Pickelhaube

El antecesor del Stahlhelm de acero fue el Pickelhaube de cuero, en este caso de oficial alemán de la Primera Guerra Mundial (probablemente en uso antes), con punta, placa frontal (ojo de Dios, apretón de manos, llama, con el lema «Gott zur Ehr, dem Nächsten zur Wehr» –»Por la gloria de Dios y la defensa del prójimo»–) y barboquejo de latón. © Europeana

Los avances de la Revolución Industrial puestos al servicio de la maquinaria de guerra propiciaron el desarrollo de armas capaces de infligir pérdidas devastadoras en los ejércitos. La guerra de trincheras puso en evidencia, entre sus muchos horrores, el elevado número de bajas en ambos bandos por heridas en la cabeza. En las trincheras la cabeza era la parte del cuerpo más expuesta, lo que hacía más probable que fuese alcanzada por la bala de un francotirador, por los fragmentos de un proyectil altamente explosivo o por schrapnel.[1] Las estadísticas de la época indican que de cada 100 muertos en combate 47 morían por heridas en la cabeza, y de los heridos en la cabeza, en torno a la mitad fallecían como consecuencia de las lesiones sufridas. Así pues, el 75% de las heridas en la cabeza podían considerarse mortales.[2] El alto número de muertes por heridas en el cráneo evidenció ya en los primeros meses de la guerra y para todos los bandos enfrentados la insuficiente protección de la que disponía la tropa. Gorras de paño o fieltro, e incluso el Pickelhaube, el casco con punta que usaban los soldados alemanes, fabricado habitualmente con cuero, de poco servían contra la metralla.

Ya en febrero de 1915 el Comandante Supremo francés, mariscal Joffre, enfatizó el problema que suponían las heridas del la cabeza y optó por una solución relativamente sencilla y viable que le presentó el Intendente General August Louis Adrian el 13 de abril. Basándose en el diseño del casco de metal que ya empleaba el cuerpo de bomberos francés, se decidió fabricar uno similar utilizando una plancha de acero de 0,8 mm con una aleación suave de carbono y manganeso que se podía prensar con facilidad para obtener la forma deseada.

Para la producción del casco eran necesarias cuatro partes: la campana, la cresta y las viseras anterior y posterior, que se ensamblaban entre sí en sucesivos procesos. Su producción en masa se aceleró gracias al uso de moldes y, sobre todo, a que se optó por un acero blando, maleable y fácil de trabajar. No era muy resistente; los proyectiles podían penetrarlo con relativa facilidad. No obstante tenía la ventaja de que no se astillaba con los impactos, con lo cual sí evitaba las heridas más graves. El casco, que recibió el nombre de modelo Adrian, era cómodo, ligero (apenas pesaba 760 gramos) y su diseño estaba bien integrado en la tradición militar, con lo que tuvo una gran aceptación entre los soldados. Para finales de 1915 se habían distribuido ya entre las tropas 3 125 000 unidades de cascos Adrian. Italianos, rusos, belgas y serbios adoptaron el casco Adrian para sus fuerzas armadas. Hacia el final de la guerra se habían producido un total de veinte millones de unidades.[3]

Los británicos basaron el diseño de sus cascos de acero en una patente del ingeniero londinense John Leopold Brodie, registrada en Londres el 14 de agosto de 1915. Su diseño estaba basado en un principio básico: el casco debía tener una forma simple para garantizar una producción en masa rápida y económica. El resultado fue un modelo, inspirado en cascos de los siglos XV y XVI, cuya forma recordaba en cierto modo a un plato de sopa. No obstante poseía valiosas ventajas.

Por un lado, el ala ancha característica proporcionaba una buena protección para la cabeza y los hombros contra la metralla. Por otro lado, la forma sencilla del casco permitía el uso para su fabricación de un acero cuya resistencia balística era marcadamente superior al utilizado en el modelo Adrian francés. De hecho, su peso era ligeramente superior al modelo Adrian (950 gramos frente a los 760 gramos del modelo francés).

Las tropas británicas destacadas en Francia recibieron ya en septiembre de 1915 los primeros modelos de casco Brodie de prueba. En marzo de 1916 había distribuidos entre las tropas unos 140 000. Para la batalla del Somme, en julio de 1916, se produjeron un millón de cascos. Otro millón y medio se destinó a las tropas estadounidenses que llegaron a combatir a Europa en 1918. Hasta el fin de la guerra se produjeron un total de siete millones de cascos Brodie.[4]

Del Pickelhaube al Stahlhelm

El desarrollo del casco de acero alemán (Stahlhelm) está ligado al nombre de Friedrich Schwerd. Schwerd, ingeniero de formación, se integró en agosto de 1914 como capitán de artillería y responsable de munición y equipos en el 2.º Ejército alemán. En el curso de estas actividades, que incluían puesta a punto y reparación de armas y otros materiales, el capitán Schwerd conoció al oficial médico general Dr. Bier, tras ser requerido para colocar un electroimán para su sala de operaciones en St. Quentin, método que se utilizaba en la época para intentar extraer la metralla de las heridas en el cráneo. De este primer contacto entre ambos, en agosto de 1915, surgieron los planes para un futuro casco de acero alemán que protegiera a los soldados de tan graves lesiones.

Stahlhelm

Stahlhelm alemán, Modell 1916. © Europeana

Después de realizar pruebas exhaustivas para determinar la forma óptima, se determinó que el diseño distintivo de «cubo de carbón» era la mejor forma para proteger la cabeza y el cuello. Este diseño se inspiró en un modelo de casco usado por los caballeros teutónicos en el siglo XVI. Como material se tomó la decisión de utilizar una aleación de acero con cromo y níquel, con una adición de aproximadamente un dos por ciento de silicio para lograr las propiedades del acero de resorte y minimizar la abolladura.

Esta aleación ya había sido probada con anterioridad por los alemanes en el campo de batalla. En 1915 el Grupo de Ejércitos Gaede estaba en posición en las montañas de los Vosgos, cerca de la frontera suiza. El general Gaede, alarmado por la gran cantidad de heridas en la cabeza que sus soldados estaban recibiendo en su sector, relativamente «tranquilo», del frente, y ante la falta de respuestas al problema por parte del Alto Mando, diseñó su propio casco y suministró aproximadamente 1500 a sus tropas de primera línea.

El casco de Gaede pesaba aproximadamente 2 kilos. Constaba de dos partes: una tapa para el cráneo de cuero suave y tela que cubría la cabeza y una placa de acero pesada, unida a la tapa de cuero con remaches. La gruesa placa de acero curvada solo cubría el área de la frente, donde ocurrían la mayoría de las heridas, y disponía una larga pieza nasal colgando, similar a los cascos normandos del siglo XI. El casco en sí resultaba pesado e incómodo pero estaba fabricado con una aleación de acero con cromo y níquel que resultó ser muy resistente.

El Stahlhelm diseñado por Schwerd se producía a partir de un disco de acero de la aleación citada a la que se le añadía un dos por ciento de silicio. Pasaba por al menos nueve etapas de modelado antes de alcanzar su forma final. Los remaches en las faldas laterales inferiores sujetaban las cintas laterales que permitían ajustar el casco bajo la barbilla, idénticas a las que ya usaba el Pickelhaube. El forro interior del casco se mantenía en su lugar sujeto con otros tres remaches. Estaba hecho de una banda de cuero o chapa metálica y tres lengüetas de cuero con almohadillas unidas a él, que formaban un sistema de tamaño interno muy eficiente. El forro estaba diseñado para que el casco se mantuviera a un dedo de distancia de la cabeza a los lados y dos en la parte superior. El objetivo de esta separación era prevenir lesiones en la cabeza por objetos que pudieran impactar en el casco y abollarlo.

A ambos lados del casco había dos resaltes perforados que cumplían dos funciones. La primera era la ventilación del casco. La segunda era servir de soporte a una placa blindada pesada, llamada Stirnpanzer, que se colgaba de los resaltes y se aseguraba con una correa de cuero que se sujetaba en la parte posterior del casco. Esta placa estaba destinada a proteger de disparos frontales a los centinelas y ametralladores, más expuestos al fuego directo que otras tropas. No obstante su uso fue limitado, ya que aportaba poca protección extra y, además, añadía peso a un casco que en su modelo definitivo no se caracterizaba por ser ligero (su peso era de 1180 gramos).

El 20 de noviembre de 1915 tuvo lugar la primera prueba con fuego real del modelo de casco de acero alemán en el campo de tiro de Kummersdorf, cerca de Berlín. Se probaron 100 cascos de 0,8 mm de grosor y 300 cascos de 1 mm de grosor. Los proyectiles de schrapnel[5] no fueron capaces de perforar el casco de 1 mm. Además, en comparación con cascos franceses y británicos, el casco alemán dio mejores resultados.

Tras la prueba balística, se realizó un examen de rayos X de los cascos utilizados para determinar la resistencia de los materiales y el efecto de astillado de los diferentes tipos de acero. Después de estos concienzudos trabajos preparatorios, el Ministerio de Guerra convocó una reunión el 23 de noviembre a la que asistieron el Dr. Bier, el propio Schwerd y representantes de la Comisión Examinadora de Armamento. En ella se acordó dar comienzo a la producción del Stahlhelm de 1 mm de grosor, que pasaría a denominarse Modell 1916 (M1916).

Inicialmente se fabricaron 30 000 unidades, que fueron entregadas en enero de 1916 a las tropas alemanas de asalto que tomarían parte en la batalla de Verdún. La consiguiente reducción en el número de heridas en la cabeza sufridas por los soldados en esta primera prueba sobre el terreno condujo a la producción en masa del Stahlhelm M1916, y al reemplazo progresivo del Pickelhaube en unos pocos meses en el frente occidental y en el frente oriental a mediados de 1917.

El modelo M1916 sufriría posteriormente modificaciones y mejoras pero su diseño exterior apenas cambió. El Stahlhelm, tal y como fue creado en 1916, daría forma a la apariencia del soldado alemán en el siglo XX como casi ninguna otra pieza militar.

Bibliografía

  • Ludwig Baer (Hrsg.): Vom Stahlhelm zum Gefechtshelm. Eine Entwicklungsgeschichte von 1915 bis 1994. 2 Bände (Bd. 1: 1915–1945. Bd. 2: 1945–1994.). Baer, Neu-Anspach 1994, ISBN 3-9803864-0-6 (Bd. 1), ISBN 3-9803864-1-4 (Bd. 2).
  • Blond, Georges. “La batalla de Verdun”. Inédita Editorial. Barcelona, 2008. ISBN 978-84-92400-31-7
  • Bull, Stephen; Adam Hook (2002). “World War I Trench Warfare (1): 1914–16”. Osprey Publishing, ISBN 1-84176-197-4Bull, Stephen; Adam Hook (2002). “World War I Trench Warfare (2): 1916–18”. Osprey Publishing, ISBN 1-84176-198-2
  • Deutsches Historisches Museum: “Der Erste WeltKrieg 1914-1918. Begleitheft zur Dauerausstellung”. ISBN: 978-3-86102-180-3.  https://www.dhm.de
  • Kraus, Jürgen: “Stahlhelme vom Ersten Weltkrieg bis zur Gegenwart. Friedrich Schwerd, dem Konstrukteur des deutschen Stahlhelms zum Gedächtnis “(= Veröffentlichungen des Bayerischen Armeemuseums.Bd. 8, ZDB-ID 553886-5).SonderausstellungBayerischesArmeemuseum, Ingolstadt 1984 (online).
  • Martin, William. “Verdun 1916: They shall not pass”. Osprey Campaign 93. Osprey Publishing Ltd., Oxford, 2001. ISBN 1-85532-993-X
  • Jünger, Ernst. “Diario de guerra (1914-1918)”. Tusquets Editores. Barcelona, 2013. ISBN 978-84-8383-479-4
  • https://www.mdr.de/zeitreise/weitere-epochen/zwanzigstes-jahrhundert/geschichte-stahlhelm-deutschland-100.html

Notas

[1]Schrapnel: granada cuya metralla está provista de balines esféricos y de una carga explosiva que los proyecta por la ojiva a varios metros sobre el suelo.

[2] Véase Kraus, Jürgen: “Stahlhelme vom Ersten Weltkrieg bis zur Gegenwart. Friedrich Schwerd, dem Konstrukteur des deutschen Stahlhelms zum Gedächtnis “(= Veröffentlichungen des Bayerischen Armeemuseums.Bd. 8, ZDB-ID 553886-5). Sonderausstellung Bayerisches Armeemuseum, Ingolstadt 1984 (online). Pags. 19-22.

[3]Para las cifras de producción de los distintos modelos de cascos de acero empleados durante la Primera Guerra Mundual véase Kraus, Jürgen: “StahlhelmevomErstenWeltkrieg bis zurGegenwart. Friedrich Schwerd, dem Konstrukteur des deutschen Stahlhelms zum Gedächtnis “(= Veröffentlichungen des Bayerischen Armeemuseums. Bd. 8, ZDB-ID 553886-5). Sonderausstellung Bayerisches Armeemuseum, Ingolstadt 1984 (online). Pags. 31-45.

[4] Véase nota 3.

[5] Véase nota 1.

Este artículo forma parte del I Concurso de Microensayo Histórico Desperta Ferro. La documentación, veracidad y originalidad del artículo son responsabilidad única de su autor.

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