En verano de 1656 la situación en Flandes era delicada, pues un ejército francés de 30.000 hombres al mando de los mariscales de Turena y de La Ferté asediaba la ciudad de Valenciennes, donde resistía, al mando del duque de Bournonville, secundado como lugartenientes por La Motteria y don Francisco de Meneses, una guarnición de 2.000 españoles y 300 jinetes, auxiliados por 6.000 hombres de la milicia de la ciudad.

Asedio de Valenciennes

Mapa del asedio de la ciudad de Valenciennes realizado por los mariscales de Turena y de La Ferté y levantado por el príncipe de Condè y don Juan de Austria el 16 de julio de 1656.

Don Juan José de Austria, junto al príncipe de Condé, el conde de Funsaldaña, el conde de Marsín, el príncipe de Ligné (al mando de la caballería), don Fernando de Solis (al mando de la artillería) y el marqués de Caracena (gobernador de las Armas de Flandes), reunió un ejército de 22.000 hombres entre españoles, flamencos, valones, borgoñones, italianos, irlandeses y alemanes.

La marcha de este ejército se inició en junio, llegando a Douai el 25 de ese mes, donde se situó el cuartel general y desde donde se comenzó a hostigar los convoyes de abastecimiento franceses.

Valenciennes

El cerco a la ciudad, asentada a caballo sobre el curso del río Escalda, había comenzado cuando el 18 de mayo los franceses avanzaron sobre ella. Los galos dividieron sus tropas en dos campamentos:

Al este del Escalda estaban las tropas del mariscal de Turena, compuestas por los regimientos de infantería suiza, de Marine y Rabure, los regimientos del cardenal Mazarino, los regimientos del Rey, los escuadrones de caballería de Guardas del Rey y de Mazarino y otros cinco escuadrones de caballería. Más al sur, en el flanco izquierdo de Turena, se situaron las tropas lorenesas al mando del conde de Lignevilla (capitán general de las tropas). Totalizaba unos 20.000 hombres.

Al oeste del río estaban los cuarteles del mariscal de La Ferté con los tercios de Borgoña, Champaña y Bria, dos regimientos de caballería y el de las Guardia de La Ferté. Unos 10.000 hombres.

Las obras para la circunvalación de la villa comenzaron el 16 de junio y a principios de julio se terminó de cerrar el anillo de asedio, compuesto por una doble trinchera. El bombardeo de la ciudad corrió a cargo de 55 cañones (40 de Turena y 15 de La Ferté).

El 1 de julio las tropas hispánicas avanzaron sobre la ciudad y situaron su campamento al sur de la misma, sobre una pequeña elevación, a poca distancia del flanco izquierdo de Turena. El campamento hispánico protegió sus flancos al apoyar el izquierdo sobre el Escalda, tendiendo varios puentes, y el derecho sobre el Rouelle. El grueso principal de las tropas quedó enfrentado al campamento de Turena, lo que le hizo pensar que el ataque principal recaería sobre sus tropas.

Al día siguiente Condé, Caracena, Ligné y Marsin realizaron un reconocimiento en fuerza de las defensas de La Ferté, tras unas escaramuzas el grueso de las tropas hispánicas repasó el río dejando un destacamento como cabeza de puente en la casa de Urtebise.

Los hispánicos mantuvieron varias escaramuzas con las baterías de Turena que disparaban sobre la ciudad sin poder acallarlas. Mientras, los defensores realizaban frecuentes salidas, que bien apoyadas por las milicias de la ciudad dificultaban los trabajos de los zapadores franceses.

Valenciennes

Beleg en ontzet van Valenciennes, 1656, anónimo, 1656-1660 (Rijksmuseum).

La batalla de Valenciennes

A las diez de la noche del día 15 de julio los hispánicos comenzaron a cruzar el Escalda por once puentes que habían sido tendidos previamente. Aunque uno de ellos se rompió la operación se realizó sin oposición y sin que Turena se percatase. Se encendió un fuego en Urtebise que sirvió de punto de reunión a las columnas que avanzaron en absoluto silencio. Mientras, la artillería hispánica disparaba sobre las posiciones francesas para ocultar cualquier ruido y llamar la atención de los sitiadores.

Una vez cruzó el río el ejército se dividió en cuatro agrupaciones. En vanguardia del despliegue iban tiradores escogidos y granaderos, tras ellos la infantería: don Juan José y Caracena a la derecha, con españoles e irlandeses, a su izquierda el príncipe de Ligne con los tercios valones, el centro lo ocupaba Condé y el flanco izquierdo, el conde de Marsin con las denominadas fuerzas nuevas, tras ellos los zapadores, listos para rellenar las trincheras y despejar el camino a la caballería. A cada cuerpo se le asignó una fuerza equivalente de caballería de apoyo.

La señal para iniciar el ataque lo dieron los cañones del campamento hispánico al lanzar tres salvas. El asalto no cogió desprevenidos a los soldados de La Ferté y los primeros cruces de disparos se produjeron a muy corta distancia, cuando los hombres de don Juan José llegaron hasta las empalizadas exteriores y tiradores y granaderos entraron en acción. En cuanto se ganó la trinchera, al tercer asalto, se procedió a limpiar el camino de estacas y a cegar los fosos para el ataque de la caballería, encabezada personalmente por Condé.

Sus tropas consiguieron rodear a parte de los hombres de La Ferté, el cuál reunió unos escuadrones de caballería y encabezó una carga en plena noche para auxiliar a sus soldados. La derrota fue completa y La Ferté fue herido en una pierna y capturado.

Batalla de Valenciennes Dalmau

La batalla de Valenciennes 1656, Augusto Ferrer-Dalmau.

Al amanecer la defensa francesa se había hundido. Turena había rechazado un ataque de diversión de 4.000 españoles, lo que no le permitió darse cuenta que el ataque principal se realizaba contra el otro campamento, y cuando pudo reaccionar los refuerzos enviados no pudieron socorrer a las tropas de La Ferté, ya que el duque de Bournonville había abierto las esclusas y dañado los puentes tendidos por los franceses.

Los hispánicos habían penetrado en las defensas de La Ferté por tres puntos distintos y antes de amanecer tomaron contacto con la villa asediada entrando el primero de todos don Juan José, Condé lo hizo a las seis de la mañana. Mientras, las tropas francesas se encontraban huyendo en completo desorden en sentido norte, solamente escaparon 2.000 de los 10.000 hombres con los que contaba La Ferté. La debacle del ejército francés había sido completa.

Los hispánicos fueron entretenidos en la ciudad por las muestras de agradecimiento y una misa Te Deum, por lo que cuando se pudo organizar el ataque sobre el campamento de Turena, este ya se encontraba desierto. El mariscal de Francia y los restos de su ejército, en orden de batalla, se replegaron sobre Quesnoy pero dejando atrás toda la artillería, el equipo y los bagajes.

Los hispánicos tomaron 7.000 prisioneros, 1.200 de ellos de los regimientos de Las Guardias, incluidos el mariscal La Ferté, el conde de Estreches (comisario general de la caballería) y el conde de Grandpre (gobernador de Arrás), que moriría poco después a causa de sus heridas, por citar a algunos de los oficiales de mayor rango. Los franceses tuvieron 12.000 muertos, 3.000 en los ataques a la plaza y 9.000 en la batalla. Las tropas hispánicas apenas perdieron 600 hombres.

Conclusión

La victoria de don Juan José fue clara y a su llegada a Bruselas fue recibido por una población entusiasmada.

Pese a que su ejército estaba en inferioridad supo aprovechar la situación del ejército francés, dividido en dos campamentos y comunicados por unos puentes sobre el Escalda. La coordinación del ejército de socorro y los defensores de la plaza fue otro de los factores que facilitó la victoria al conseguir destruir los puentes, ya que evitó que el ejército de don Juan José combatiese en inferioridad (los franceses tenían 115 escuadrones de caballería y 31 de infantería, frente a 81 de caballería y 27 de infantería de las tropas hispánicas). Hay que destacar la pasividad de Turena, que no buscó la batalla campal antes, probablemente confiado en su reciente victoria en Arrás y convencido que el ataque se realizaría sobre su posición.

El asalto nocturno no triunfó gracias a un golpe de mano, sino a la sorpresa que supuso el que cuando se encendieron las hogueras, a fin de mejorar la visibilidad, los franceses se encontraron que se les atacaba por cuatro puntos distintos el grueso del ejército de socorro. El combate demostró un gran arrojo por parte de los hispánicos, encabezados por don Juan José y Condé, que pelearon espada en mano, y un enorme sacrificio por parte de los franceses que consiguieron rechazar los tres primeros asaltos antes de que se desmoronase la defensa.

Esta última victoria de los tercios no sirvió para cerrar una paz favorable. Como en ocasiones anteriores, sirva de ejemplos Mühlberg o Nördlingen, se añadieron nuevos enemigos a la Monarquía Hispánica, en este caso la Inglaterra de Cromwell. El resultado final de la guerra es de todos conocido pero creo que merecía la pena rescatar del olvido este episodio que supuso la última gran victoria de los tercios españoles de Flandes.

Por Rafael Rodrigo Fernández, doctor en Historia.

Para más información sobre el socorro y la batalla de Valenciennes, te invitamos a visitar este hilo del foro de historia militar El Gran Capitán.

Bibliografía

ARESPACOCHAGA, J.B. (1656) Segunda relacion de la famosa vitoria que las armas de su Magestad han tenido contra las de Francia en el sitio de Valencianas […]

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