto para el neófito (que encuentra en él una notable visión de conjunto), como para el experto (que recurre a esta obra para encuadrar sus estudios particulares). Su mérito reside en la exposición clara y amena, así como en el rigor de los datos, documentados no solo con los hallazgos más representativos, sino también con los descubrimientos más actuales. Además, fue una de las primeras recopilaciones sobre militaria romana que incorporaba aspectos tan variopintos como las fuentes iconográficas o las arqueológicas, junto con interpretaciones de índole sociológica; pues anteriormente solo se contaba en lengua inglesa con el libro de H. R. Robinson The Armour of Imperial Rome (Londres, 1975), el cual se centraba más en las reconstrucciones. Podemos asegurar que la publicación de su primera edición inglesa, allá por el año 1989, contribuyó a la popularización y la dinamización de los estudios sobre el equipo militar romano en todo el occidente europeo, rompiendo el monopolio del que hasta ese momento disfrutaban los trabajos escritos en alemán. No debemos olvidar que, gracias al esfuerzo de estos autores, se abrieron nuevos canales de comunicación para los investigadores sobre militaria romana, con las publicaciones periódicas Arma y The Journal of Roman Military Equipment Studies (JRMES). La obra original ha conocido ya varias ediciones, las cuales resultaban inevitables si se quería poner al día el conocimiento sobre el equipamiento militar añadiendo la información proveniente de zonas geográficas menos conocidas. La edición que ha traducido Desperta Ferro es de particular interés para Hispania, puesto que en ella se incluyen algunos de los hallazgos realizados en los últimos años, como los del campamento de la Legio VII en León, algo que se echaba en falta en las ediciones anteriores, en las que nuestro país estaba representado únicamente por los descubrimientos de época republicana. Respecto a la línea argumental, que constituye gran parte del cuerpo de la obra, traza la evolución y desarrollo del equipo usado por los soldados romanos a través de los siglos. Sigue dos esquemas paralelos: la presentación cronológica, dividida en cinco grandes periodos (la República, de Augusto a Adriano, los Antoninos, el ejército en crisis y el Dominado); y la división por categorías de los objetos (armas, armaduras y otros equipamientos), subdividiendo estos últimos en apartados que conciernen a grupos concretos de objetos (espadas, puñales, cascos…). La obra se completa con capítulos introductorios que relacionan el equipamiento castrense con los testimonios iconográficos o epigráficos que han pervivido hasta nuestros días. Dentro de este bloque destacamos el dedicado a enmarcar estos hallazgos dentro de la evidencia arqueológica que los sustenta (ocultamientos de armas, ofrendas votivas, enterramientos, etc.), especialmente sugestivo al demostrar cómo el mundo militar impregna otros ámbitos de la cultura romana. También magnífica es la sección final, que aborda, en primer lugar, los aspectos inherentes a la producción y tecnología; para finalizar con una serie de apartados donde se interpreta el equipo militar desde un punto de vista antropológico. Los autores examinan los lugares de fabricación dentro de los propios campamentos, la estructura del artesanado militar o las implicaciones metalúrgicas. La identidad del soldado romano, la propiedad y el almacenamiento del equipo, la influencia de los gustos individuales de los soldados en la decoración, los factores que afectaron a la dinámica de innovación que caracterizó al equipamiento durante toda la romanidad, así como la interacción con otros pueblos como motor del cambio, son aspectos meticulosamente analizados que nos hacen entender estos objetos dentro de un marco más amplio que el estrictamente funcional. No podemos dejar de comentar, como un valor añadido de la obra, el completísimo y extenso apartado bibliográfico, pues en él se encuentran compendiadas tanto las obras de lectura obligada como aquellas anecdóticas, que todo aquel atraído por la militaria romana puede encontrar de interés. En cuanto a la traducción, se trata de una labor respetuosa con el original. Virtud indiscutible, además, es la versión de los términos técnicos adaptados a un lenguaje más profano, pues a menudo resulta difícil traducir voces específicas de otros idiomas sin una correlación exacta con el nuestro.

Joaquín Aurrecoechea.

Desperta Ferro Antigua y medieval n.º38 / noviembre 2016